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                  <text>El arte que hace
LIRS

A

el pueblo

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opular|

Expectación en
las calles de
Arrecife para
contemplar las
alfombras de sal
coloreada del
«Corpus» 1978.
Diversidad de
motivos,
figurativos y
geométricos,
realizados con
paciencia e
ingenio.

Juan

Ramírez

E—

LAS ALFOMBRAS DE SAL DE LA ISLA DE LANZAROTE
PARA LA FESTIVIDAD DEL «CORPUS CHRISTI»

Una original tradición que debe ser preservada y potenciada
27

de Lucas

�da (como todas las alfombras), pero al
mismo tiempo destruida.

También en Italia existe en algunas
localidades esta costumbre de las alfombras de flores realizadas para la
misma festividad, y en algunos países
de la América hispánica. Pero es en

La calle

principal de
Haría
(Lanzarote),
totalmente

recubierta de
alfombras de sal.

En el borde de la
redonda, el autor

de la misma.

La fastuosidad desplegada secularmente alrededor del «Corpus» caló naturalmente en el pueblo, engalanando
sus balcones y ventanas y dejando caer
una cont aua lluvia de pétalos de flores al pas. de la Custodia. Más tarde,
esa partici »ación popular fue aún más
personal al confeccionar arcos de
triunfo vegetales y alfombras de olorosas hierbas campestres o de flores por
las calles del recorrido procesional.
Actualmente son muy numerosas las
localidades españolas que pacientemente confeccionan las alfombras florales, alfombras que pueden ser consideradas como una curiosa síntesis popular entre la costumbre de colgar los
más ricos tapices por las calles y los
nobiliarios reposteros de los balcones,

y la de
Confección de
las alfombras. La
noche anterior a
la festividad, la
sal, ya teñida, se
amontona según
los diferentes
colores que han
de formar los
dibujos.

arrojar

pétalos

de flores

al

paso de la Custodia. En realidad, se
trata de confeccionar un tapiz sobre el
suelo en el que la trama y la urdimbre
se ha sustituido por flor desmenuzada,
hojas y otros materiales coloreados.
Estas alfombras resultan una muestra
singular del arte efímero, el arte no
realizado con propósitos de supervivencia y eternidad, sino sabiendo que
su duración está prefijada en algunas
horas; hasta que la procesión se pone
en marcha y la alfombra floral es pisa-

España en donde la tradición alcanza
a casi todas las regiones, con localidades que se han hecho justamente famosas por este tipo de arte popular tan
peculiar. En Cataluña se confeccionan
en Argentona, Calella, La Garriga,
Moyá, Lérida, Pons, San Justo Desvern y, sobre todo, en Sitges, que ha
conseguido una verdadera especialización en este tipo de trabajos florales
de rara perfección artística. Perfección
que también han logrado localidades
como Puenteareas y Redondela (ambas
en Pontevedra), Las Palmas de Gran
Canaria y La Orotava (Tenerife), aunque en este último pueblo las flores
hayan sido sustituidas por tierras de
diversos colores procedentes de la
montaña volcánica
del Teide. En Elche
de la Sierra y en Yeste (Albacete), las
alfombras del «Corpus» se hacen con
serrín de madera coloreado. En Torreperojil (Jaén), todo el recorrido procesional es adornado con palmas y alfombra de juncia. En Sevilla, el aroma
de las yerbas pisadas es aún mas inten
so con el baile de los «seises», niños
que interpretan danzas especiales delante de la Custodia. También hay danzantes ataviados de las maneras más
pintorescas y curiosas, en las procesiones de Laguna de Negrillos (León),
Oñate (Guipúzcoa), Pollensa (Mallorca), Fuenlabrada de los Montes y
Fuentes de León (Badajoz) y en otras
muchas localidades. En Camuñas (Toledo), lo que se danza es un verdadero
auto sacramental mímico y bailado.
En este somero recorrido por el
«Corpus» español, llegamos a la isla
canaria de Lanzarote, en la cual la
celebración adquiere características
únicas y muy poco divulgadas por el
material con que confecciona sus alfombras para ese día. Sería disparatada pretensión el realizar alfombras florales en una isla reseca en donde el

agua es uno de sus más graves problemas y en donde los vegetales son la
máxima conquista campesina, conseguida con ímprobos esfuerzos. Pero el
ingenio popular encontró sustitución
de las difíciles y casi inexistentes flores con

la sal, material abundantísimo

en una isla atlántica de clima cálido.
Con sal, a la que se mezclan los polvos que se emplean para la pintura al
temple de las paredes, o teñida con
colores químicos más modernos, se
consigue la materia base para la confección de las alfombras lanzaroteñas.
Muchas decenas de toneladas de sal
se emplean cada año, que tradicional-

28

mente son regaladas al pueblo por las
industrias salineras locales, para las
pintorescas alfombras, en cuya confección rivalizan instituciones, sociedades, colegios, entidades, o simplemente grupos de amigos que se reúnen
con este fin y, en secreto, acuerdan el

tema
En
te se
entre
Mala,

de la alfombra.
muchas localidades de Lanzarohacen estas alfombras salinas, y
las más conocidas están Haría,
Los Valles, Yaiza, Tinajo, San

Bartolomé,

Maguez,

Guatiza,

Teguise

y, especialmente, en Arrecife, capital
de la isla. Veinticuatro alfombras de
gran tamaño se distribuyeron este año
por las calles de las inmediaciones de
la iglesia de San Ginés, patrón de Arrecife, por las que había de pasar la
procesión. La noche anterior al «Corpus» comenzó la tarea, en la que participan muchas personas, cada una de
las cuales con su cometido específico:
dibujar el diseño con tiza a su tamaño
real sobre el pavimento, mezclar la sal
con los colorantes y distribuirla en
montones según los colores, transportarla en cubos, fijarla sobre el suelo,
alisándola con un grosor uniforme formando los dibujos, etcétera. Todas estas faenas son realizadas ante la expectación de los vecinos y curiosos estacionados en el trayecto, que en esos
días carece de tráfico rodado. El instrumental para la confección de las
alfombras salinas es de lo más elemental y sencillo: unos listones de madera
de largo variable y unas paletas de
alisar de las que usan los albañiles,
con las que se apisona y distribuye la
sal para darle una consistencia minima; nada más, lo demás es ingenio y
habilidad personal. El dibujo se va
confeccionando partiendo del centro
hacia los bordes, para no pisar lo ya
realizado y que los dibujos queden nitidos. En algunas zonas, las alfombras
tienen relieve, sobre todo en las figuras más representativas de la celebración: cáliz, palomas, espigas, racimos
de uva y otros símbolos. Durante toda

la mañana siguiente y hasta la hora de

la procesión, las alfombras son admiradas,

fotografiadas,

filmadas,

desde

todos los puntos de vista; suscitando
los oportunos comentarios elogiosos Y
comparativos de estos verdaderos
alardes de habilidad pictórico-escultó-

ricos.

Una curiosa manifestación del

arte que hace el pueblo y que debe ser
protegida y estimulada con premtos,
tanto honoríficos como en metálico,
para fomentarla y evitar que pll_fiida
decaer o perderse. Cuando una region.
en este caso la isla de Lanzarote, cuenta con una originalidad a escala popular tan personal como son sus alfombras de sal, la obligación de todos €5

cuidarla y divulgarla lo más posible.
Fotos J. HERNANDEZ NEGRIN

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              <text>Artículo de Cuaderno de Cultura : revista general de cultura: Año I Número 2 - julio 1978</text>
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