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                    <text>Pancho Lasso.
Primer escultor de Lanzarote
Arminda Arteta Viotti

�Pancho Lasso.
Primer escultor de Lanzarote
Arminda Arteta Viotti

�Fotografías
CABILDO DE LANZAROTE

Archivo de Alberto Lasso Clavijo

Presidenta

Archivo de fotografía histórica de Canarias. Cabildo de Gran Canaria. Fedac

María Dolores Corujo Berriel

Archivo Fotográfico Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Archivo Fotográfico Rojas-Hernández

CENTROS DE ARTE, CULTURA Y TURISMO

Alexis Arteta

DEL CABILDO DE LANZAROTE

Ayuntamiento de Arrecife

Consejero delegado

Biblioteca Digital memoriademadrid

Benjamín Perdomo Barreto

BRUTO estudio (Nico Melián y Joaquín Vera)
Colección Bonmatí-Lasso

Directora de Arte y Producción Cultural

Colección CAAM-Cabildo de Gran Canaria

María José Alcántara Palop

Colección Familia de Heraclio Niz
Colección Familia Matallana

PUBLICACIÓN

Colección Rosario Lasso

Edita

Rafael Ángel Domínguez

Centros de Arte, Cultura y Turismo del Cabildo de Lanzarote

Escuela de Arte Pancho Lasso (Lanzarote)

con la colaboración de Dirección General de Patrimonio Cultural

Fondo privado Agustín de la Hoz. Ayuntamiento de Arrecife

del Gobierno de Canarias

Fundación Canaria Orotava de Historia de la Ciencia
Fundación César Manrique

Coordinación

JABLE. Archivo de prensa digital de la ULPGC

Museo Internacional de Arte Contemporáneo

Jardín de Aclimatación de La Orotava-Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA)

MIAC - Castillo de San José

Memoria digital de Lanzarote

Arminda Arteta Viotti

Chaxiraxi Morales García

Vanessa Rodríguez González

Museo Arqueológico Nacional
Museo Casa de la Moneda, Madrid

Coordinación editorial

Museo Internacional de Arte Contemporáneo. MIAC (Lanzarote).

María José Alcántara Palop

Clara Suárez Bonilla

Víctor García Moreno (Dpto. de Producción Cultural
y Educativa CACT)
Edición y textos
Arminda Arteta Viotti
Diseño y maquetación
Vanessa Rodríguez González
© Centros de Arte, Cultura y Turismo. Cabildo de Lanzarote
© Textos: Arminda Arteta Viotti
© Fotografías: sus autores
© Diseño: Vanessa Rodríguez González

|3

�Agradecimientos

La realización de este libro no habría sido posible sin el apoyo incondicional y
la infinita generosidad de Rosalía Lasso Berki, Alejandro Bonmatí Lasso y Jesús
Bonmatí Galván.

Asimismo, la autora desea manifestar su especial gratitud hacia Fernando
Ruiz Gordillo, por compartir sus conocimientos y, sobre todo, su pasión por
Pancho Lasso.

De igual manera, muestra su profundo agradecimiento a las siguientes personas
y entidades: Santiago Alemán Valls, Axioma. Laboratorio de mediación artística,
José Ramón Betancort Mesa, Centro de Datos del Cabildo de Lanzarote, Francisco Hernández Delgado, Alberto Lasso Clavijo, Alberto Lasso Hernández, Museo
Casa de la Moneda de Madrid, Francisco Ostio Hernández, Ana María Quesada
Acosta, Zebensuí Rodríguez Álvarez, María Dolores Rodríguez Armas, Dunia
Rodríguez Cabrera, María Luisa Vico Nieto.

|4

�A Rosalía Lasso, quien siempre
luchó por reparar esa injusticia
histórica que es el olvido.

▲

|5

�Introducción	7
1. Arrecife 1904-1926: la gestación de un sueño	

8

2. 1926-1929: en el Madrid de los Ibéricos	

15

3. 1929-1939: la aventura vallecana	

24

3.1. Origen, integrantes y cronología de la Escuela de Vallecas	

24

3.2. El paisaje y la prehistoria en la estética vallecana	

26

3.3. Características formales de la poética vallecana	

28

3.4. Pancho Lasso y la Escuela de Vallecas	

30

3.5. Contexto canario: la Escuela Luján Pérez	

49

4. Lanzarote 1939-1946: punto de inflexión	

52

4.1. Encuentro Lasso-Manrique	

59

4.2. El giro definitivo hacia el realismo	

65

5. 1947-1973: oscuridad y renacimiento	

74

5.1. El arte de la medalla	
Relación de Pancho Lasso con la medalla	

77
79

5.2. La pintura	

88

5.3. Encargos para Lanzarote	

91

Bibliografía	93
Cronología	101

|6

�Introducción
Francisco Lasso Morales ―popularmente conocido como Pancho Lasso― fue el primer y más
importante escultor nacido en Lanzarote. Gracias
a una beca, pudo formarse en Madrid, llegando a
ser parte muy activa de uno de los movimientos
de vanguardia más significativos del arte español
de preguerra: la Escuela de Vallecas.
A lo largo de su dilatada carrera, desarrolló
diversos géneros –escultura, dibujo, medalla y
pintura− en distintos lenguajes −neocubismo,
surrealismo telúrico, realismo popular…−, pero
siempre sin perder una coherencia artística e
ideológica basada, fundamentalmente, en la
unión de dos principios esenciales: el compromiso social y el amor hacia su isla natal, fuente
inagotable de inspiración.
Hasta ahora, muy pocos trabajos historiográficos se han ocupado de su figura1. Quizá su
propio carácter humilde e introvertido, reacio a
la exhibición pública2, le hicieron estar a la sombra de otros artistas. Otro factor que contribuyó
a este desconocimiento fue la desaparición de
buena parte de su obra surrealista, realizada en
materiales muy frágiles, como el barro o la escayola, debido a la escasez de medios
económicos3.
Sin embargo, Pancho Lasso fue un creador muy destacado no solo del panorama
insular y regional, sino también del movimiento de renovación que se gestó en el
Madrid anterior a la Guerra Civil, jugando, de este modo, un papel fundamental en
el tránsito a la contemporaneidad artística de Canarias.

1  Uno de los primeros historiadores en interesarse por Lasso fue Valeriano Bozal (1967), quien lo
menciona, muy brevemente, en relación a la Escuela de Vallecas y al realismo social. El primer análisis profundo de su obra lo realiza Carlos Pérez Reyes en su tesis Escultura canaria contemporánea
(1984). Otros investigadores que han contribuido en gran medida a reparar ese injusto olvido han
sido Fernando Ruiz Gordillo, Josefina Alix y Eugenio Carmona, autores de los textos del catálogo
de la exposición Pancho Lasso. Retrospectiva, organizada por la Fundación César Manrique en 1997.
También Jaime Brihuega ha incorporado a Lasso en diversos estudios sobre la Escuela de Vallecas.
2  Agustín de la Hoz explicaba así el desconocimiento de su figura: «También es verdad que a mantener esa situación pueblerina contribuía en gran medida la humilde sencillez de Pancho, tan tímido
siempre, tan reservado, y, sobre todo, tan educado y tan buena persona, voluntariamente resignado
a soportar la absurda y sabejilla incomprensión de su propia gente» (HOZ, Agustín de la: «Un vanguardista lanciloteño: Pancho Lasso III», Lancelot, Lanzarote, 2 de enero de 1988, p. 30).
3  Además, según información de su hija Rosalía, muchas de estas obras fueron destruidas por falta de espacio al mudarse Lasso con su familia a su hogar de la madrileña calle Vara del Rey.

▲
Pancho Lasso
en la década de 1960.
Autor desconocido.
Archivo de Alberto
Lasso Clavijo.

|7

�1. Arrecife 1904-1926: la gestación de un sueño
Las escasas publicaciones que han abordado la figura de Pancho Lasso suelen
comenzar, como hemos hecho nosotros, haciendo hincapié en la idea de que fue el
primer escultor nacido en Lanzarote. A continuación, suele apuntarse lo insólito que
resulta este hecho a tenor de la inexistencia de una tradición artística fuerte en la
isla. ¿Cómo es posible que, en un medio marcado por una naturaleza tan hostil, donde las cíclicas sequías y hambrunas ―con sus consecuentes emigraciones― marcaban el devenir de sus gentes, pudiera surgir un espíritu artístico? Las posibles
explicaciones son múltiples.
En primer lugar, Pancho Lasso poseía una especial sensibilidad. Niño introvertido, examinaba con asombro todo lo que le rodeaba, prestando enorme atención a
los trabajos y juegos de los mayores. En una isla sin excesivos alicientes, los objetos
que los barcos de la Primera Guerra Mundial depositaban en las costas, como maderas, botes o bidones de alcohol, también hacían las delicias de mentes tan curiosas
como la suya4.

4  LASSO, Pancho: «Autoanálisis», en catálogo de la exposición Pancho Lasso. Retrospectiva, Fundación César Manrique, Lanzarote, 1997, p. 235. Hacia 1966, Pancho Lasso escribió unas memorias
que fueron seleccionadas y editadas por Josefina Alix para el catálogo de la mencionada exposición.
Constituyen un magnífico documento para conocer de primera mano su obra y su pensamiento.

▲
Pescadores en el Charco de
San Ginés (Arrecife),
c. 1915-20.
Postal de Joaquín González
Espinosa.
Archivo de fotografía
histórica de Canarias.
Cabildo de Gran Canaria.
Fedac.

◀▼
Coladas volcánicas
de Tahíche (Lanzarote).
Fotografía de Chaxiraxi
Morales García.

|8

�No obstante, si en su infancia existió una fuente de inspiración especialmente evocadora, esta fue, sin duda, el paisaje y las gentes trabajadoras de Lanzarote, verdadero
leitmotiv de toda su carrera artística. Recordaba con cariño sus paseos infantiles a
una finca de Tahíche: «Para mí era un gran deleite ver las labores del campo, correr
y ver la vida vegetal, no perdía ni un domingo»5.
Esta particular sensibilidad se vio correspondida con unas magníficas aptitudes
técnicas y artísticas, con un «instinto místico de lo plástico»6, que hicieron que en 1918
tomara la decisión de matricularse en la Escuela de Artes y Oficios de Arrecife. Este
centro, creado en 1913 con el objetivo de instruir a los obreros y artesanos de la isla7,
fue el primer contacto directo de Lasso con el arte. Sin embargo, la escuela carecía de
medios y profesores cualificados, por lo que su formación fue, en gran medida, autodidacta. No obstante, las piezas realizadas en estos años ―en su mayoría bustos de
familiares y amigos― reflejan unas dotes técnicas y un saber hacer muy prometedores.
Por otro lado, una mirada retrospectiva al árbol genealógico de la familia Lasso
nos delata la existencia de una tradición artesanal. Así, desde al menos mitad del siglo
XIX se suceden los parientes vinculados al mundo de los oficios y la artesanía, como
su tío Ildefonso Lasso de la Torre ―destacado ebanista, artífice del antiguo Quiosco de la Música de Arrecife―, hasta llegar a los propios padres de Pancho ―Alberto
Lasso y Rosalía Morales―, zapateros de profesión. Aunque no podemos medir con
exactitud la influencia ejercida, lo cierto es que el trabajo artesanal no solo no le era

▲
Las mismas coladas volcánicas que tanto impresionaron a Lasso durante
su niñez fueron inmortalizadas por el geólogo
alemán George Hartung a
mediados del siglo XIX, tras
su visita a Lanzarote.
Ilustración publicada en
el libro de Georg Hartung
Die geologischen Verhältnisse der Inseln Lanzarote
und Fuerteventura (1857).
Imagen cedida por el Jardín de Aclimatación de La
Orotava-Instituto Canario
de Investigaciones Agrarias
(ICIA) y digitalizada por la
Fundación Canaria Orotava
de Historia de la Ciencia.

▲
Primer sello
de la Escuela de Artes
y Oficios de Lanzarote.

5  Ibidem, p. 235.
6  Ibidem, p. 214.
7  Esta institución, pionera en la educación insular, ha sido ampliamente estudiada por Dolores M.
González Borges en su libro Escuela de Arte Pancho Lasso. 100 años de enseñanzas artísticas en Lanzarote, publicado por el Ayuntamiento de Arrecife en 2016.

|9

�▲
▲
Muelle de las cebollas
(Arrecife), con el antiguo
Quiosco de la música,
década de 1910.
Colección de la familia
Matallana.
www.memoriadelanzarote.com.

| 10

�▶
Pancho Lasso quiso
inmortalizar con este busto
la hazaña realizada por
el aviador Ramón Franco,
quien a bordo del Plus
Ultra logró cruzar, por primera vez, el Atlántico Sur
con un único avión. Ante el
fervor popular causado por
este acontecimiento, varias
escuelas de la isla solicitaron copias de la obra.
Busto de Ramón Franco,
c. 1926.
Yeso, tamaño natural.
Ayuntamiento de Arrecife
(Lanzarote).

▶▶
Muchacho de pie, c. 1922.
Yeso, 53 x 14 x 17 cm.
Escuela de Arte Pancho
Lasso (Lanzarote).

▶
Pancho Lasso
y su hermana María
en 1925.
Fotografía de Aquiles
Heitz Augier.
Archivo de Alberto Lasso
Clavijo.

| 11

�ajeno, sino que suponía una constante en su vida
y tradición familiar, que bien pudo haber actuado
como germen del gran escultor que con el paso
de los años llegaría a ser8.
Sin embargo, es posible que, a pesar de lo expuesto hasta ahora, Pancho Lasso no se hubiese
convertido en el artista que fue de no haber entrado en contacto con Aquiles Heitz. Definido por
nuestro creador como «hombre culto y bueno»9,
Heitz fue un fotógrafo de origen francés que recorrió Canarias entre 1908 y 1913 proyectando
cine con su cámara portátil, marchando posteriormente a Sudamérica, con el objetivo de realizar reportajes fotográficos que sirvieran como
inspiración para ambientaciones cinematográficas de la compañía Gaumont. En 1917, tras una
serie de problemas ocasionados en el marco de
la Primera Guerra Mundial que le impidieron regresar a París, volvió a Lanzarote, donde en 1922
se casó con María Lasso, hermana de Pancho, por
entonces un joven de apenas 18 años.
En Arrecife monta el Estudio de Fotografía Artística Velox, al tiempo que desarrolla otras facetas creativas. Por un lado, continúa
proyectando cine, y además asesora a Francisco Sáenz Infante ―promotor del Salón
Díaz Pérez― en el arte de la proyección. Por otro lado, dedica gran parte de su tiempo
a otra de sus inquietudes: el teatro10. La familia Lasso conserva fotografías que muestran unos elaborados decorados y maquillajes que él mismo realizaba, enseñando a
los aficionados todas las técnicas y trucos necesarios.
No resulta difícil imaginar los positivos efectos que un personaje de tales características pudo ejercer sobre Pancho Lasso. En primer lugar, supuso su primer contacto
directo con la cultura y el arte europeos. En segundo lugar, el rico legado fotográfico
de Heitz pone de manifiesto el gran interés que sentía hacia los paisajes de Lanzarote,
seducido, probablemente, por el exotismo de sus parajes y sus gentes. Así, además
de las conocidas imágenes de Arrecife y los retratos de sus ciudadanos, se conservan
también fotografías de gran belleza de pueblos como Tinajo o San Bartolomé, o de
enclaves singulares como los Jameos del Agua. Quizá el propio Pancho lo acompañaba en sus paseos. Todo ello, lejos de pasar desapercibido, debió dejar en él una

8 
Información aportada por Alberto Lasso Hernández, arquitecto y fotógrafo ─sobrino nieto de
Pancho Lasso─ que está llevando a cabo una investigación sobre la figura de Aquiles Heitz.
9 
LASSO, Pancho (1997), op. cit. p. 234.
10  ARROCHA, M. y MARTÍNEZ, J.: «Historia breve de los cines en Lanzarote (y Fuerteventura)», en
CARNERO, A. y PÉREZ J. (eds.), El cine en Canarias. Una revisión crítica, T y B Editores, Las Palmas,
2011, p. 90.

◀
Retrato de Aquiles Heitz
Augier en 1924.
Fotografía de María Lasso
Morales.
Archivo de Alberto Lasso
Clavijo.

◀
Publicidad del estudio
fotográfico de Aquiles Heitz
en Arrecife, recogido
en el periódico
Lanzarote en 1926.
Documentación obtenida
en JABLE. Archivo de prensa digital de la ULPGC.

| 12

�huella imborrable y latente, quizá no visible en su primera etapa de formación como
artista, pero que sin duda eclosionó durante su periodo vallecano, como analizaremos más adelante.
Por último, cabe destacar el apoyo que Heitz siempre ofreció a Lasso en su sueño
de convertirse en escultor: «Me ayudó mucho con sus objeciones sobre el arte, su
cultura me alentaba, como yo luego he alentado y aliento a todos cuantos he tropezado en el camino del arte»11. A buen seguro, Aquiles Heitz constituyó un soplo de aire
fresco no solo para el joven Lasso, sino para toda la sociedad arrecifeña en general,
jugando un destacado papel cultural que aún no ha sido valorado en su justa medida.
Con todos estos condicionantes como telón de fondo, y gracias a su infatigable
espíritu de sacrificio, el dos de octubre de 1925 Pancho Lasso es nombrado profesor
interino de Modelado y Vaciado de la Escuela de Artes y Oficios de Arrecife, al quedar
vacante una plaza docente12. No obstante, debe compaginar este trabajo con su oficio
de peluquero, ya que desde el fallecimiento de su padre en 1920 llevaba el peso de la

▲
Lasso con sus esculturas
en 1924.
Fotografía de Aquiles
Heitz Augier.
Archivo de Alberto Lasso
Clavijo.

11  LASSO, Pancho (1997), op. cit., p. 234.
12  Libro de Actas de la Junta de Profesores de la Escuela de Artes y Oficios de Arrecife, nº 3, tomo I.
| 13

�◀
Pancho Lasso
junto a su autorretrato,
1926.
Fotografía de Aquiles
Heitz Augier.
Archivo Bonmatí-Lasso
(Madrid).

economía familiar. En esta época realiza, por encargo, obras de corte académico que
despiertan el interés de los vecinos de Lanzarote13, llegando a celebrar una exposición
con sus esculturas en el estudio fotográfico de su cuñado.
Su buen hacer se ve recompensado en 1926, cuando, gracias al apoyo de la intelectualidad insular, el Cabildo le concede una pensión para ir a estudiar a la Academia
de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, convirtiéndose así en el primer artista
becado de Lanzarote.

13 

Así se referían a él en la prensa local:

De día en día nos sorprende con un avance en su difícil carrera, ya las formas rígidas van adquiriendo el lento,
solemne movimiento interior que aunque cristalizado en exterior reposo nos dice que allí hay un alma con
todos sus tormentos e inquietudes, ya el barro se va haciendo carne, ya el mármol va perdiendo su natural
dureza y frialdad, ya nos parece que el misterio ha sido desflorado, que lo que la lengua calla lo van diciendo
las manos hábiles, acaso no esté lejano el día en que también las manos callen y hable por sí la estatua
nacida al soplo creador del artífice que en ella nos parece que no posaron manos humanas, sino las lenguas de fuego de la inspiración (DIÓGENES: «Don Francisco Lasso Morales», Lanzarote, 13 de junio de 1926).

| 14

�2. 1926-1929: en el Madrid de los Ibéricos
El 17 de septiembre de 1926, Lasso llega
a Madrid y se matricula como alumno
libre en la Escuela de Bellas Artes de
San Fernando. Ansioso por aprender y
por hacerlo de la manera más rápida
posible14, se matricula también en la
Escuela de Artes y Oficios en el turno de
noche y acude al taller del imaginero
Ángel Garzón para aprender la talla en
madera, material que llegó a dominar
con brillantez15. En el taller de este interesante personaje, miembro de la CNT y
poeta libertario, coincidiría con el escultor Baltasar Lobo, que por ese entonces también aprendía allí huyendo del
academicismo arcaico de la Escuela de
San Fernando16. Además de esta formación técnica, frecuenta los museos de El
Prado, de Reproducciones Artísticas y el
Arqueológico17.
Llega a la capital en un momento
trascendental para el arte español, una
época de transición y de gran efervescencia cultural. Desde comienzos de
la década de 1920, existían en Madrid
núcleos inquietos de artistas y literatos
que, reunidos en torno a tertulias y a la
Residencia de Estudiantes, luchaban
por sacar a España del marasmo cultural en que se encontraba. Estas iniciativas desembocaron en la celebración, en

14  «No podía desperdiciar ni un minuto ya que disponía de poquísimo tiempo para hacerme
“artista”, en un año tenía que ser escultor» (LASSO, Pancho [1997], op. cit., p. 236). Finalmente, la
beca del Cabildo se le prorrogó hasta el 30 de septiembre de 1929 (Actas de pleno del Cabildo de
Lanzarote, 28-11-1928).
15  Esta formación artesana le sería de gran utilidad a lo largo de su vida, especialmente en los
momentos más duros económicamente, en los que trabajó como ayudante de varios imagineros de
renombre, como José Fernández-Andes o Coullaut-Valera.
16  RODRÍGUEZ, Emma: «Biografía», en catálogo de la exposición Baltasar Lobo, IVAM, Valencia,
2011, p. 40.
17  «La clase de Historia, por su monotonía y falta de formas pedagógicas, me aburría, pero contribuía con el Museo Arqueológico a encontrar el origen del arte que es el de la vida del hombre»
(LASSO, Pancho [1997], op. cit., p. 217).

▲
Lasso con un compañero
en la Academia
de San Fernando
de Madrid, 1927.
Archivo Bonmatí-Lasso
(Madrid).

| 15

�1925, de la I Exposición de Artistas Ibéricos, donde un nutrido y heterogéneo grupo
de creadores (Dalí, Bores, Torres García, Moreno Villa, Alberto Sánchez, Barradas o
Palencia, entre otros), exhibió sus obras con el objetivo de superar el caduco academicismo imperante. Al mismo tiempo, firmaron un manifiesto en el cual reivindicaban
la necesidad de crear circuitos de exposición y de promocionar el arte moderno18.
Había en esos años un fuerte deseo de renovación, sucediéndose las exposiciones, manifiestos, revistas, grupos, galerías, etc., conviviendo corrientes artísticas tan
dispares como el art déco, futurismo, ultraísmo, realismo, neocubismo o surrealismo,
todas ellas en busca de un arte nuevo. Pocas semanas después de la celebración de
la exposición de los Ibéricos, Ortega y Gasset publicaba su manifiesto La deshumanización en el arte, que tanta repercusión tendría para los artistas de la época.
En el terreno literario, un conjunto de poetas trabajaba en la misma línea de renovación, buscando una síntesis entre tradición española y vanguardia internacional:
la Generación del 27. Pedro Salinas, Rafael Alberti, García Lorca o Miguel Hernández
eran algunos de los componentes de este grupo, cuya primera manifestación pública tuvo lugar en el Ateneo de Sevilla en 1927, durante la celebración del homenaje a
Góngora por el tercer centenario de su muerte.

Imagen de la calle Real
de Arrecife (Lanzarote)
a comienzos del siglo XX.
Postal de Joaquín González
Espinosa, c. 1915-20.
Archivo de fotografía
histórica de Canarias.
Cabildo de Gran Canaria.
Fedac.
◀

Esta agitación cultural generaba en Lasso emociones encontradas: por un lado,
experimentaba una enorme ilusión y deseos de hallar su propio camino, mientras
que, al mismo tiempo, le embargaba una sensación de analfabetismo artístico que
le hacía sentirse en «gallinero ajeno». Reconocía que:

▲
Entrada a la Gran Vía
de Madrid, c. 1921-33.
Postal de Grafos. Madrid.
Museo de Historia –
Biblioteca Digital
memoriademadrid

Había entrado en el mundo del arte como entra un habitante de otro planeta, sin
derecho a opinar (…), el ambiente del nuevo mundo me agobiaba, no sabía desde
ese mundo dar la justa interpretación a lo que era plástica, ritmo, creación, bello, feo,

18 

Con estas palabras se expresaba este grupo de creadores:

Somos muchos los que venimos notando, con dolor, el hecho de que la capital española no pueda estar al
tanto del movimiento plástico del mundo, ni aun de la propia nación en ocasiones, porque no se organizan
en ella las Exposiciones de Arte necesarias para que conozca Madrid cuanto de interesante produce (recogido
en PÉREZ, Javier: «Manifiestos y textos programáticos de la Sociedad de Artistas Ibéricos», Archivo Español
de Arte, nº 76, 2003, p. 179).

| 16

�volumen, línea, planos, matiz, tintes, decadente, estética,
putrefacto, artístico, arabesco, barroco, plateresco, etc.,
etc. No sabía lo más elemental19.

Para digerir esta maraña de ideas resulta fundamental su asistencia a las tertulias del Café de Oriente, a
las que definió como «una clase de introducción como
artista en el mundo del arte»20. Este mítico establecimiento, emplazado en la Puerta de Atocha, era centro
de debate de esos creadores plásticos y literarios que
estaban llevando a cabo la renovación artística en España. Y es precisamente allí donde conoce al escultor
toledano Alberto Sánchez. Nueve años mayor que él,
ambos tenían muchos aspectos en común: orígenes
humildes, formación artesanal, dedicación a oficios
ajenos al arte ―Alberto panadero y él peluquero―,
e ideales marxistas. Enseguida surge entre ellos una
entrañable amistad: «Era el maestro, y como maestro
captó en mí al provinciano que podía incorporarme a
nuevas tendencias plásticas ya que no traía ninguna
clase de estilo»21. Efectivamente, desde ese momento se fragua una relación que ha
sido interpretada como de maestro-alumno, comparable a la que existió entre Rafael
Barradas y el propio Alberto años antes en el mismo Café de Oriente22.
Ya más seguro de sí mismo gracias a la formación técnica que va adquiriendo y al
apoyo que para él supone la amistad con Alberto y otros artistas, Lasso comienza a
crear obras que participan de ese espíritu renovador:

▲
Mujer sentada de espaldas
en una silla, c. 1927.
Lápiz sobre papel,
22 x 16 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

Ya tengo un poco de luz; ya tengo escuela y esa pesadumbre mental, ese barullo de
nombres, palabras y formas, las empiezo a digerir, le voy añadiendo por qué y para qué,
unas veces acertadas y otras falto de conocimientos más justos, más amplios. Eso es el
Arte, unos estudios sin meta, pero sí con origen y misión23.

19  LASSO, Pancho (1997), op. cit., p. 219.
20  Ibidem, p. 236.
21  Ibidem, p. 237.
22  A pesar de la estrecha relación que existió entre ambos, Alberto Sánchez no mencionó a Lasso
en ninguno de sus escritos. Hacia 1932, tras recibir el toledano un puesto como profesor de dibujo
en El Escorial, la relación se enfrió y parece que acabó desapareciendo, pues Rosalía Lasso afirmaba
que no volvió a existir contacto entre ellos en los años posteriores. Los motivos de este distanciamiento son, hasta ahora, desconocidos; tal vez diferentes puntos de vista o algún posible enfrentamiento por causas que ignoramos, si bien Lasso lo achacaba al hecho de que ambos siguieron
caminos distintos en lo económico. En cualquier caso, se trató de una estrecha amistad que dio
importantes frutos en lo artístico.
23  LASSO, Pancho (1997), op. cit., p. 219.

| 17

�◀◀
Hombre con perro
(Alberto Sánchez),
c. 1929-1930.
Obra desaparecida.

◀
Alberto Sánchez,
Carretero vasco, c. 1923-25.
Escayola patinada,
51 x 13,5 x 13,8 cm.
Museo Nacional
Centro de Arte Reina Sofía.

▼
Alberto Sánchez,
Café de Atocha, 1924.
Lápiz y tinta sobre papel,
28,5 x 29,5 cm.
Museo Nacional
Centro de Arte Reina Sofía.

▼
Pancho Lasso
y Alberto Sánchez
en Madrid, c. 1927-29.
Archivo Bonmatí-Lasso
(Madrid).

| 18

�En el terreno plástico, estas palabras se materializan en la creación de esculturas a planos, de corte neocubista y art déco, muy en
sintonía con las que realizaban Alberto, Capuz, Adsuara, Emiliano
Barral o Cristino Mallo y, con anterioridad, Victorio Macho24.
En ellas también es posible ver el influjo del arte ibérico que
observa durante sus frecuentes visitas al Museo Arqueológico, y del arte egipcio, que se estaba dando a conocer
por esos años25. Obras de pequeñas dimensiones concebidas como bloques arquitectónicos en los que trata
de «suprimir el sentimentalismo, lo pronunciado o
exagerado del asunto»26. Con este lenguaje bien asimilado, expone en los Salones de Otoño de 1927 y
1929, con distinta suerte de críticas.
Una de las obras más sorprendentes de este periodo
es el Obrero caminando. Realizado en 1929, representa
a un trabajador equipado con su uniforme laboral que
avanza en actitud triunfal. Dotado de un fuerte carácter
geométrico, está ejecutado a planos, concebido como un
bloque arquitectónico, si bien ese hieratismo se rompe parcialmente con la línea ondulante del cabello, el brazo doblado
y la pierna adelantada, postura que evoca, en cierto modo, a las
composiciones futuristas de Boccioni. Los rasgos del personaje
no son relevantes, pues no se trata de un retrato individualizado,
sino de la representación simbólica de la clase trabajadora. Así,
el rostro presenta una depuración de formas que llega a rozar la
abstracción. Esta obra, en donde Pancho Lasso ya demuestra
un estilo propio y original, es una pieza «ejemplar para
la filiación vanguardista de la escultura canaria
durante el siglo XX»27 y constituye, además, uno
de los primeros ejemplos de representación de
temática social de Canarias.

24  Afirma Agustín de la Hoz que el crítico Juan de la Encina, a quien Lasso habría conocido a través de Ángel Guerra y de José Barón Tresguerra -lanzaroteños residentes en Madrid- le había regalado una monografía sobre Victorio Macho (HOZ, Agustín de la [1988], op. cit, p. 16).
25  Como ha apuntado la doctora Alix, en 1928 Howard Carter dio una conferencia en la Residencia
de Estudiantes de Madrid sobre sus hallazgos en la tumba de Tutankhamon y además se pronunciaron otras disertaciones sobre el arte ibérico, maya y mesopotámico que, a buen seguro, causaron
un gran impacto en Lasso (ALIX, Josefina: «El eje Lanzarote-Vallecas-Lanzarote», en catálogo de la
exposición Pancho Lasso. Retrospectiva, Fundación César Manrique, Lanzarote, 1997, p. 38).
26  LASSO, Pancho (1997), op. cit., p. 222.
27  ALLEN, Jonathan: «Imágenes para un siglo. Obrero caminando, 1929», Canarias 7, Cultura/
Espectáculos, Las Palmas, 3 de mayo de 1999, p. 79.

▲
Obrero caminando, c. 1929.
Cemento, 69 x 25 x 22,5 cm.
Museo Internacional
de Arte Contemporáneo.
MIAC (Lanzarote).

| 19

�▲
Obrero caminando, c. 1929.
Cemento, 69 x 25 x 22,5 cm.
Museo Internacional
de Arte Contemporáneo.
MIAC (Lanzarote).

| 20

�▲
Muchacha de pie, 1927.
Madera de ébano,
48,5 x 13 x 11 cm.
Museo Internacional
de Arte Contemporáneo.
MIAC (Lanzarote)

| 21

�▲
▲
Vieja sentada, 1928.
Madera, 70 x 28 x 30 cm.
Museo Internacional
de Arte Contemporáneo.
MIAC (Lanzarote).

▶
Dama sedente
del Cerro de los Santos.
Museo Arqueológico
Nacional. Inv. 7601.
Fotografía de Ángel
Martínez Levas.

| 22

�◀
Monumento al mar, c. 1929.
Cemento, 72 x 40 x 67 cm.
Museo Internacional
de Arte Contemporáneo.
MIAC (Lanzarote).
◀◀
Boceto
de Monumento al mar
(al Marino), c. 1927-29.
Lápiz sobre papel,
30 x 24 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

▼
Monumento a Ángel Guerra,
c. 1929.
Obra desaparecida.

▲

| 23

�3. 1929-1939: la aventura vallecana
En 1929 se le retira la beca del Cabildo, por lo que retoma su oficio de peluquero y
comienza a trabajar como sacador de puntos de un imaginero sevillano llamado José
Fernández-Andes, autor de esculturas religiosas y piezas procesionales tan conocidas
como el Cristo del Gran Poder de la parroquia de Santa Cruz de Madrid. A pesar del
poco tiempo libre de que dispone, se entrega sin descanso al arte, tratando de asimilar las nuevas corrientes que van surgiendo sin cesar. Su obra entonces comienza
a dar un sorprendente giro hacia formas cada vez más originales y depuradas, que
tendrán su máxima expresión en los años de la Segunda República.
Todo ello sucede en el marco de lo que se ha dado en llamar la Escuela de Vallecas,
un momento tan brillante como confuso de la historia del arte español. Es por este
motivo que, antes de desarrollar esta fecunda etapa creativa del escultor lanzaroteño,
creemos conveniente aclarar algunos aspectos habitualmente difusos o mitificados
de este movimiento28.

3.1. Origen, integrantes y cronología de la Escuela de Vallecas
El término Escuela de Vallecas fue acuñado por primera vez en 1960 por Alberto
Sánchez, cuando dictó sus memorias a su cuñado Luis Lacasa, quien las publicaría
―bajo el pseudónimo de Peter Martin― cuatro años más tarde en Budapest. Recordemos las palabras textuales de Alberto acerca de la mítica fundación de la escuela:
Palencia y yo quedamos en Madrid con el deliberado propósito de poner en pie el
nuevo arte nacional, que compitiera con el de París. Durante un período bastante largo,
a partir de 1927, más o menos, Palencia y yo nos citábamos casi a diario en la Puerta de
Atocha, hacia las tres y media de la tarde, fuera cual fuese el tiempo. Recorríamos a pie
diferentes itinerarios; uno de ellos era por la vía del tren, hasta las cercanías de Villaverde Bajo; y sin cruzar el río Manzanares, torcíamos hacia el Cerro Negro y nos dirigíamos
hacia Vallecas. Terminábamos en el cerro llamado de Almodóvar, al que bautizamos con
el nombre de ‘Cerro Testigo’ porque de ahí había de partir la nueva visión del arte español (…) Queríamos llegar a la sobriedad y la sencillez que nos transmitían las tierras de
Castilla. Nos parecía que lo que contemplábamos desde lo alto del cerro no había sido
todavía realizado por ningún pintor (…) De todo esto surgió la idea de lanzar una nueva
escuela, la Escuela de Vallecas. Tomamos la cosa con verdadero fanatismo. Nos dimos
28  Hasta bien entrada la década de 1980, la mayor parte de los estudios sobre la Escuela de Vallecas se centró en la Segunda Escuela, aquella que Benjamín Palencia puso en marcha tras la Guerra
Civil con jóvenes artistas como Álvaro Delgado, Gregorio del Olmo o Francisco San José, y que se
desarrollaría, sin el mismo ímpetu que la primera, hasta 1942.
En las útlimas décadas varios historiadores, entre los que cabe citar a Jaime Brihuega, Eugenio
Carmona, Juan Manuel Bonet o Carmen Pena, se han preocupado por descifrar las verdaderas
claves de la Escuela de Vallecas.

| 24

�a coleccionar piedras, palos, arenas y todo objeto que tuviera cualidades plásticas (...)
Al campo de acción del cerro de Vallecas acudía, a veces, Palencia con Rafael Alberti,
Caneja, Maruja Mallo y otros. Conmigo llegaba de vez en cuando un grupo de estudiantes
de Arquitectura (Segarra, Moreno, Vivanco, Rivaud)29.

Según lo expuesto por Alberto, habría sido una escuela
artística fundada por Benjamín Palencia y por él mismo en
torno a 1927. Sin embargo, las últimas investigaciones coinciden en señalar que no fue una escuela en sentido estricto,
sino una experiencia estética de gran fuerza, llevada a cabo
por artistas y literatos que compartían la misma voluntad
creadora y bebían de los mismos aires de renovación, de ahí
que ya muchos prefieran hablar de la Poética de Vallecas.
Así, la nómina de creadores que en algún momento estuvo
en sintonía con este universo vallecano es amplísima: Rodríguez Luna, Moreno Villa, Lekuona, Ferrant, Luis Lacasa,
Maruja Mallo, Díaz Caneja, García Lorca, Alberti, Neruda, Miguel Hernández, y un
largo etc., en los que se daba una «asombrosa identidad poética, y hasta física, entre
palabra, forma y materia»30. Eugenio Carmona ha definido esta experiencia como un
«desiderátum», una «necesidad de afirmar o de concretar en un nombre un momento
creativo vivido con especial intensidad y dotado de una potente cualidad generadora
y transformadora»31.
Con respecto a la fecha de inicio de esos paseos por Vallecas y las afueras de Madrid
―y que después se extendieron a otras zonas castellanas, como Toledo―, la mayor
parte de los estudios habla de 1927 como año inaugural, basándose para ello en los
relatos de Alberto, principalmente. Sin embargo, algunos historiadores advierten
que las memorias del toledano, escritas casi cuarenta años después y desde la nostalgia del exilio, no son irrefutables, y por tanto deberían ser contrastadas. Así, Carmona apunta 1929 como posible momento de la puesta en marcha del movimiento32,
mientras que Brihuega establece que «la “poética-práctica” compartida por Alberto y
Palencia solo puede concentrarse en el entorno cronológico de 1931, es decir, dentro
del generalizado entusiasmo que se produce con la llegada de la República»33.
Aspectos cronológicos aparte, lo cierto es que la Escuela ―o Poética― de Vallecas,
constituyó una auténtica renovación del arte español, tan importante que ha sido
considerada como la primera aportación de nuestro país a la vanguardia internacional. Su característica más novedosa fue la fusión entre lo vernáculo y lo moderno.
29  Recogido en MARTIN, Peter: Alberto, Editorial Corvina, Budapest, Hungría, 1964.
30  BRIHUEGA, Jaime: «Forma, palabra y materia en la Poética de Vallecas», en catálogo de la exposición homónima, Diputación de Alicante, 2011, p. 15.
31  CARMONA, Eugenio: «Tres consideraciones sobre la Escuela de Vallecas», en catálogo de la
exposición Alberto. 1895-1962, Ministerio de Educación, Madrid, 2001, p. 127.
32  CARMONA, Eugenio: «Pancho Lasso en dos momentos del Arte Nuevo», en catálogo de la exposición Pancho Lasso. Retrospectiva, Fundación César Manrique, Lanzarote, 1997, p. 103.
33  BRIHUEGA, Jaime (2011), op. cit., p. 22.

▲
Cerro Almodóvar.
Fotografía de Rastrojo
(D•ES) - Trabajo propio,
CC BY-SA 3.0,
https://commons.wikimedia.org/w/
index.php?curid=2659535

| 25

�3.2. El paisaje y la prehistoria en la estética vallecana
Esa exaltación de lo vernáculo que caracterizó al movimiento vallecano vino dada
por la referencia al paisaje y la naturaleza castellanos, a lo rural. En cierto modo eran
herederos de la Generación del 98, para la que el paisaje de Castilla había sido motivo
de inspiración constante; sin embargo, la Escuela de Vallecas carecía de los tintes
dramáticos de aquella, y en ningún momento pretendió explicar la idiosincrasia de
un pueblo, sino realizar una reinterpretación más emocional y sensorial34, pues, como
afirma Brihuega, «más que naturaleza es experiencia de la naturaleza. Se trata de un
hábitat real para los sentidos y, a partir de éstos, para la imaginación»35.
Para comprender estas claves estéticas, es necesario atender al contexto científico
en que se enmarca el movimiento. Así, desde finales de la centuria anterior venían
sucediéndose diversos estudios geológicos, paleontológicos y prehistóricos en los
cuales la Península Ibérica y, más concretamente, Castilla, era considerada cuna de
la civilización europea36. Además de esto, continuaba vigente el mensaje revolucionario del geógrafo anarquista francés Eliseo Reclus, según el cual la naturaleza debía
actuar como agente transformador de la sociedad. Algunas de sus ideas estaban en
absoluta sintonía con los postulados vallecanos:
Ninguna descripción, por bella que sea, puede ser verdadera, porque no puede reproducir la vida del paisaje, el correr del agua, el temblar de las hojas, el canto de los pájaros,
el perfume de las flores, las formas cambiantes de las nubes; para conocer es preciso ver.

Por otro lado, en los años de la II República –los más fecundos de la Escuela de
Vallecas–, se experimentará una profunda preocupación por el campo en distintos
ámbitos, desde la reforma agraria hasta iniciativas culturales como las Misiones
Pedagógicas, sin olvidar a ese grupo de poetas de la Generación del 27, que desde
hacía unos años tomaba lo rural como fuente de inspiración, como Alberti37, Lorca o
Miguel Hernández.

34  Estas palabras de Alberto pueden ayudar a entender el sentido de esta nueva plástica: «Yo
deseaba que todos los hombres de la tierra disfrutaran esta emoción que me causaba el campo
abierto. Por eso siempre he considerado este arte un arte revolucionario que busca la vida» (recogido en CHÁVARRI, Raúl: Mito y realidad de la Escuela de Vallecas, Ediciones Ibérico Europea, Madrid,
1975, p. 54).
35  BRIHUEGA, Jaime (2011), op. cit., p. 33.
36  La catedrática Carmen Pena, que ha estudiado estos aspectos en profundidad, apunta varios
acontecimientos que pudieron conducir a los artistas hacia este interés, tales como la celebración
de una exposición sobre arte prehistórico en el Museo Arqueológico de Madrid en 1921, la publicación de un artículo sobre Castilla escrito por Keyserling en la revista Residencia, en 1926, o la conferencia dictada por Elliot Smith en la Residencia de Estudiantes de la capital en 1931, según la cual,
se afirmaba que España era un crisol donde se fundieron las distintas culturas antiguas para hacer
nacer a la civilización ibérica (vid. PENA, Carmen: «La Escuela de Vallecas (1927-1936)», Revista de
Occidente, Madrid, nº 103, diciembre de 1989).
37  Así se manifestaba Alberti en sus Memorias: «(…) soñábamos con la creación de un nuevo arte
español y universal, puro y primario como las piedras que encontrábamos allí pulidas por los ríos y
las extremadas intemperies» (recogido en VV. AA.: La Escuela de Vallecas: Mito y realidad. Una poética
de la emoción y lo telúrico, catálogo de la exposición, Ayuntamiento de Madrid, 2013, p. 40).

| 26

�Otro aspecto fundamental de la poética vallecana que surge a partir de los mencionados estudios científicos es la atracción hacia la prehistoria hispana. Los campos
castellanos también eran vistos por los creadores como reducto de fósiles y vestigios
artísticos milenarios, que se presentaban como fuente inmejorable de inspiración,
al representar un arte puro, libre y atemporal, a la vez que vernáculo y popular38. En
este sentido, algunos investigadores llegan a afirmar que el lenguaje prehistórico
fue tanto o más importante para el movimiento madrileño que el propio paisaje,
pudiendo hablar del megalitismo como icono39.
Para el desarrollo de este fenómeno resultó revelador el libro El hombre fósil ―escrito por Hugo Obermaier y publicado en España en 1925―, cuyas ilustraciones pasaron a convertirse en un auténtico catálogo iconográfico para los artistas vallecanos,
quienes, en mayor o menor medida, las tomaron como modelos de sus pinturas o
esculturas40. Esto fue especialmente significativo en el caso de Pancho Lasso, como
explicaremos más adelante.
Las tierras castellanas, por tanto, no eran para estos artistas simples paisajes áridos
e inertes, sino todo lo contrario. Esta soledad y desnudez encerraban un carácter
ancestral, mágico y esencial. En estos páramos, cualquier accidente del terreno, elemento natural o mineral, o bien la huella dejada por la acción del hombre41, rompían
la monotonía del paisaje, adquiriendo un tono poético y evocador que seducía a unos
artistas que huían de la decadencia y progresiva deshumanización de la ciudad, tal
y como afirmaba Alberto:
En contraste con el mundo desgarrado de la ciudad (...) los campos abiertos de Vallecas me llenaban de felicidad (…) Me dicen: la ciudad. Y yo respondo...: el campo (…)
¡Vivan los campos libres de España!42	

De algún modo, la estética vallecana propugnaba un ruralismo estético que venía
a superar la división entre naturaleza y cultura que imperaba desde la Ilustración y
la Revolución Industrial.

38  PENA, Carmen (1989), op. cit., pp. 72-73.
39  Es el caso de César Calzada, quien, en su libro Arte prehistórico en la vanguardia artística de
España, realiza un profundo estudio acerca de la importancia de la plástica prehistórica en los movimientos artísticos nacionales del siglo XX.
40  Los artistas vallecanos, con toda seguridad, conocieron esta obra. Según apunta Calzada,
Benjamín Palencia poseía un ejemplar en su biblioteca privada y, además, el propio Obermaier
pronunció alguna conferencia en la Residencia de Estudiantes de Madrid (CALZADA, César: Arte
prehistórico en la vanguardia artística de España, Ensayos Arte Cátedra, Madrid, 2006, p. 161).
41  Benjamín Palencia se expresaba en estos términos: «El surco que abre el arado en la tierra, para
mi concepto, es más plástico, más eterno y encierra más poesía, que todo lo que me pueden enseñar
los Museos y Academias» (recogido en VV. AA. [2013], op. cit., p. 21).
En similar tono se manifestaba Alberto: «Procuré hacer una escultura más sencilla. Y ya no tuve
inconveniente alguno en ir a buscar estas formas al campo: formas que encontraba muchísimas
veces dibujadas por los hombres cuando labraban la tierra» (citado en CHÁVARRI, Raúl [1975], op.
cit., p. 37).
42  Recogido en MARTIN, Peter (1964), op. cit.

| 27

�3.3. Características formales de la poética vallecana
Todas estas referencias descritas hasta ahora se traducen en el terreno
plástico en una tendencia a la representación de figuras biomorfas,
antropomorfas o minerales de perfiles eminentemente curvos, que
oscilan desde la blandura orgánica hasta la dureza fósil, casi pétrea,
en una conjugación de volúmenes que juegan con el lleno y el vacío,
y unas superficies que presentan incisiones y distintos acabados.
Estas formas, lejos de ser exclusivas de la Escuela de Vallecas,
responden a una tendencia internacional, y es aquí donde aparece la
fusión de lo vernáculo con lo moderno. En el terreno estrictamente
escultórico, entre 1930 y 1932, artistas como Giacometti, Moore,
Barbara Hepworth o, sobre todo, Hans Arp, desarrollaban una obra
de formas redondeadas y sinuosas, muy en sintonía con la realizada por
Pancho Lasso y los otros escultores. Para casi todos los historiadores
que han abordado el tema, los vallecanos bebieron, formalmente, de
las corrientes internacionales en boga, fundamentalmente del surrealismo, que tanto desarrollo había tenido en Cataluña. Para artistas como
Dalí, Miró, el Picasso de La crucifixión según Grünewald, o Tanguy, la
naturaleza, traducida en figuras de apariencias orgánicas y minerales,
también era un recurrente motivo de inspiración43.
En cualquier caso, esa posible influencia europea explicaría los paralelismos existentes entre la producción de los surrealistas catalanes
―como Massanet, Planells, Sans, Serra, Marinel·lo, Cristófol o Lamolla―
con la poética vallecana. No obstante, mientras el primero es de clara
raíz europea, en el caso de Madrid, sede por excelencia del realismo, se
produce una síntesis genial de una escultura que es formalmente surrealista, pero conceptualmente realista, como han señalado Bozal o Alix.
Efectivamente, pese a la progresiva depuración y tendencia a la abstracción, los artistas no plasmaban el paisaje que se imaginaban desde
el subconsciente, sino aquél que percibían a través de los sentidos.
Pancho Lasso lo describía de este modo:
En esta fase de mi arte perseguía desprenderme al mínimo de la figura humana,
ejecutar por recuerdos de las sensaciones plásticas (…) Nuestro fundamento de origen
es el viento, el fuego, la música silvestre y nocturna, etc., etc. Toda esta cosa abstracta
da una sensación creadora de imágenes plásticas mentales. Se crea y se piensa lo más

▲
Alberto Sánchez,
Maternidad, 1930.
Piedra de Novelda,
90,5 x 21,5 x 14 cm.
Museo Nacional
Centro de Arte Reina Sofía.

inverosímil, pero al realizarlo no es una quimera, es naturaleza que se paladea y se vive44.

43  Sin embargo, César Calzada advierte que, si bien en algunos casos las fuentes para los artistas
vallecanos fueron las investigaciones que por esos años se realizaban en Europa, el verdadero referente para ellos fue el lenguaje prehistórico español (vid. CALZADA, César [2006], op. cit., p. 194).
44  LASSO, Pancho (1997), op. cit., pp. 222-223.

| 28

�Benjamín Palencia se manifestaba en términos muy similares:
A toda persona que llegue a mi obra, quiero que se le despierten y trabajen sus sentidos; que vivan en ellas las sensaciones de los tactos infinitos de las cosas, que están
recogidas por mis manos, que sienten la necesidad de tocarlo todo, para recoger su
vida íntima45.

Se trata, pues, de un arte que surge de la tierra −tellus−, y en ese sentido, es cercano al pueblo. Es por ello que su lenguaje ha sido denominado surrealismo telúrico
o popular, pues, aunque a simple vista las obras vallecanas parecen evocar mundos
oníricos, en realidad, simplemente nos descubren «la osamenta del paisaje».46

45  Recogido en VV. AA. (2013), op. cit., p. 28.
46  SÁNCHEZ, Venancio: «Las nuevas medallas editadas por la Fábrica Nacional de Moneda y
Timbre», Numisma, Madrid, enero-diciembre 1972, p. 160.

◀
Benjamín Palencia,
Flores del aire, 1930.
Óleo y arena sobre lienzo,
54 x 73 cm.
Museo Nacional
Centro de Arte Reina Sofía.

◀
Benjamín Palencia,
Piedras creando un paisaje,
1930.
Óleo sobre lienzo,
65,5 x 92 cm.
Museo Nacional Centro de
Arte Reina Sofía.

| 29

�3.4. Pancho Lasso y la Escuela de Vallecas
En torno a 1929, Lasso comienza a abandonar las formas geométricas y angulosas
de sus primeros años madrileños para dar el gran salto hacia el surrealismo telúrico
o popular. A juzgar por sus memorias, debió de emprender esta nueva etapa con
un entusiasmo tal que le llevaría a trabajar
casi sin descanso, y en la medida en que su
precaria economía se lo permitía47.
Durante mucho tiempo, la figura del escultor lanzaroteño fue ignorada en los estudios sobre el arte español contemporáneo48.
Las investigaciones más recientes, sin embargo, han demostrado no solo que Lasso
participó en la experiencia vallecana, sino
que fue uno de los primeros en hacerlo y
uno de los que mejor asumió el verdadero
espíritu telúrico y social del movimiento49.
Sus escritos y las fotografías que conserva
su familia, en las que se ve al lanzaroteño en
los campos vallecanos junto a Alberto Sánchez y las célebres piedras-esculturas que
realizan durante sus paseos, constituyen,
además, testimonios de incalculable valor
para el estudio de esta etapa tan significativa del arte español. Con estas palabras recordaba Pancho Lasso su participación en
esta experiencia:

47  Esta falta de medios provocó que, como apuntamos al comienzo de este trabajo, estas obras
fuesen realizadas en materiales muy endebles como el yeso o la escayola, lo que ha provocado la
desaparición de muchas de ellas. Se conservan, no obstante, fotografías y dibujos, algunos de los
cuales llegan a superar en calidad a la obra tridimensional, como tantas veces ocurre con los escultores.
48  El hecho de que Alberto Sánchez, en sus memorias, se definiera como fundador de la Escuela
junto a Palencia, ignorando a Lasso, provocó que, durante mucho tiempo, se desconociera su participación en este movimiento. Sin embargo, el empeño de su hija, Rosalía, y las investigaciones de
Carlos Pérez Reyes, Fernando Ruiz, Josefina Alix, Eugenio Carmona y Jaime Brihuega, fundamentalmente, han ido devolviendo al escultor al lugar que se merece en la historiografía del arte español
de vanguardia.
49  Parreño advierte al respecto:
La presencia, pues, de Lasso en el germen de la estética vallecana le rescata de ser un mero epígono. Incluso
acrecienta su peso específico como propuesta original de un acercamiento moderno a la naturaleza. Porque
al influjo, siempre señalado, del páramo castellano, tan lastrado de adherencias ideológicas, Lasso incorporaba el suyo, más telúrico, más místico, y aún más necesitado de atención (PARREÑO, José María: «Vanguardias en la escultura española en madera, en catálogo de la exposición Un bosque en obras. Vanguardias en
la escultura española en Madera, Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente y Fundación Caja Madrid,
Madrid, 2000, p. 42).

▲
Es posible apreciar una
analogía compositiva entre
esta imagen y la pintura
Perro semihundido de
Goya. No podemos saber
si ello es producto de la
casualidad, o si se trató de
un sutil homenaje al artista
de Fuendetodos, cuya obra
fue un importante referente para los surrealistas.
Lasso, además, debía conocer muy bien esta pieza,
dada su afición a frecuentar el Museo del Prado.
Piedra-escultura en el
Cerro de Almodóvar.
Fotografía realizada por
Pancho Lasso entre 19271929.
Archivo Bonmatí-Lasso
(Madrid).

| 30

�	

Visitábamos [Alberto y él] todos los domingos los museos, sobre

todo el Arqueológico y el del Prado. Y sabiendo que nos reuníamos en El
Prado, concurrían varios amigos, entre ellos Benjamín Palencia. Siempre
hablando de arte y por las tardes dábamos paseos por los llanos del Puente
de Vallecas hasta el pueblo, y fue allí cuando decidimos estudiar las formas
horizontales y verticales. Había nacido en España el arte puro interpretado
en formas plásticas como lo interpretamos los españoles50.

En otro apartado de sus escritos afirma que «solo en este caso de
formas éramos Alberto, Ferrant51 y yo en España. Y estas apreciaciones
del arte en forma habían sido (y por qué no decirlo) un movimiento
innovador»52. Para él, ese ansiado arte puro es el que «mueve e incita
a mayores e indefinidas aventuras plásticas y artísticas»53. Probablemente, el carácter popular y la fuerte carga telúrica que encerraba la
poética vallecana le hicieron sentirse plenamente identificado con ella,
permitiéndole desarrollar todo un repertorio de formas novedosas con
absoluta libertad y entusiasmo. Debemos pensar que la desnudez y aridez de los campos castellanos ―que estaban sirviendo de inspiración
para los artistas vallecanos―, estaban en perfecta consonancia con el
paisaje más antiguo de Lanzarote. Su isla natal, además, presenta la
particularidad de contar con distintas etapas geológicas en su territorio, lo que genera una gran variedad de evocadores paisajes que van
desde las viejas vegas de tonos ocres hasta las negras y ásperas lavas
generadas por la erupción de Timanfaya del siglo XVIII. Por otro lado,
la audacia de los campesinos a la hora de aprovechar los escasos recursos del medio ha dado lugar a sistemas agrícolas tan sorprendentes
y plásticos como la plantación de vides en hoyos de La Geria. A Lasso
esta naturaleza, que había sentido y vivido de niño54, y a la que su cuñado Aquiles Heitz había enseñado a observar con ojos de artista, le
emocionaba profundamente: «¿Ha intentado contemplarla con ojos
de escultor? ¿Ha visto formas más audaces ni más clásicas que las que
existen en el paisaje lanzaroteño? ¿Y los colores?»55.
50  LASSO, Pancho (1997), op. cit., p. 237.
51  Respecto a este escultor, Josefina Alix afirma que durante la posguerra «de manera casi inconsciente, la verdadera continuidad de la Escuela de Vallecas está produciéndose desde el estudio de
Ángel Ferrant». Señala también como continuadores de la estética vallecana en los años cuarenta a
los escultores Condoy y Lobo, quien, recordemos, había coincidido con Lasso en el taller de Ángel
Garzón (ALIX, Josefina: «La vía de la realidad en la escultura española del siglo XX», en el catálogo de
la exposición Rumbos de la escultura española en el siglo XX, CAAM, Las Palmas, 2001, pp. 206-207).
52  LASSO, Pancho (1997), op. cit., p. 228.
53  Ibidem, p. 223.
54  Agustín de la Hoz aseguraba que Lasso había marchado a Madrid en 1926 con más de 100 láminas de dibujos inspirados en Lanzarote, y con una caja llena de piedras volcánicas de originales formas, «un rico repertorio de primera mano que él ha captado tal y como sabe y piensa que es la tierra
natal» (HOZ, Agustín de la [1987], «Un vanguardista lanciloteño: Pancho Lasso II», op. cit., p. 15).
55  Recogido en BORGES, Vicente: «Un artista del pueblo», La Tarde, 7 de julio de 1964, p. 3.

▲▲
Alberto Sánchez
junto a piedras-esculturas
en los campos de Vallecas,
c. 1927-29.
Archivo Bonmatí-Lasso
(Madrid).
▲
Cultivo en hoyos
de La Geria.
Fotografía de Clara
Suárez Bonilla.

| 31

�◀
Forma, c. 1930-33.
Tierras y acuarela sobre
papel, 30,5 x 23 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

▲
El juego de volúmenes
y vacíos de algunas de las
esculturas y dibujos de
Lasso recuerdan formalmente a los roferos ―canteras de extracción de ceniza
volcánica― de Lanzarote, o
a las montañas que han ido
perdiendo fragmentos de
su capa externa, dando lugar a superficies horadadas
de caprichosas formas.
Fotografía de Chaxiraxi
Morales García.

▲
Forma, c. 1930-33.
Obra desaparecida.

| 32

�Así, cactus, pájaros, piedras, figuras antropomorfas y fósiles dominan la producción
vallecana de Lasso, dotándola de un organicismo que la hace parecer extraída de las
propias entrañas de la tierra. Las esculturas de este periodo son piezas de pequeño
formato realizadas en materiales que oscilan entre el yeso, el cemento o la madera,
fundamentalmente. Están dotadas de diferentes acabados ―puntos, surcos paralelos, redes o círculos― que, realizados en bajorrelieves o mediante la utilización de
clavos u otros materiales, generan sugerentes texturas56. Estas soluciones estarían
inspiradas en las ilustraciones de El hombre fósil, concretamente en las decoraciones
incisas de los bastones de mando del Paleolítico, pero también es posible imaginar
en ellas las huellas del campesino sobre los campos lanzaroteños, especialmente las
formas circulares, que bien podrían estar evocando los hoyos de La Geria.
▲
Bastón de mando
de la Cueva del Valle
(Rasines, Cantabria). Imagen reproducida
en El hombre fósil,
de Hugo Obermaier

◀
Cultivo en hoyos
de La Geria.
Fotografía de Clara
Suárez Bonilla.

▼
Terrenos de cultivo
en arenado de Lanzarote.
Imagen F. Rojas.
Archivo Rojas-Hernández.

56  A este respecto, Parreño afirma que «existen pocas esculturas que inviten tanto a tocarlas
como las de Lasso» (PARREÑO, José María [2000], op. cit., p. 41).

| 33

�▲
Pájaro
(Monumento a la Paz),
1930.
Alabastro y madera, 27,5 x
12 x 20 cm.
Museo Internacional de
Arte Contemporáneo.
MIAC (Lanzarote).

▶
Mujer y niña, 1930.
Madera, 70 x 21 x 24 cm.
Museo Internacional de
Arte Contemporáneo.
MIAC (Lanzarote).

▲

| 34

�▶
Pájaro, c. 1931-32.
Madera, 74 x 16 x 17 cm.
Museo Internacional de
Arte Contemporáneo.
MIAC (Lanzarote).

▲

| 35

�▶
Formas, c. 1931-34.
Obra desaparecida.

▲
Figuras en un paisaje,
c. 1930-33.
Tinta sobre papel.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).
Imagen cedida
por Fernando Ruiz.

▶
Figuras, c. 1930-33.
Carbón sobre papel,
18 x 14 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

| 36

�▲▲
Formas superpuestas,
c. 1930-33.
Tinta y tierras sobre papel.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).
Imagen cedida
por Fernando Ruiz.

▲
Forma, c. 1930-33.
Tinta y tierras sobre papel.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid)
Imagen cedida
por Fernando Ruiz.

▲
Formas, c. 1930-33.
Tinta y tierras sobre papel,
30,5 x 24 cm.
Museo Internacional de
Arte Contemporáneo.
MIAC (Lanzarote).

◀◀
Soliformes
y otros motivos presentes
en la Cueva del Cristo de
Las Batuecas (Salamanca).
Ilustración de Breuil
reproducida en Historia de
España.

◀
Pinturas rupestres
de las Cuevas del Civil
(Tírig, Castellón).
Imagen reproducida en
El hombre fósil,
de Hugo Obermaier.

| 37

�◀◀
El hombre y su luna,
c. 1931-34.
Madera, 70 x 14 x 26 cm.
Museo Internacional de
Arte Contemporáneo.
MIAC (Lanzarote).
◀
Pareja, 1930.
Madera, 74 x 24 x 15 cm.
Colección Antonio Piedras
Melero (Jaén).
▼
Puntas de hueso hendidas
del periodo auriñaciense.
Imagen publicada
en El hombre fósil,
de Hugo Obermaier.

Otras imágenes reproducidas en el libro de Obermaier ―especialmente
las puntas de hueso hendidas del periodo Auriñaciense y el panel de los
arqueros de las Cuevas del Civil, en el Barranco de la Valltorta― constituyeron verdaderos referentes para las esculturas de este periodo, especialmente para las que presentan formas humanas, pues, como ha advertido
Calzada, «lo que hace Lasso, al igual que hizo Palencia en sus mujeres,
es antropomorfizar las puntas de hueso y, por el mismo método, añadir
la cabeza»57.
57  CALZADA, César (2006), op. cit., pp. 200-201. Calzada afirma que tanto Lasso como Palencia
buscaban la esencialidad figurativa de la imagen humana en los útiles del Paleolítico.

| 38

�▲▲
Figuras ascendentes,
c. 1931-34.
Tinta y tierras sobre papel.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).
Imagen cedida
por Fernando Ruiz.

▲
Maternidad,
c. 1930-34.
Tinta sobre papel,
27 x 17,5 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

▲
Rocas, oso y pájaro,
c. 1930-33.
Tinta y tierras sobre papel,
16 x 25,5 cm.
Museo Internacional de
Arte Contemporáneo.
MIAC (Lanzarote).

▲
Maternidad y figura,
c. 1931-34.
Sepia y carbón sobre
papel, 63 x 44 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

▲
El hombre y su sol,
c. 1930-33.
Grafito y lápiz de color
sobre papel, 21 x 15 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

▲
Figura con niño,
c. 1930-33.
Lápiz sobre papel,
27,5 x 21,5 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

| 39

�Otra constante que encontramos en la obra de Lasso es la superposición de elementos. Calzada, partiendo de las teorías de Alix, establece que esta manera de
componer pudo ser introducida en la poética vallecana por Pancho Lasso, basándose en el hecho de que el canario habría conocido durante su niñez,
en el pueblo de Tahíche, un tipo de construcción popular de refugio
muy común en la isla, denominada taro, y consistente, precisamente,
en la superposición de piedras sin ningún tipo de argamasa, y coronada –en el caso concreto del ejemplar mencionado- por varias piedras
dispuestas una sobre otra a modo de remate58. Podríamos añadir también que los socos que en Lanzarote sirven de abrigo a los frutales
siguen este mismo sistema constructivo, al igual que los mojones, piedras superpuestas que servían de marcas para delimitar las lindes de
las propiedades. Al ser levantados en terrenos eminentemente llanos
y desnudos, destacan como evocadores hitos en medio del árido paisaje, al mismo tiempo que se integran en él, al estar realizados con los
materiales propios del lugar. Este mismo efecto debieron causar las piedras-esculturas levantadas por Alberto y Lasso en el Cerro Testigo, a juzgar por las fotografías
conservadas. Según Calzada59, estas investigaciones se convirtieron en uno de los
pilares de la estética vallecana, reconocible en las esculturas, dibujos y pinturas no
solo del toledano y el lanzaroteño, sino también de Palencia y otros artistas vinculados
al movimiento. Esto vendría a reforzar la idea de que Pancho Lasso no fue un simple
integrante más de la Escuela, a la sombra de Alberto, sino «un formulador a la par»60.

58  Este taro se encontraba en las inmediaciones de la casa que César Manrique construiría tras
su vuelta de Nueva York, denominándola, por ello, Taro de Tahíche. Hoy es la sede de su Fundación.
59  Ibidem, p. 185.
60  CARMONA, Eugenio (1997), op. cit., p. 214.

▲
Piedra-escultura en el
Cerro de Almodóvar.
Fotografía realizada
por Pancho Lasso
entre 1927-1929.
Archivo Bonmatí-Lasso
(Madrid).
▼
Taro de la localidad
de Tahíche (Lanzarote),
ya desaparecido.
Imagen F. Rojas.
Archivo Rojas-Hernández.

| 40

�▲▶
Taros en Guinate
(Lanzarote).
Fotografías
de Alexis Arteta.

▶
Formas pétreas,
c. 1930-33.
Obra desaparecida.

| 41

�▲
Formas y figura,
c. 1933-35.
Obra desaparecida.

▶
Benjamín Palencia,
Composición, 1930.
Óleo sobre lienzo,
54,5 x 73 cm.
Museo Nacional
Centro de Arte Reina Sofía.

▲

| 42

�◀
Formas,
c. 1931-34.
Obra desaparecida.

▲

| 43

�◀
Formas vegetales,
c. 1931-34.
Sepia sobre papel,
63 x 44 cm.
Colección
Bonmatí-Lasso
(Madrid).
▶
Alberto Sánchez,
El pueblo español tiene un
camino que conduce a una
estrella (maqueta),
c. 1937.
Madera, 38,8 x 5,2 x 5,2 cm.
Museo Nacional
Centro de Arte Reina Sofía
(Depósito colección particular, 2009).

Es necesario apuntar que, a menudo, la crítica ha calificado la producción
del lanzaroteño como una mera copia de la de Alberto, carente de personalidad.
Sin embargo, en su etapa de madurez forjó un estilo muy personal y singular,
cuyas diferencias con las creaciones del toledano son palpables. La principal de
ellas es el recargamiento que presentan las piezas de El panadero, que llegan a
alcanzar una cierta barroquización, frente a la estilización y depuración de formas
de las esculturas de Lasso que, en ocasiones, parecen rozar la abstracción. Alix
considera que este hecho está condicionado por la austeridad y rotundidad
de la naturaleza volcánica de Lanzarote. Esta misma historiadora no solo
defiende la participación activa de Lasso en la Escuela de Vallecas, sino que
reivindica su papel como cofundador y, sobre todo, como introductor de motivos iconográficos, como el cactus, llegando a sugerir que las formas cactáceas de
la célebre escultura de Alberto El pueblo español tiene un camino que conduce a una
estrella, bien pudieron estar inspiradas por el lanzaroteño, debido a la ausencia de
este vegetal en Castilla61.

61 

ALIX, Josefina (1997), op. cit., pp. 66-67.

| 44

�Otro aspecto clave para entender la obra de Pancho Lasso es la reflexión acerca
del compromiso social del artista. La educación cultural del pueblo español era, a
comienzos de la Segunda República, prácticamente inexistente62. Por este motivo,
uno de los primeros objetivos del gobierno republicano fue luchar contra el analfabetismo y paliar el atraso cultural en que se hallaba sumido el país, y para ello se
emprendieron iniciativas como las Misiones Pedagógicas, en cuyo marco se crearon
más de trece mil escuelas entre 1931 y 1933. Otro singular proyecto desarrollado fue
La Barraca, teatro ambulante universitario dirigido por García Lorca con el objetivo
de llevar la cultura hacia las zonas más deprimidas del interior de España.

En el terreno político, sin embargo, la República no conseguía la estabilidad necesaria para dar solidez a sus proyectos. Así, tras dos años de reformas políticas, sociales y educativas del gobierno de Azaña, llegaba el llamado Bienio Negro de Lerroux,
durante el cual se trató de acabar con todo lo anterior, sucediéndose los conflictos
sociales. En octubre de 1934 se convocaba una huelga general en las principales ciudades y zonas mineras que fue secundada con fuerza en Asturias, siendo brutalmente
disuelta por el ejército africanista, liderado por Franco. Esta revolución se presentaba como una clara prefiguración de la Guerra civil, mientras en Alemania Hitler ya se
había alzado con el poder.

◀
Componentes
de La Barraca, 1933.
Anónimo.
Museo Nacional
Centro de Arte Reina Sofía
(Depósito temporal
de la Fundación Federico
García Lorca,
Madrid, 2012).

62  Las palabras de la Sociedad de Artistas Ibéricos en el primer número de su revista Arte resultan
reveladoras:

La revolución plástica, desde el impresionismo hasta ahora, y la revolución teórica inherente, desde la fundación de la Estética como ciencia independiente hasta estos días (...) no ha pasado jamás por Madrid, y casi
no ha pasado por España (...). Los autores españoles que se incorporaron a esa evolución no consiguieron
jamás venir a España, o fueron (...) objeto de escarnio y desprecio (...) Centenares de maestros consagrados
de todas partes del mundo (...) no han conseguido aquí ni entrar en los Museos ni ser jamás exhibidos ante
el público de España. Esto es criminal para un pueblo (recogido en el primer número de Arte. Revista de la
Sociedad de Artistas Ibéricos, en septiembre de 1932).

| 45

�En este clima de inestabilidad y creciente violencia surge cada vez con más fuerza
la idea del compromiso social y político del artista, multiplicándose las asociaciones,
revistas y manifiestos de creadores que defienden con firmeza esta postura63. Una de
las revistas más significativas será Octubre, fundada por María Teresa León y Rafael
Alberti. De clara postura prosoviética, en 1933 reproducen algunos fragmentos de un
escrito de Lenin sobre el arte:
El arte pertenece al pueblo. Sus raíces deben llegar hasta lo más profundo de las
grandes masas trabajadoras, debe ser comprendido y querido por ellas, elevarlas,
unir sus sentimientos, sus ideas, su voluntad: Debe en ellas despertar los artistas
y debe desarrollarlos. Para que el arte pueda acercarse al pueblo y éste a aquél,
debemos primero elevar el nivel de cultura general.64

La traducción y publicación de El arte y la vida social, de Plejanov, en
1929, jugó también un importante papel en la difusión de los principios
del arte soviético. De manera paralela, aparece un destacado conjunto de
artistas afiliados al Partido Comunista, defensores del realismo socialista, de un
arte para el pueblo65. Otra obra crucial, y que se adelantó en el tiempo, fue La Nueva
España 1930, publicada por el artista García Maroto en 1927. Entre otros puntos del
programa que proponía para renovar el arte español, destacan estas esclarecedoras
palabras: «¡Acción! Sobre nuestras particulares, determinadas apetencias, pongamos
la salud social»66.
Pancho Lasso, educado en el principio del respeto hacia el ser humano y el trabajo,
fue adoptando unas claras convicciones marxistas67, especialmente la idea del arte
como transformador de la sociedad. Para él, la creación tenía un carácter liberador
y era motor de felicidad, tanto para el artista como para el espectador: «Es tan bello
para mí el trabajo que con él me purificaba el alma y el cuerpo». En sus memorias,
son múltiples las referencias a la idea de la función social del artista:

63  Algunas de las revistas que surgen por estos años son Nueva Cultura, El Mono Azul, Hora de
España o Mundo Obrero (vid. MANCEBO, Juan Agustín: «El comunismo español a través de sus imágenes [1931-1936]», Historia del PCE: I Congreso, 1920-1977, v. 2, Oviedo, 2007).
64  Palabras de Lenin recogidas en la revista Octubre. Escritores y artistas revolucionarios, nº 3,
agosto-septiembre 1933 (vid. PESTAÑA, Francisco de Paula: El arte europeo en las revistas españolas
antes de la Guerra Civil. El debate arte puro-arte comprometido [1929-1936], trabajo final de doctorado inédito, Universidad de Granada, 2010).
65  Uno de los máximos representantes fue el valenciano Renau, autor de múltiples carteles de la
Guerra Civil inspirados en el arte expresionista alemán y el arte soviético.
66  BRIHUEGA, Jaime: «Meridiano crucial de la cultura artística en el estado español», en 3zu:
revista d’arquitectura, nº 4, Barcelona, 1995, p. 274.
67  Según información de Francisco Brito Martín, amigo de Pancho Lasso, el escultor «era un verdadero hombre revolucionario, leía a Marx y a Lenin (...) y defendía la alianza de las fuerzas obreras
y campesinas contra el capitalismo salvaje del fascismo» (recogido en RUIZ, Fernando: «Pancho Lasso. Notas para una biografía», en Pancho Lasso. Retrospectiva, catálogo de la exposición, Fundación
César Manrique, Lanzarote, 1997, p. 88).

▲
Espiral,
c. 1932-34.
Alambre y madera.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).
Imagen cedida
por Fernando Ruiz.

| 46

�El ser libre es ser justo con toda clase de personas, y el ser Justo en los artistas es hacer arte que haga cultos a los hombres hacia el arte, ya que el arte es Idioma de todos los
idiomas, el que se comprende con el lenguaje universal de los hechos y de las cosas, con
el lenguaje del corazón. Este lenguaje debe ser claro y sencillo, sin ninguna especulación.
Fácil de comprender y ejecutar y que a gran parte de los humanos les sirva para gastar
su ocio y nos una en la felicidad, comprendiendo y siendo comprendido, sin pretensión
de supremacía intelectual, que esa soberbia es la que nos separa y nos embrutece68.

Con el paso de los años, como veremos más adelante,
estas reflexiones y otras circunstancias harán que la obra de
Lasso evolucione hacia el realismo69. Antes de que esto ocurriera, sin embargo, realizó su obra cumbre: el Monumento
a la Internacional.
Esta escultura, realizada en torno a 1934 en yeso patinado, y que no alcanza el metro de altura, muestra a una suerte
de hombre metamorfoseado en instrumento musical, que
se eleva sobre una esfera ―el mundo―, en la que apoya firmemente una mano, mientras la otra se levanta con el puño
cerrado, en símbolo antifascista. Se trata de una representación simbólica de la clase trabajadora que, entonando su
himno ―La Internacional―, hace una llamada a la unión de
todos los obreros del mundo para luchar contra la opresión
y la barbarie70.
La factura es inconfundiblemente vallecana: formas estilizadas que se inspiran en el arte prehistórico; juegos de volúmenes y huecos ―huecos que recuerdan a dibujos orgánicos de tendencia mineral anteriores―; incisiones
circulares de la esfera y garganta; y el empleo de alambres.
Si bien nunca llegó a exhibirse, por la calidad de su factura y la potencia de su mensaje, consideramos que esta escultura puede ser comparada con las afamadas obras
El pueblo español tiene una camino que conduce a una estrella, de Alberto Sánchez,
o Aidez l’Espagne, de Miró, ambas expuestas en el Pabellón de la República de la Exposición Universal de París de 1937.
Por temor a la represión franquista, permaneció escondida durante muchos años
en casa de Lasso, y su título fue transformado en el más aséptico Monumento a la
Música71. Sin embargo, la exposición pública de esta obra en la muestra Escultura es68  LASSO, Pancho (1997), op. cit., p. 230.
69  Ya desde el comienzo de la Guerra Civil comienza a realizar esculturas de corte realista, como
algunas cabezas de soldados.
70  «¡Proletarios de todos los países, uníos!», es uno de los lemas citados en el Manifiesto comunista de Marx y Engels.
71  Desde 2011 esta escultura se alza, reproducida en bronce a gran escala, en la Marina de Arrecife,
cumpliéndose de este modo, en parte, el viejo sueño del escultor de dotar a su isla natal de arte. En
la inauguración su hija, Rosalía, pronunció unas emotivas palabras, en las que confirmaba el significado real y verdadero de esta escultura, afirmando lo feliz que se habría sentido su padre de poder
verla al fin expuesta.

▲
Monumento
a la Internacional
con dos figuras,
c. 1933-34.
Tinta y tierras sobre papel,
30 x 24 cm.
Museo Internacional de
Arte Contemporáneo.
MIAC (Lanzarote).

| 47

�pañola 1900-1936 ―celebrada en 1985 en Madrid―, causó un gran impacto entre los
historiadores, algunos de los cuales llegó a atribuirla a Alberto72, lo que no hace sino
corroborar el incuestionable valor de esta pieza, que constituye un verdadero símbolo de la renovación formal y del compromiso social que adquirieron las vanguardias artísticas en la España republicana73.
En virtud de todo lo expuesto hasta ahora, resulta evidente que la participación de
Lasso en la Escuela de Vallecas no fue momentánea ni superficial, sino que llevó consigo una entrega total del artista, que se sintió absolutamente identificado con esta
poética. Tanto es así que, pese al giro que su obra dio hacia el realismo tras la Guerra
Civil, el lenguaje surrealista nunca desapareció por completo de su mente, recuperándolo, ya sin temor a represiones, en la década de los sesenta, a través de la realización de algunas esculturas y medallas e, incluso, de manera puntual, en los años 50.

72  Fue el caso de Brihuega, quien afirmó que «de no estar atribuida reiteradamente a Lasso por
una especialista de la categoría de Josefina Alix, la hubiésemos creído de mano de Alberto, por
lenguaje y por aspectos técnico-materiales» (BRIHUEGA, Jaime: «Una estrella en el camino del
arte español», en catálogo de la exposición Alberto. 1895-1962, Ministerio de Educación, Madrid,
2001, p. 38).
73  Antes, Valeriano Bozal había apuntado que Lasso tenía «un excelente Proyecto para un monumento a la Internacional, que, a pesar de mi insistencia, nunca me quiso vender» (BOZAL, Valeriano:
«Compañero de viaje», La Balsa de la Medusa, nº 50, 1999, p. 58).

◀◀
Reproducción
del Monumento
a la Internacional
en la Avenida
Coll de Arrecife.
Realizada en bronce
por Escultura Bronzo
en 2011.

▲
Monumento
a la Internacional,
c. 1933-34.
Yeso patinado y alambres,
86 x 25 x 40 cm.
Museo Internacional de
Arte Contemporáneo.
MIAC (Lanzarote).

| 48

�3.5. Contexto canario: la Escuela Luján Pérez
Mientras en Madrid se gestaba la renovación formal a través
de la Escuela de Vallecas, en Canarias se emprendía una
profunda transformación cultural y plástica de características similares, llevada a cabo por la grancanaria Escuela
Luján Pérez74.
Poetas y artistas criticaban con dureza el mito clásico
de Afortunadas, en tanto que falseaba la realidad del pueblo canario, el cual, lejos de vivir en un idílico refugio, se
enfrentaba a graves problemas de subsistencia, tal y como
ha apuntado el catedrático Castro Borrego:
Canarias no es un jardín exuberante donde los árboles
producen manzanas de oro [...], son islas pobres, donde el
polvo del desierto cercano ha ido convirtiendo sus campos en
páramos [...]. Sus pobladores no son atlantes ni faunos sino
humildes aparceros en cuyos rostros, de rasgos africanos, se
acusan los estigmas de una explotación secular75.

Siguiendo la corriente general del pensamiento español, se buscaba una identidad propia y diferente, que diera
sentido a la idiosincrasia del archipiélago, y ésta, al igual
que ocurriera en el panorama nacional, se acabó hallando
en el paisaje. Así, surgieron teorías basadas en la existencia de una estrecha relación
entre el hombre y su entorno, siendo el ejemplo más significativo el célebre ensayo El
hombre en función del paisaje, publicado por el poeta gomero Pedro García Cabrera,
en el que se recogen estas proverbiales palabras, que tanta influencia han ejercido
sobre el arte contemporáneo de las islas:

▲
Figura,
c. 1931-33.
Sepia y tinta sobre papel,
32 x 22 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

El medio imprime al hombre un símbolo primario, un determinado modo de ser. La
imagen primaria del hombre se modela en su paisaje nativo y a ella reduce ―amolda―
las percepciones y las impresiones. Siempre. Por toda la cadena de sus días fervorosos76.

74  Los paralelismos entre ambas experiencias artísticas han sido estudiadas por Fernando Castro en el capítulo «La Escuela Luján Pérez», recogido en La Modernidad y las vanguardias en Canarias. 1900-1939, Viceconsejería de Cultura y Deportes, Las Palmas de Gran Canaria; Santa Cruz de
Tenerife, 2008.
75  CASTRO, Fernando: «Veinte años tiene mi amor», en catálogo de la exposición Calma y voluptuosidad. Arte del siglo XX en Canarias, Viceconsejería de Cultura y Deportes, Las Palmas de Gran
Canaria, 2001, p. 50.
76  GARCÍA, Pedro: El hombre en función del paisaje, edición de Nilo Palenzuela, Colección LC/
Materiales de Cultura Canaria, Santa Cruz de Tenerife, 1930/1981, p. 63.

| 49

�Esta reivindicación del paisaje real canario y la condena
hacia el mito clásico de Afortunadas supusieron el descubrimiento estético de la naturaleza árida de las islas y todo
su entorno social, hasta entonces marginados por la exuberancia proclamada por la visión arcádica del archipiélago.
Ya Alonso Quesada, con su poema de 1915 Tierras de Gran
Canaria, adelantaba ese cambio; sin embargo, el primero
en advertir la belleza del paisaje seco fue Unamuno, quien,
durante su destierro en Fuerteventura, se deshizo en elogios
hacia la naturaleza majorera, comparándola, precisamente,
con la castellana.
Tanto en la Escuela Luján Pérez como en la de Vallecas, los pintores y
escultores sentían una gran atracción no solo por el paisaje­­­­­­­ ­­­­­­­­—paisaje
árido, desnudo—, sino también por el arte primitivo. Así, artistas
canarios como Felo Monzón o Plácido Fleitas, entre otros, salían al
campo para ver yacimientos arqueológicos y centros alfareros, y
visitaban también el Museo Canario en busca de inspiración, como
los vallecanos acudían al Museo Arqueológico de Madrid. Como hemos apuntado, este gusto por el arte primitivo era una característica
común a las vanguardias europeas, pero, en el caso del movimiento
canario y madrileño, no quedaba reducido a un interés meramente formal,
sino que adquiría una dimensión ideológica al hablar de una identidad que
buscaba sus raíces en el pasado prehistórico77.
Es difícil determinar si Pancho Lasso tuvo alguna vinculación directa
con los miembros de la Escuela Luján Pérez, aunque parece bastante
probable que tuviese conocimiento, al menos, de su programa estético. Algunas fuentes apuntan a que la escuela grancanaria, ante la falta
de personal cualificado, habría solicitado los servicios del lanzaroteño
como profesor de escultura78, hecho que, aunque no confirmado, no resultaría descabellado, pues recordemos que Lasso ejerció labores docentes en la Escuela
de Artes y Oficios de Arrecife en 1925. Finalmente, nuestro escultor recibió la beca y
prefirió marchar a Madrid para completar sus estudios, mientras que la Luján Pérez
acabó contratando a Eduardo Gregorio en 1927.
En el caso concreto del teldense Plácido Fleitas, existe una gran semejanza formal entre sus obras de los años cincuenta y las del Lasso anterior a la Guerra Civil:
piezas y dibujos de formas eminentemente orgánicas y minerales con un fuerte carácter telúrico. Obras como Fósiles o Magias de la naturaleza han valido para que
Fleitas sea considerado el iniciador de la estética telúrica en Canarias, ignorando,
de esta manera, el papel ejercido por Lasso décadas atrás. Curiosamente, ambos
escultores entraron en contacto en los años cuarenta. El primer encuentro, según la
77  Vid. CASTRO, Fernando (2008), op. cit.
78  Información oral de Alberto Lasso Clavijo.

▲▲
Plácido Fleitas,
Sin título,
c. 1962.
Lápiz y rotulador
sobre papel, 14 x 22,5 cm.
Colección CAAM-Cabildo
de Gran Canaria. Fotografía
de Nacho González-CAAM.

▲
Plácido Fleitas,
Abstracción,
c. 1964.
Piedra volcánica negra y
piedra arenisca,
82 x 47 x 25 cm.
Colección CAAM-Cabildo de
Gran Canaria. Fotografía
de Nacho González-CAAM.

| 50

�doctora Alix, se produjo entre 1940 y 1942
en Fuerteventura, adonde ambos artistas
habían acudido para buscar piedra de Tindaya para sus obras79. En 1944, volvieron a
coincidir en la Exposición Provincial de Bellas Artes celebrada en el Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria, donde
los dos escultores exhibieron obras. Esta
relación pudo continuar, de manera indirecta, a través de la amistad que Guillermo,
un sobrino de Lasso, entabló con Fleitas
al trasladarse a vivir a Telde. En cualquier
caso, parece coherente pensar que el escultor lanzaroteño pudo compartir con el
grancanario ―nueve años menor que él y
que aún no había salido de Canarias― los
aires vanguardistas que con tanta pasión
había aprehendido durante su experiencia
vallecana. Aunque es claro que Fleitas asumió las formas organicistas y telúricas tras
conocer la obra de Moore y Hepworth, en
la década de los cincuenta, es muy posible que el primer contacto con estas fuese,
precisamente, a través de la producción de
Lasso, la cual, indirectamente, había partido de esos mismos modelos europeos.
Influencias aparte, de lo que no cabe duda es de que Pancho Lasso fue el primer
escultor canario en desarrollar una obra vanguardista de carácter telúrico y el primero en conferirle un valor estético a la piedra80, reforzando así, según palabras de
Brihuega, «el nudo que enlazaba la modernidad peninsular (…) con la que estaba
aconteciendo en el archipiélago del que procedía»81.

79  En el caso de Lasso, para realizar el monumento funerario de una de sus hermanas y de su madre, que era natural de La Oliva. Información oral de Rosalía Lasso.
80  Para profundizar en este aspecto en particular, puede consultarse ARTETA, Arminda: «Un
icono telúrico: el callao en la escultura canaria contemporánea»,  XVII Coloquio de Historia CanarioAmericana, Las Palmas, 2006.
81  BRIHUEGA, Jaime: «Tellus. El paisaje y lo telúrico en el arte español de la primera mitad del siglo XX», en catálogo de la exposición César Manrique. Pintura 1958-1992, IVAM, Valencia, 2005, p. 137.

▲
Plácido Fleitas,
Esculturas de callaos
superpuestos en la playa
de las Alcaravaneras,
c. 1964.
Obra desaparecida.

| 51

�4. Lanzarote 1939-1946: punto de inflexión
Con el estallido de la Guerra Civil82, Lasso toma partido por el bando republicano,
participando en distintas iniciativas político-sociales, como la adhesión, en diciembre de 1938, a la organización Solidaridad Internacional Antifascista, como parte de
la Asociación de Peluqueros83. Desconocemos qué labores realizó en el seno de esta
organización de connotaciones anarquistas, uno de cuyos lemas era «La solidaridad
es un sentimiento noble que dignifica la especie humana».

▲
Escenas de la guerra civil
española, c. 1936-39.
Bajorrelieve en madera,
32,5 x 9,7 cm.
Museo Internacional de
Arte Contemporáneo.
MIAC (Lanzarote).

◀
Soldados,
c. 1936-1939.
Madera, 13 x 23 x 12,5 cm.
Museo Internacional de
Arte Contemporáneo.
MIAC (Lanzarote).

82  Debido a una lesión en el tórax provocada por un accidente infantil, Lasso no fue llamado
al frente.
83  Centro Documental de la Memoria Histórica, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte,
Madrid, 2013.

| 52

�Los horrores de la guerra y el clima de persecución que se instaura en la capital84
hacen que, animado por su familia, regrese a Lanzarote. Lo hace junto a su esposa,
Clara Berki Dudas, una parisina muy culta nacida en el seno de una familia de músicos húngaros exiliados en España tras la Primera Guerra Mundial85. Una vez en la isla,
se instalan en casa de María, hermana de Pancho, quien, viuda de Aquiles Heitz desde
1936, lleva el estudio fotográfico, siendo una de las primeras mujeres fotógrafas de
toda Canarias. Allí encuentran la paz y tranquilidad que habían perdido en Madrid,
y en 1941 ven nacer a su única hija, Rosalía.

Aunque trabaja esporádicamente en la barbería de su hermano Guillermo, retoma
su trabajo artístico. Uno de los primeros proyectos que acomete es el encargo de
María para realizar el monumento funerario de su madre y su hermana Juana, que
fallecieron el mismo día. Para ello, va a Fuerteventura en busca de piedra de Tindaya,
donde, como ya apuntamos, entra en contacto con Plácido Fleitas. Tras esto, recibe
otro encargo para el cementerio de San Bartolomé, concretamente para el sepulcro familiar de Eloy Perdomo Martín86. Para ambos monumentos recurre al estilo
neocubista y art déco con reminiscencias del arte ibérico, lenguaje ya empleado en
su primera etapa de creación madrileña.

84  «Madrid apestaba a venganza y acción mezquina» (citado en PÉREZ, Carlos: Escultura Canaria
Contemporánea, Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas, 1984, p. 126).
85  Información oral de Rosalía Lasso.
86  La prensa de la época hace referencia a la creación de otro conjunto funerario en piedra de
Fuerteventura en el antiguo Cementerio de Arrecife, para José Pereyra Galviatti («De Lanzarote», La
Provincia, Las Palmas, 31 de octubre de 1941, p. 3).

◀
Clara Berki
y la pequeña Rosalía
junto al Puente de las
Bolas de Arrecife,
c. 1944.
Fondo privado
Agustín de la Hoz,
Archivo Municipal
de Arrecife.

| 53

�▲
Orantes
(Monumento funerario
a su madre y su hermana
Juana), c. 1941-42.
Cementerio de Arrecife.
Piedra de Tindaya, 215 cm.
Fotografía de Chaxiraxi
Morales García.

▶
Dama oferente
del Cerro de los Santos.
Museo Arqueológico
Nacional. Inv. 3500.
Fotografía de Santiago
Relanzón
(Fundación ITMA).

▶
Errante,
c. 1941-42.
Madera, 36 x 10 x 8 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

| 54

�▲
Imagen de un Cristo
crucificado realizado
por Pancho Lasso
y reproducido en el semanario Pronósticos en 1946.
Documentación obtenida
en JABLE. Archivo de
prensa digital de la ULPGC.

▲
Monumento funerario
de Eloy Perdomo Martín,
1942. Cementerio de
San Bartolomé (Lanzarote).
Piedra, 150 cm aprox.
Fotografía de Chaxiraxi
Morales García.

▶
Campesina
con formas escultóricas,
c. 1939-42.
Tinta, tierras y acuarela
sobre papel, 30 x 24 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

| 55

�▲
▲▲
Dos figuras con sol, luna
y estrellas, c. 1939-40.
Acuarela y tierras sobre
papel, 24 x 33,5 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

▲
Campesinos de perfil, c.
1945.
Acuarela, tierras y tinta
sobre papel, 22,5 x 31,5 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

| 56

�Además de encargos, realiza una gran cantidad de dibujos y continúa ejecutando
obras en lenguaje surrealista, esta vez con los materiales que la propia isla le ofrece, como la piedra para la escultura, o diversas tierras para sus dibujos, una acción
de marcado carácter telúrico87. De entre estas obras destacamos una composición
constituida por tres piezas superpuestas: una piedra de basalto áspero e irregular,
dispuesta horizontalmente a modo de pedestal, sobre la que se yergue verticalmente otro basalto, esta vez pulido ―un callao―, que es rematado por otra pequeña pieza rugosa, generando un interesante contraste de texturas. Esta forma
de componer continuaba la línea iniciada años atrás, pero ahora, además, quedaba impregnada de una fuerte carga vernácula, pudiendo leerse esta pieza
como una síntesis de la naturaleza geológica de la isla, representada por el
volcán ―basalto rugoso― y el mar ―callao―.
En estos años realiza también algunos dibujos de carácter político, poco frecuentes en el conjunto de su producción. Sorprenden,
por su singularidad y fuerza, los denominados Gigante comiéndose
las casas y Los colaboracionistas. Ambos, dotados de un cierto halo
expresionista, suponen una contundente crítica hacia el sistema capitalista y el fascismo, en un estilo que recuerda a las ilustraciones de la revista Octubre.
Escritores y artistas revolucionarios88 y, más remotamente, al Goya de los Caprichos
o los Desastres de la guerra.
▲
Composición,
c. 1942-45.
Piedras volcánicas,
18 x 12 x 8 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).
Imagen cedida
por Fernando Ruiz.

◀
Gigante comiéndose
las casas, c. 1940-42.
Tinta sobre papel,
22,5 x 32,5 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

87  Rosalía Lasso recordaba cómo su padre siempre pedía a los familiares y amigos que iban a
Madrid a visitarlos que le llevasen tierras de Lanzarote.
88  Algunas de estas imágenes pueden verse en PESTAÑA, Francisco de Paula (2010), op. cit.

| 57

�◀
Los colaboracionistas,
c. 1940-42.
Tinta sobre papel,
22, 5 x 32 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

◀◀
Miguel Prieto,
Puerto de Sevilla.
Ilustración para
la contraportada del nº 3
de la revista Octubre.
Escritores y artistas
revolucionarios, 1933.
Hemeroteca Municipal de
Madrid - Biblioteca Digital
memoriademadrid.

▼
Alberto Sánchez,
ilustración para el ejemplar
nº 4 y 5 de la revista
Octubre. Escritores y artistas revolucionarios, 1933.
Hemeroteca Municipal de
Madrid - Biblioteca Digital
memoriademadrid.

▲

| 58

�4.1. Encuentro Lasso-Manrique
Mientras se encontraba indagando en este tipo de obras,
entra en contacto con César Manrique, un muchacho de
apenas veintiún años con claras vocaciones artísticas.
Inmediatamente surge entre ellos una sincera amistad, que
Manrique recordaba así:
Fue en 1940 cuando lo conocí (…). Con enorme curiosidad,
Francisco Lasso me mostró las primeras esculturas abstractas.
Estaba investigando y realizando en piedra de cenizas volcánicas compactas (…). A partir de este momento, estuvimos
unidos y en comunicación e intercambio de ideas, en sabrosas
charlas diarias en las cuales como complemento de todos los
problemas estéticos, hubo consideraciones y estudios sobre
la auténtica personalidad de nuestra isla. (…) Llegamos a la
conclusión de la gran lección que suponía para nosotros la
de estar inmersos en un medio que forzosamente nos condicionaba y nos facilitaba millones de posibilidades en la infinita gama del color, del espacio y de la forma (…). Hablamos
en muchas ocasiones de proyectos conjuntos, para posibles
monumentos, con enorme sentido de contemporaneidad, y
con los ricos materiales que la propia isla posee89.

Para el joven Manrique, este contacto con Pancho
Lasso debió de ser un fuerte estímulo, al transmitirle de
primera mano unos conceptos de la vanguardia artística
por ese entonces inaccesibles en una isla ajena a cualquier
debate cultural; alentarlo en su sueño de ser artista, y, más
importante aún, enseñarle a descubrir y apreciar la belleza
y las infinitas cualidades plásticas del paisaje desnudo de
Lanzarote, aspecto que será absolutamente clave en la obra
de Manrique90:
Nunca he conocido un paisaje con las posibilidades de Lanzarote. Su luz y su color
tiene algo inexplicable de atracción, quizá por su pureza desnuda. Pienso más intensamente que nunca en la isla. Creo es donde está mi VERDAD91.
89  Estas palabras fueron pronunciadas por Manrique en la inauguración de la exposición antológica de Pancho Lasso celebrada en Arrecife en 1973, unos meses después de su fallecimiento.
90  El catedrático Fernando Castro Borrego afirma que Lasso fue el primer maestro de Manrique,
«el que le transmitió el sentimiento de amor a la tierra» (CASTRO, Fernando: César Manrique: Teoría
del paisaje, Cabildo de Lanzarote, Arrecife, 2019, pp. 18-19).
91  Recogido en CASTRO, Fernando: «César Manrique», Biblioteca de Artistas Canarios, Gobierno de
Canarias, 2009, p. 93.

▲▲
Composición,
c. 1942-45.
Piedras volcánicas.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).
Imagen cedida
por Fernando Ruiz.
▲
Composición,
c. 1942-45.
Piedras volcánicas,
9 x 11 x 9 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

| 59

�Así, en el plano meramente formal, es posible apreciar el
recuerdo de Lasso en un elemento ornamental constante en
la obra manriqueña: la superposición de piedras. Si observamos con detenimiento los espacios en los que Manrique
interviene, nos encontramos con que muchos de sus rincones
se hallan decorados con esculturas realizadas a partir de este
procedimiento. Este hecho, que parte de su principio estético
de integración arte-naturaleza, fue especialmente significativo en
el Parque Viejo de Arrecife, para el cual diseñó múltiples esculturas
pétreas, hoy desaparecidas, destacando una fuente conformada por
tres callaos perforados superpuestos. Todo ello convertía al parque
en un magnífico templo telúrico, cuya idea tal vez pudo haber surgido de algún proyecto ideado por ambos artistas para su tierra
natal92. También parte del mismo principio de composición el
homenaje de Manrique al doctor Molina Orosa, ubicado en el
parque del Hospital Insular de Arrecife93.
▲
César Manrique,
Monumento al doctor
Molina Orosa, 1976.
Hospital Insular
de Lanzarote.
Piedra volcánica.
Fotografía de Chaxiraxi
Morales García.

◀
César Manrique junto
a la fuente escultórica
realizada con callaos
para el recinto infantil
del Parque Municipal de
Arrecife, 1959.
Archivo Fundación
César Manrique.

92  Gómez Aguilera apunta a un posible homenaje de Manrique al escultor en la configuración y el
diseño de este parque (GÓMEZ, Fernando: «La fábrica del artista moderno», en catálogo de la exposición César Manrique, 1950-1957, Fundación César Manrique, Lanzarote, 2006, p. 87).
93  Estas posibles influencias ya fueron advertidas por Fernando Ruiz Gordillo (RUIZ, Fernando
[1997], op. cit., p. 91).

| 60

�◀
Escultura en piedra
volcánica realizada
por César Manrique
para el Parque Municipal
de Arrecife.
Obra desaparecida.
Imagen F. Rojas,
década de 1960.
Archivo Rojas-Hernández.
▼
En esta doble imagen
de 1912 pueden observarse
el molino y los monolitos
existentes en el terreno
de Guatiza donde Manrique
diseñaría el Jardín
de Cactus.
Fotografía de Aquiles
Heitz Augier.
Archivo de Alberto
Lasso Clavijo.

Otra intervención de marcado carácter telúrico es el Jardín de Cactus, en el cual
Manrique respetó y destacó unos imponentes monolitos de lava existentes en el terreno que, curiosamente, ya habían sido inmortalizados por Aquiles Heitz en algunas de sus fotografías y que, igualmente, guardan un gran parecido con los dibujos
surrealistas del Lasso de los años treinta94.

▲

94  También la viajera británica Olivia Stone, que visitó la isla a finales del siglo XIX, describe
estas formaciones minerales: «cerca del molino de viento hay una zona de donde se extrae
tierra (...) la extracción ha alcanzado una profundidad de unos veinte pies, dejando diseminados algunos monolitos de lava, columnas que se yerguen verticales, originalmente a nivel del
suelo» (para profundizar en este tema consultar ARTETA, Arminda: «Visiones plásticas y literarias
del paisaje lanzaroteño en el mundo contemporáneo. Notas para su estudio», XII Jornadas de
Estudios sobre Lanzarote y Fuerteventura, tomo II, Cabildo Insular de Lanzarote y Cabildo Insular de
Fuerteventura, 2008).

| 61

�▲▲
Imagen del Jardín
de Cactus,
donde se aprecian
los monolitos de lava.
Archivo de los Centros
de Arte, Cultura y Turismo
de Lanzarote.
◀
Heraclio Niz (conocido
como El Pollo de Arrecife)
retratado junto a una
de las piedras-esculturas
del Parque Municipal
de Arrecife.
Colección de la familia
de Heraclio Niz.

▲
Detalle del emplazamiento
donde se crearía
el Jardín de Cactus.
Fotografía reproducida en
el semanario Pronósticos
en 1947.
Documentación obtenida
en JABLE. Archivo de
prensa digital de la ULPGC.

www.memoriadelanzarote.com

| 62

�Además de aspectos estrictamente formales, una mirada más detenida a la obra
de estos dos artistas nos descubre otros puntos en común. El primero de todos es la
ya mencionada concepción moderna y poética del paisaje, de lo telúrico, pues para
ambos el campo, la tierra, lo rural, era fuente de inspiración constante95. Los dos
intentan redefinir lo vernáculo a través del lenguaje contemporáneo, y si bien Manrique lo hará a través del informalismo matérico, la primera semilla bien pudo estar
en el contacto con Lasso en los años 40, y en los principios de la escuela vallecana.
Por último, ambos creadores creían en la utopía estética del arte y en la función
social del artista. Manrique se manifestaba en estos términos:
La problemática verdaderamente importante del arte contemporáneo es que los
artistas colaboren estrechamente con el pueblo, aplicando su talento y su arte en todas
las posibles aplicaciones a la vida, para crear en el pueblo más cultura, fundamento de
la evolución de un país. Lo propugno como «problema social del arte»96.

Lasso ―cuyo compromiso social ya ha sido comentado― trató de activar el empobrecido panorama cultural insular durante su estancia en la isla. Se sirvió de la prensa
para defender públicamente el principio del arte y la cultura como instrumentos
capaces de transformar la realidad:
- ¿Se puede hablar de arte en Lanzarote?

- Hablar de arte... ¿A quién... para qué? Aquí no necesitamos arte: hemos vivido sin él.

- Habrá querido decir V. «hemos existido sin él». Se puede existir, como haya pueblos
que existen sin sanidad y sin saber leer; pero en ninguno de los casos es VIVIR, porque
arreglado a lo que sabe, se vive. Vivir es saber.

Se mostraba muy crítico con la situación en que se encontraba Lanzarote, sumida en un preocupante marasmo cultural:
Nuestro pueblo ignora sus hombres ilustres; y lo ignora porque carece de monumentos que digan su historia y su vida. Es Arrecife una pequeña ciudad sedienta de arte
plástico; y si en nuestra mente se nos ocurriera quitarle la marina que la naturaleza le ha

95  Manrique, después de conocer toda la Modernidad y vivir en Nueva York, decide volver a
Lanzarote, pues, según sus palabras: «El hombre no fue creado para esta artificialidad. Hay una
imperiosa necesidad de volver a la tierra. Palparla, olerla. Eso es lo que siento» (recogido en CASTRO,
Fernando [2009], op. cit., p. 94).
96  Palabras pronunciadas por Manrique en 1969, recogidas en GÓMEZ, Fernando: La palabra
encendida, Universidad de León, 2005.

| 63

�dado, y observáramos simplemente sus calles y plazas, a quien nos preguntara si Arrecife
es estético, tendríamos que responder: Arrecife no es más que el reflejo exacto de sus
moradores, el grado de cultura de sus habitantes.

Como solución a esta precaria situación, Lasso reivindica los valores patrimoniales
y paisajísticos propios de la isla:
	

Nosotros aquí tenemos los molinos de viento, los enarenados, los barcos, las

salinas, los viñedos, nuestra modesta arquitectura. Todo esto es bello y nadie podrá negar
que es arte.

Y concluye este artículo con las siguientes palabras:
Sí, queridos compatriotas de Lanzarote: se debe hablar de arte. Es lo menos que
podemos hacer, y no hay que enfadarse porque carezcamos de Centros de Cultura que
nos engrandezca97.

Llama la atención el paralelismo existente entre estas manifestaciones y algunos
de los principios que, años después, marcarían la trayectoria de Manrique: la exaltación del patrimonio insular y la puesta en marcha de centros culturales. Lamentablemente, no conocemos la naturaleza de los proyectos conjuntos que ambos artistas
imaginaron para la isla, pero no parece desacertado pensar que, en ese intercambio
de ideas, pudiese haber surgido en Manrique la primera semilla de lo que, con el
transcurso de los años, acabaría materializándose en las intervenciones espaciales
que emprendió tras su regreso de Nueva York, y que culminaron con la creación de
la red de Centros de Arte, Cultura y Turismo.
Sabemos también que Lasso participó, junto a Manrique y Casto Martínez, entre
otros, en la iniciativa de crear un Museo de Antigüedades y Artesanía en Teguise, en
el Palacio del Marqués de Herrera98. Este proyecto, que ya había sido ideado por Luis
Ramírez González en los años 20, no llegó a ejecutarse, si bien el escultor realizó el
escudo que aún hoy se exhibe en su fachada.

97  Todos estos fragmentos forman parte de un artículo de Lasso publicado en el periódico
Pronósticos el 26 de febrero de 1946, bajo el título «El Arte y los pueblos».
98  Información recogida en un documento de Casto Martínez, transcrito en el Archivo Histórico
de Teguise.

| 64

�4.2. El giro definitivo hacia el realismo
Al mismo tiempo que investiga con los materiales de la isla en clave surrealista, Lasso
sufre un profundo proceso de reflexión. Los horrores de la guerra habían truncado
el sueño de la utopía estética de la vanguardia y, como consecuencia, el arte puro o
intelectual comenzó a ser tachado de burgués e inútil99. Así se manifestaba el escultor al respecto:
	

▲
Mujer con camellos,
1957.
Postal de Talleres
A. Zerkowitz.

Era el año 1936, esa fecha histórica que nos obligó, como obliga todo cataclis-

mo, a saber para qué sirve lo que se hace y qué misión se cumple como artista y ante los
hombres (...) No era una meta hacer solo formas, y maniatarse a un solo estilo. Había que
hacer lo que la humanidad exigía, pues para ello debemos hacer las cosas en el mundo.
No bastaba la cultura, porque la cultura es arma que se doblega a las clases100.

A su juicio, el arte puro «fue verdad hasta que se prostituyó»101. Por ello, y siguiendo la tendencia propugnada por los creadores de izquierda ante esta nueva situación

99 

Con estas palabras, dictadas en 1936, defendía esta idea el poeta García Lorca:

Ningún hombre verdadero cree ya en esa zarandaja del arte puro, arte por el arte mismo. En este momento
dramático del mundo, el artista debe reír y llorar con su pueblo. Ni el poeta ni nadie tienen la clave del secreto
del mundo (...) Pero el dolor del hombre y la injusticia constante que mana del mundo, y mi propio cuerpo y
mi propio pensamiento, me evitan trasladar mi casa a las estrellas (citado en AGUILERA, Vicente: Iniciación
al arte español de la postguerra, Ediciones Península, Barcelona, 1970, p. 38).

100  LASSO, Pancho (1997), op. cit. pp. 228-229.
101  Ibidem, p. 223.

| 65

�histórica, el realismo se presentaba para el escultor como el lenguaje apropiado, al
considerarlo más fácilmente entendible por el pueblo, por y para quien siempre trabajó. Valeriano Bozal definía esa evolución estilística de este modo:
Tras su etapa vallecana, en la que Lasso hacía una popularidad inconcreta, general,
esencial, va en pos de una popularidad concreta: emprendió el camino que conduce al
realismo (…) Mientras algunos artistas han adoptado una posición crítica o de denuncia
de conflictos clasistas (tal es el caso de la agrupación Estampa Popular), otros (es el caso
de Francisco Lasso) se han limitado a entonar, a través de una fiel representación, un
canto al pueblo102.

No obstante, Lasso nunca definió su estilo como realista.
Se consideraba un escultor figurativo, «pero en el sentido no
externo. La simple copia de apariencias nunca me ha interesado. Yo intento buscar mi forma a través de las formas
reales»103 y, concretando aún más, aclaraba que su meta era
hacer «un arte popular sin ser populachero»104. Es oportuno
recordar que Pancho Lasso nunca firmó ningún manifiesto
ni formó parte de ningún grupo, pues, como afirmaba su hija
Rosalía, amaba la libertad por encima de todo.
A partir de entonces, este propósito se resolvió realizando dibujos y esculturas cuyos protagonistas son, fundamentalmente, los trabajadores de Lanzarote. En este sentido,
constituye, desde luego, un «canto al pueblo» como indicaba
Bozal; sin embargo, y aunque sin llegar al tono de denuncia
de otros artistas pertenecientes al realismo social, consideramos que sus obras son algo más que una «fiel representación», pues en ellas vemos campesinos y pescadores de
rostros melancólicos y mirada perdida que expresan la lucha
del hombre y la mujer frente a una naturaleza hostil105. Tallas directas representando a campesinas que combaten un viento extenuante, o aguadoras que cargan con
el peso de las latas mientras sostienen a sus hijos; dibujos cuyos escenarios varían
desde las montañas y terrenos de cultivo del interior hasta los barcos y las sencillas
chozas de la costa106. El paisaje de la isla y, de manera especial, sus humildes gentes,
se convertían, más que nunca, en motivo de inspiración para Pancho Lasso:
102  BOZAL, Valeriano: «Primeras formas de realismo. Francisco Lasso», La Voz de Galicia, Galicia,
10 de octubre de 1964.
103  BORGES, Vicente (1964), op. cit., p. 3.
104  Recogido en PÉREZ, Carlos (1984), op. cit., p. 131.
105  Como ya hemos mencionado, desde el estallido de la Guerra Civil Lasso había realizado obras
de corte realista, como diversas cabezas de soldados, que ponían de manifiesto el profundo dolor
que el conflicto bélico generó en el artista.
106  Con frecuencia, Lasso compone sus obras ―dibujos, esculturas, medallas y cuadros―
disponiendo las cabezas de los personajes en acusadas diagonales, acentuando sobremanera la
sensación de angustia y claustrofobia.

▲
Campesina con camello,
c. 1945.
Acuarela, tierras
y tinta sobre papel.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

| 66

�▲
▲▲
Pareja de pescadores,
c. 1942-45.
Tinta sobre papel,
30,5 x 24,5 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

▲
La Recova,
c. 1940-45.
Tinta sobre papel,
24 x 30,5 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

▲▲
Camellero,
c. 1942-45.
Tinta sobre papel,
30 x 24 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

▲
Campesina sentada,
c. 1945.
Acuarela, tierras
y tinta sobre papel.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

| 67

�▲
Vendimia en La Geria,
c. 1945.
Acuarela, tierras
y tinta sobre papel.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

▲▲
Hombre con pipa,
c. 1936-38.
Madera, 17 x 19 x 20 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

▼
Familia,
c. 1945.
Acuarela y tierras
sobre papel.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).
Imagen cedida
por Fernando Ruiz.

▲
Cabeza de campesina,
c. 1967.
Madera, 27,5 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

| 68

�▶
Mujeres de espaldas,
c. 1945.
Acuarela, tierras
y tinta sobre papel.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

◀
Activas,
década de 1960.
Bajorrelieve en madera.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).
Imagen cedida
por Fernando Ruiz.

| 69

�▲
Campesina,
c. 1941-42.
Madera, 60 x 25,5 x 16 cm.
Museo Internacional de
Arte Contemporáneo.
MIAC (Lanzarote).

| 70

�	

Los recuerdos de Lanzarote, mi tierra natal, son plásticos. La Isla misma es lo

sublime en el arte, en el Gran Arte de la Creación. Sus montañas, volcanes, enarenados,
salinas, viñedos, marinas, silencios y suaves vientos, constituyen hoy el alfabeto que
universaliza mis formas y 	mis conceptos de escultor107.

▲
Salinas de Janubio
en la década de 1970.
Fotografía de Rafael
Ángel Domínguez.
www.memoriadelanzarote.com

▶
Salinas,
1942.
Tinta sobre papel.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).
Imagen cedida
por Fernando Ruiz.

107 

BORGES, Vicente (1964), op. cit., p. 3.

▲

| 71

�▲
Campesinos con molino,
c. 1940-45.
Tinta sobre papel,
24 x 30 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

▶
Campesina de perfil,
c. 1945.
Acuarela, tierras
y tinta sobre papel.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

| 72

�▲
Felo Monzón,
Composición
con tres figuras, 1955.
Tinta sobre papel,
38,8 x 25 cm.
Colección CAAM-Cabildo
de Gran Canaria.
Fotografía de Nacho
González-CAAM.

▶
Dos quehaceres,
c. 1958-60.
Madera policromada,
39 x 15 x 10 cm.
Colección Bonmatí-Lasso
(Madrid).

Esta preferencia por mostrar el ambiente rural, dejando
patente la pobreza de la tierra y la sensación de aislamiento108
de unos campesinos que sufren las condiciones de un duro
trabajo, por el que apenas ven recompensa alguna, hace que
la obra realista de Lasso se encuentre en sintonía con la producción indigenista de los artistas de la Escuela Luján Pérez.
En este sentido, podemos apreciar que existen concomitancias entre Pancho Lasso y Felo Monzón ―alma
de la escuela grancanaria―, pues ambos compartían
unos ideales de izquierda, una fuerte voluntad pedagógica y un profundo interés por representar el mundo
del trabajo.

108  En muchos de sus dibujos aparecen montañas como telón de fondo, lo que parece aumentar la sensación de aislamiento, tal y como ocurriera en los artistas de la Escuela Luján Pérez (vid.
CASTRO, Fernando [2008], op. cit., p. 125).

| 73

�5. 1947-1973: oscuridad y renacimiento

A pesar de que Lasso continuó creando e ideando proyectos para Lanzarote, el asfixiante ambiente de un lugar tan encerrado en sí mismo y anquilosado culturalmente
le agobiaba, tanto a él como a su esposa Clara, al tiempo que le impedía progresar
artísticamente. Las palabras que le dedica en la prensa el Comisario Provincial de
Excavaciones Arqueológicas, Sebastián Jiménez Sánchez, ilustran a la perfección la
situación en que se encontraba el escultor: «Pena es que este hombre bueno, estudioso y excesivamente modesto se desenvuelva en un ambiente falto de aliento y de
estímulo»109. Por todo ello, y aunque en 1944 participa en la II Exposición de Artistas
de la Provincia de Gran Canaria en el Museo de Arte Moderno de Madrid, a finales de
1946 regresa a la capital.

▲
Pancho Lasso
y otros compañeros
posando junto al grupo
escultórico Rinconete
y Cortadillo, perteneciente
al Monumento a Cervantes de la Plaza de España
de Madrid. Este conjunto
fue encargado a Federico
Coullaut-Valera, quien a
finales de 1950 termina el
proyecto comenzado por
su padre en 1915.
Archivo Bonmatí-Lasso.
Imagen cedida
por Fernando Ruiz.

Pese a que regresa con la ilusión de retomar su actividad artística, lo cierto es que
se encuentra con un panorama absolutamente desolador. En el terreno artístico y
109  JIMÉNEZ, Sebastián: «Panorama y visión de la isla de Lanzarote», Falange, Las Palmas de Gran
Canaria, 28 de noviembre de 1945.

| 74

�cultural, los años de la Autarquía se caracterizaron por un fuerte intervencionismo,
en el que el arte debía convertirse en un instrumento de adoctrinamiento. Se impuso
un estilo academicista oficial que trató de configurar un lenguaje falangista, basado
en la exaltación del glorioso pasado imperial español y de la religión, que llevaba
implícita la condena a la vanguardia, cuyo arte era tachado de oscuro, deshumanizado, materialista e internacionalista110. Por este motivo, muchos de los protagonistas de la renovación formal española se vieron abocados al exilio,
como Alberto Sánchez111 o Maruja Mallo, mientras que otros, como
Pérez Mateo o Emiliano Barral, habían muerto en el frente.
Esta miseria económica, social y cultural cala hondo en el sensible
espíritu de Pancho Lasso, quien, además, se encuentra con otro serio
contratiempo: su encarcelamiento. Al poco tiempo de su regreso a
Madrid, el escultor es retenido durante un mes en prisión, acusado
de instigar la colocación de una bandera republicana en el Casino
de Arrecife. Este acto fue llevado a cabo por miembros de la célula
del Partido Comunista de Lanzarote, cuya creación habría sido propiciada por Pancho Lasso durante su estancia en la isla, como mecanismo desde el cual ofrecer resistencia y luchar contra el fascismo112.
Ante este cúmulo de circunstancias, a las que se unen las responsabilidades familiares, se ve obligado a trabajar como sacador
de puntos de Federico Coullaut-Valera, escultor de monumentos
oficiales y pasos procesionales de gran éxito, con el que permanecerá hasta 1972113. Lasso fue su ayudante fijo, necesario para
hacer frente a los múltiples encargos que recibía, especialmente
esculturas religiosas que venían a sustituir a las que habían sido
destruidas durante la quema de iglesias de 1931 y la Guerra Civil.
Durante un tiempo continúa encontrándose con César
Manrique, que se hallaba estudiando en la Academia de San
Fernando, y que expresaba de este modo su situación:

110  Recogido en ARIAS, Laura: «Italia como referente de modernidad. El eco de la revista Valori
Plastici y del grupo Novecento en el arte español de posguerra», De arte, 2007, p. 250.
111  En 1938, Alberto Sánchez fue enviado por el gobierno republicano a Moscú como profesor de
los niños españoles evacuados a la URSS. Allí trabajaría, sobre todo, como escenógrafo y pintor de
cuadros y dibujos, hasta que en 1956 retoma la escultura. La España de Franco silenció a Alberto
hasta que en 1970 se realiza una exposición antológica en Madrid.
112  RUIZ, Fernando (1997), op. cit., p. 88.
113  El taller de este escultor se ubicó en la calle de Torrijos hasta 1966, trasladándose posteriormente a una vivienda familiar en la Granja de San Ildefonso (vid. ABELLA, José Antonio: «Covatelo, el
escultor clandestino», en Coullaut-Valera. Tres generaciones de escultores, catálogo de la exposición,
Real Fábrica de Cristales de la Granja, Madrid, 2002, p. 101).

▲
Músico,
c. 1929.
Madera, 54 x 15 x 9 cm.
Colección Antonio
Peñarroya Esbrí
(Barcelona).

| 75

�Cuando Francisco Lasso regresó de nuevo a Madrid, para trabajar en un medio de
posibilidades, no encontró la manera de trabajar con la libertad que pensaba. Primero:
por una falta total de cultura del pueblo para aceptar un arte de vanguardia, y segundo,
por unas determinadas características de su timidez y su introvertida personalidad que
le inducían a encerrarse en su propio mundo. Así, tuvo que realizar con gran esfuerzo una
serie de comerciales trabajos de mediocres escultores114.

Para un artista tan vocacional y amante de la libertad como Lasso, trabajar casi
como un obrero, perdiendo el joy in labour y condenando su creatividad en obras
oficiales al servicio del poder, supuso un duro golpe que lo sumió en un periodo de
oscuridad y tristeza115, permaneciendo durante algunos años recluido en una especie
de exilio interior116.
Su participación en la Exposición de
Arte Sacro y del Mueble y en la I Bienal
de Arte Hispano-Americano117 en 1951 –
en esta última con tres piezas surrealistas denominadas Pájaro, Músico y Oso–,
constituyó una excepción a este retiro,
pues hasta la década de los sesenta, con
su dedicación a la medalla, no recuperará del todo su actividad creadora y, especialmente, su proyección exterior118.
No obstante, como advirtiera Venancio
Sánchez Marín, aunque «voluntariamente apartado», Lasso siguió «trabajando
en silencio, cumpliendo con impresionante honestidad los presupuestos formales y significativos de su arte»119.

114  MANRIQUE, César: Escrito en el fuego, Edirca, Las Palmas de Gran Canaria, 1988, p. 65.
115  «Cuando retrocedí a trabajar excesivas horas para poder subsistir ya no era humano, no era
feliz, no podía ser feliz. Estaba otra vez en las garras del Monstruo que todo, absolutamente todo, lo
destruye y lo adultera» (LASSO, Pancho [1997], op. cit., p. 230).
116  «La mayoría se irá al exilio salvador, mientras que unos pocos, entre los que anda Pancho, se
quedarán en España para padecer consciente y estoicamente las marginaciones y desdenes consuetos al exilio interior, el más cruel de todos los exilios» (HOZ, Agustín de la [1988], op. cit., p. 33).
117  La celebración de estas bienales, donde convivían obras de artistas academicistas con otras
de jóvenes que se iniciaban en la abstracción, fue concebida como un instrumento con el que proyectar una imagen de apertura hacia el exterior. Para saber más, leer CABAÑAS, Miguel: La política
artística del Franquismo. El hito de la Bienal Hispano-Americana de Arte, Editorial CSIC - CSIC Press,
Madrid, 1996.
118  «Pocas veces como en Pancho Lasso vamos a encontrarnos con un artista más reconcentrado
en sí mismo, eludiendo casi su proyección exterior» (PÉREZ, Carlos [1984], op. cit., p. 131).
119  SÁNCHEZ, Venancio: Lasso, catálogo de la exposición de pintura de la Galería Círculo 2 de
Madrid, 1969.

◀
Oso,
1930.
Madera,
28 x 42 x 17 cm.
Colección Antonio
Piedras Melero (Jaén).

| 76

�5.1. El arte de la medalla
Aunque en la actualidad la medalla está considerada como un simple objeto de anticuarios y coleccionistas, en el pasado gozó de un gran prestigio artístico120. Experimentó su máximo desarrollo durante el Renacimiento, de la mano del pintor veronés
Pisanello. Su objetivo era el de difundir acontecimientos históricos y personajes destacados, ofreciendo datos importantes para el estudio de una época. Contaba, por
tanto, con un carácter conmemorativo y propagandístico121.
Si bien es muy similar a la moneda, la medalla nunca ha sido un medio de pago,
primando su valor artístico sobre cualquier otro. Presenta unas características propias y singulares que la diferencian de otros géneros:
•	 Un reducido tamaño, que exige un esfuerzo de concentración formal y conceptual.
•	 Formato circular, lo que le confiere un cierto aire mágico, puesto que
tradicionalmente el círculo ha sido considerado un símbolo de perfección y
totalidad122.
•	 Carácter bifaz: posee un anverso, donde se suele representar la imagen principal, y un reverso, que complementa el mensaje.
•	 Cuenta con una leyenda, un breve texto que contribuye a comprender su significado.
•	

A diferencia de lo que ocurre con otras manifestaciones artísticas, la observación de la medalla posee un carácter más íntimo, en tanto que lleva implícita
una magia que no experimenta el espectador que contempla una pintura en
las paredes de un museo o una escultura en un espacio público123.

•	

En cuanto a la interpretación de su significado, el escultor y medallista Julio
López lo explicó de este modo:
El espectador observa la medalla de forma similar a como lee un libro (…) la lectura y
comprensión de la medalla exige de su manipulación, sostenerla en nuestra mano, cerca

120  Para conocer más acerca de las características del género de la medalla en general y de la
medalla en España en la segunda mitad del siglo XX en particular, recomendamos la lectura de:
VICO NIETO, María Luisa: La medalla editada en España (1950-1980): testimonio artístico de la época
y campo de experimentación de las nuevas formas artísticas en el siglo XX, tesis doctoral inédita de la
Universidad Complutense de Madrid, 2016.
121  VICO, María Luisa (2015), op. cit., p. 143.
122  Ibidem, p. 42.
123  Ibidem, p. 40.

| 77

�de la vista, darle la vuelta para leer y volver al principio. Esta manipulación tiene mucho
de rito (…) Es una imagen que reclama nuestra atención para que emerja el significado
de su simbología124.

Si bien tras su auge en el Renacimiento la medalla fue perdiendo protagonismo
progresivamente, en la segunda mitad del siglo XX en Europa se experimenta un nuevo
interés. Además del carácter conmemorativo y propagandístico, la medalla poco a
poco irá incrementando su intencionalidad plástica, lo que va a atraer a numerosos
artistas contemporáneos hacia este género.
En España este desarrollo fue impulsado por la Fábrica de Moneda y Timbre de
Madrid (FNMT), que a partir de la década de 1950 emprenderá una serie de medidas
para conseguir que la medallística española alcanzara el nivel que ya tenían otros
países europeos, como Francia o Italia125. Una de las primeras acciones fue emprender un plan de protectorado, según el cual la FNMT encargaba a un grupo de artistas
la realización de un gran número de piezas destinadas al coleccionismo, que en ese
periodo era significativo. La producción en series abarataba los precios, dotando a
la medalla de un carácter más democrático, muy distinto del sentido elitista que había tenido hasta entonces. Entre 1958 Y 1970, la FNMT acuñó más de 500 medallas126
y, además, puso en marcha los premios anuales de medallas Tomás Francisco Prieto.
También bajo el auspicio de la FNMT, en 1951 se crea la Sociedad Iberoamericana
de Estudios Numismáticos (SIAEN) y se comienza a publicar la revista Numisma. En la
década siguiente ―en 1962 concretamente― se crea la Sociedad Española de Amigos de la Medalla (SEAM), con el objetivo de impulsar este género, organizando exposiciones por el territorio nacional que dan a conocer la medalla española127. En
poco tiempo, la SEAM acabará integrándose en una gran organización internacional
(FIDEM), con la que los artistas españoles expondrán por diversos países europeos.
Todas estas circunstancias de mecenazgo de la FNMT y de mayor reconocimiento
social hicieron que un buen número de artistas se vieran seducidos por la medalla,
lo que generó una verdadera renovación del género, experimentando lo que muchos
consideran una edad de oro de la medalla española. Francisco y Julio López Hernández, Fernando Somoza, Fernando Jesús, Manuel Prieto o José Marín Primatesta, fueron algunos de los creadores que propiciaron dicho renacimiento.

124  LÓPEZ, Julio: «La medalla, territorio de lectura», Discurso de académico electo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid, 1988, p. 12.
125  El punto de partida fue la escasa participación de artistas españoles en el IV Congreso de la
Federación Internacional de la Medalla (FIDEM) y la II Exposición Nacional de Numismática, ambos
organizados por la FNMT en 1951 (VICO, María Luisa [2015], op. cit., p. 69).
126  Ibidem, p. 54.
127  En referencia a la SEAM: «Ha cumplido un fin didáctico poco común y totalmente pletórico de
enseñanza, conjugando el interés artístico y evocador con el interés del público, despertando una
curiosidad hacia la medalla como objeto de arte, hasta ahora inédito, e imprimiendo, por tanto, un
sello eminentemente cultural» (SÁNCHEZ, Vicente: «Exposición de la medalla española actual, en
Gijón», Numisma, nº 69, julio-agosto de 1964, p. 38).
| 78

�Relación de Pancho Lasso con la medalla
Pancho Lasso fue uno de esos artistas que quedó cautivado por este género. En palabras del crítico y director del Museo de la Casa de la Moneda, Fernando Gimeno:
El descubrimiento de la medalla por el escultor Francisco Lasso no podría ser más
natural, diría yo, que inevitable. La medalla no es para él más que otro tipo de recurso
material para su expresión artística. Pero con matices particulares que la hacen especialmente interesante a su vitalidad, a su curiosidad siempre fresca128.

Efectivamente, este género supuso para el escultor un inmejorable estímulo, en
la medida en que le permitía desarrollar libremente su creatividad sin necesidad
de realizar grandes esfuerzos económicos129. El marcado carácter artesanal de este
arte en miniatura era un aliciente más para un creador que amaba su oficio. Así, Pancho Lasso fue socio
fundador de la SEAM, exponiendo en diversas regiones españolas y europeas, en las muestras organizadas por la FIDEM130.
En cuanto a la temática representada, Lasso encuentra la principal inspiración en su isla natal, tanto en
sus paisajes ―Timanfaya, Janubio, El Golfo, Jameo del
Agua, Tinecheide― como, de manera especial, en sus
gentes. Así, un destacado número de medallas representa distintos oficios y actividades propias de Lanzarote, como la pesca, la agricultura, la trilla, el cultivo
de la cochinilla, el trabajo en las salinas, la carpintería
de ribera o la venta de pescado. Este hecho despierta
el interés de los críticos:
Ciertamente, todos los medallistas españoles se interesan por los motivos folklóricos
de sus respectivas regiones, pero del conjunto de ellos destaca la obra muy particular
de Francisco Lasso que, obediente a los imperativos de su original voluntad creadora,

▲
Campesino preparando
un arenado con ayuda
de un camello en la zona
de Tegoyo (Lanzarote).
Imagen F. Rojas.
Archivo Rojas-Hernández.

revela el mensaje profundo, bravo y alucinante de la tierra canaria que lo vio nacer, de
cuyo paisaje no ha podido evadirse131.

128  GIMENO, Francisco: «Francisco Lasso Morales», Medailles, París, Abril 1968, p. 35.
129  Solo para la FNMT, Lasso realizó un total de 17 medallas, aunque únicamente 5 de ellas llegaron a acuñarse: Agricultura de Lanzarote, Lavas, Pescadores de Lanzarote, Carpintero de ribera y
Horno en la Montaña del fuego. Información de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre de Madrid.
Además de estas, creó otras muchas medallas para distintas exposiciones y encargos particulares.
130  Con la FIDEM expuso en: La Haya, Atenas, París, Roma, Praga, Colonia y Helsinki (VICO, María
Luisa [2016], op. cit.).
131  Extracto de un artículo de la revista Medailles dedicado a Pancho Lasso, recogido por TOPHAM,
Guillermo: «Francisco Lasso Morales, de Arrecife, figura europea en la medalla actual española», El
Eco de Canarias, 19 de junio de 1966.

| 79

�▶
Agricultura
de Lanzarote (279),
1962.
Cobre, 8,3 cm.
MCM. Fotografía de
Fernando Seco de Arpe.

▶
Horno en la Montaña
del Fuego (446),
1962.
Cobre, 8,3 cm.
MCM. Fotografía de
Fernando Seco de Arpe.

| 80

�▶
Carpintero de ribera (415),
c. 1965.
Cobre, 8,3 cm.
MCM. Fotografía de
Fernando Seco de Arpe.

▶
Pescadores
de Lanzarote (378),
1962.
Cobre, 8,3 cm.
MCM. Fotografía de
Fernando Seco de Arpe.

| 81

�La figura humana está presente en prácticamente todas sus medallas, incluso
en aquellas cuyo tema principal es el paisaje. Con ello, Lasso pone de manifiesto la
estrecha relación existente entre las gentes de Lanzarote y su medio, una naturaleza
dura que exige de sus hombres y mujeres un esfuerzo extraordinario para alcanzar
la supervivencia132.
Entre su producción medallística también podemos encontrar piezas de diferente
temática, como la denominada Al más saber, más vida ―un canto a la
educación y la cultura como herramientas de libertad―; alguna
de carácter religioso, como Oración en el huerto o El beso de
Judas, e incluso alguna biográfica, como la que muestra al
escritor canario Benito Pérez Galdós. Por su singularidad,
destacamos un conjunto de obras exhibidas en la exposición internacional La mujer en la medalla, celebrada en
diciembre de 1968 en el Museo de la Fábrica Nacional de
Moneda y Timbre de Madrid. Lasso presentó un total de
13 piezas, la mayor parte de ellas representando a figuras femeninas en el desempeño de algún duro oficio tradicional, como en Cribando, Salinas o Trilla, si bien no faltó
su particular homenaje a aquellas mujeres dedicadas a profesiones por ese entonces eminentemente masculinas, como la
magnífica pieza titulada Científicas133.
El proceso de creación era el siguiente: primero elaboraba los
moldes en barro, luego los modelaba en escayola para repasarlos y retocarlos y, por último, hacía los troqueles para
acuñarlas en oro, plata o bronce134. En su mayoría, son
composiciones que aprovechan al máximo la escasa
superficie disponible, combinando diferentes profundidades de relieve y distintas texturas que enriquecen
la pieza y demuestran una exquisita técnica. Elementos
singulares del paisaje de Lanzarote como los cráteres, los
hoyos de La Geria, y las líneas paralelas y diagonales de
los arenados o los muros de piedras dotan a sus piezas de
una marcada plasticidad y carácter telúrico. Aunque el lenguaje
usado es, principalmente, el realista, muchas medallas presentan

132  «Las interrelaciones hombre-paisaje constituyen el tema inagotable de sus medallas»
(SÁNCHEZ, Venancio: «Las nuevas medallas editadas por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre»,
Numisma, Madrid, enero-diciembre 1972).
133  Esta muestra, atípica en cuanto a su temática, mostraba obras tanto históricas como de
producción contemporánea, contando con la participación de 24 países (vid. VV. AA.: Exposición Internacional La mujer en la Medalla, catálogo de la exposición, Museo de la Fábrica Nacional de Moneda
y Timbre, Madrid, 1968).
134  TOPHAM, Guillermo: «Pancho Lasso prepara en Madrid una exposición de esculturas,

pinturas, medallas y dibujos», La Provincia, Las Palmas, 3 de octubre de 1971, p. 16.

▲
Científicas,
1968.
Modelo en escayola, 15 cm.
Colección Bonmatí-Lasso.
Imagen cedida por
Fernando Ruiz.

| 82

�ecos neocubistas, llegando a recuperar en algunas el surrealismo de su etapa vallecana, como en Lavas o Música. En esta última obra las figuras protagonistas son dos
de sus mejores esculturas: el Monumento a la Internacional y Músico.
La medalla supuso para Pancho Lasso no solo su renacer como artista, sino,
además, su reconocimiento en las revistas especializadas135 y, a través de su obra, el
de Lanzarote, contribuyendo de este modo a la promoción de una isla que, tímidamente, iniciaba su despegue turístico136.

135  Es frecuente encontrar, en esos años, referencias a sus medallas en revistas españolas como
Numisma, e incluso en algunas internacionales, como el artículo que le dedica Fernando Gimeno en
la revista Medailles.
136  En este sentido, resultan muy interesantes las palabras del periodista Guillermo Topham en
una entrevista a Pancho Lasso en 1971: «Dada la calidad y fama internacional de sus medallas, ¿no
sería factible distribuirlas entre tiendas de “souvenirs” para venderlas a los turistas?» (TOPHAM,
Guillermo [1971], op. cit., 16).

◀
Cochinilla (ME204/ME205),
1964.
Modelo en galvano, 19 cm.
MCM. Fotografía de
Fernando Seco de Arpe.

◀
Abrevadero (ME200/ME201),
década de 1960.
Modelo en galvano,
19,2 cm.
MCM. Fotografía de
Fernando Seco de Arpe.

| 83

�▶
Al más saber, más vida
(ES322/ES323),
1970.
Modelo en escayola,
18 cm.
MCM. Fotografía de
Fernando Seco de Arpe.

▲
▶
Pérez Galdós
(ES259/ES260),
década de 1960.
Modelo en escayola, 18 cm.
MCM. Fotografía de
Fernando Seco de Arpe.

| 84

�▶
Arrecife (ES222/ES223),
década de 1960.
Modelo en escayola, 18 cm.
MCM. Fotografía de
Fernando Seco de Arpe.

▲
▶
Cribando (ES261/ES262),
1963.
Modelo en escayola, 18 cm.
MCM. Fotografía de
Fernando Seco de Arpe.

| 85

�▶
Salina (ES408),
1963.
Modelo en escayola, 18 cm.
MCM. Fotografía de
Fernando Seco de Arpe.

▶▶
Trilla (ES409),
1962.
Modelo en escayola, 18 cm.
MCM. Fotografía de
Fernando Seco de Arpe.

▲
▶
Lanzarote (ES225),
década de 1960.
Modelo en escayola, 18 cm.
MCM. Fotografía de
Fernando Seco de Arpe.

▶▶
Tinecheide (ME173),
década de 1960.
Modelo en galvano, 18 cm.
MCM. Fotografía de
Fernando Seco de Arpe.

| 86

�▶
Música (ES213/ES214),
década de 1960.
Modelo en escayola, 18 cm.
MCM. Fotografía de
Fernando Seco de Arpe.

▲
▶
Lavas (308),
1963.
Cobre, 7,5 cm.
MCM. Fotografía de
Fernando Seco de Arpe.

| 87

�5.2. La pintura
De manera paralela a su trabajo en la medalla, se inicia en la pintura. Para el artista
suponía la culminación de un largo proceso de investigación comenzado décadas
atrás, que no terminaba de materializarse debido a su extremo perfeccionismo, que
le conducía a destruir todos los intentos que llevaba a cabo. Quizá la seguridad que
le proporciona el éxito que está cosechando en el terreno de la medalla le anima a
desarrollar plenamente el género pictórico. Por otro lado, el vacío generado por el
fallecimiento de su esposa en 1965 pudo contribuir a este hecho137.

137 

Información oral de Rosalía Lasso.

▼
Campesinos, c. 1968.
Óleo sobre cartón piedra,
32 x 51 cm.
Escuela de Arte
Pancho Lasso (Lanzarote).
▼▼
Fotografía reproducida
en el Programa de Fiestas
de San Ginés (Arrecife),
de 1967. Imagen facilitada
por Zebensuí Rodríguez
Álvarez.

| 88

�Sea cual fuese el motivo, lo cierto es que Lasso comienza a pintar óleos sobre
lienzo y sobre tabla, recreando el mundo del trabajo que encontramos en sus dibujos,
esculturas y medallas. Los protagonistas de sus cuadros:
(...) no son nunca «retratos individualizados». Son, generalmente, representaciones de hombres y mujeres a los que una vida
de trabajo penoso ha dotado de rasgos casi indiferenciados. No
obstante, de esos rasgos, violentamente esquemáticos, pintados
sin blandura alguna, trasciende la historia personal inscrita en la
historia colectiva138.

En muchas de sus pinturas, los personajes suelen aparecer inmersos en el espacio natural en el que desarrollan sus
labores, dándose así una perfecta integración entre el hombre y su medio. En otras ocasiones, se trata de retratos en primer plano con fondos neutros que concentran toda la atención
en unos rostros anónimos, cargados de dignidad y significado.
Para otro conjunto de obras, recurre a sus características diagonales, que contribuyen a generar un ambiente inquietante
y en cierto modo claustrofóbico.

▶
Vieja con sombrera
en la mano,
1968.
Óleo sobre tabla,
63 x 30,5 cm.
Museo Internacional de
Arte Contemporáneo.
MIAC (Lanzarote).

▲
Maternidad,
1971.
Óleo sobre tabla.
Colección Rosario
Lasso (Lanzarote).

138 

▶▶
Vieja con pañuelo,
c. 1968-1971.
Óleo sobre cartón piedra,
42 x 27 cm.
Escuela de Arte
Pancho Lasso (Lanzarote).

SÁNCHEZ, Venancio: «Francisco Lasso», Revista Goya, Madrid, nº 94, febrero de 1970, p. 251.

▲

| 89

�◀▲
Mujer portando saco
en la cabeza,
1971.
Óleo sobre tabla,
45 x 27 cm.
Museo Internacional de
Arte Contemporáneo.
MIAC (Lanzarote).

▲
Mujer lavando,
1971.
Óleo sobre tabla,
44 x 26 cm.
Museo Internacional de
Arte Contemporáneo.
MIAC (Lanzarote).
▲
◀
Cabeza de hombre y mujer,
c. 1968-1971.
Óleo sobre tabla,
30 x 38,5 cm.
Museo Internacional de
Arte Contemporáneo.
MIAC (Lanzarote).

| 90

�5.3. Encargos para Lanzarote
De nuevo en boga gracias a su reconocimiento como medallista y a la concesión del
primer premio de escultura en la VI Feria Internacional del Campo, desde Lanzarote
le solicitan la realización de sendos monumentos a dos destacadas figuras insulares: al científico Blas Cabrera Felipe y al doctor José Molina Orosa, en 1969 y 1972,
respectivamente.
Lasso acoge estos encargos con enorme entusiasmo, pues, además de haber conocido personalmente a ambos personajes, sufría ante la indiferencia que, durante
muchos años, las autoridades lanzaroteñas habían mostrado hacia su obra. El escultor siempre manifestó que su mayor ilusión sería poder exponer en su isla, que su
producción estuviera en un pequeño museo, al alcance de todo Lanzarote, y que éste
actuara como elemento cultural y educativo para todas las generaciones139.
139  ANÓNIMO: «Rosalía, hija de Pancho Lasso: “Las obras, donde deben estar”», Lancelot, 10 de
octubre de 1987, p. 47. Gracias a la labor del catedrático de Historia del arte de la Universidad de La
Laguna, Fernando Castro, y del técnico Fernando Ruiz Gordillo, que emitieron informes favorables,
así como al apoyo de la única hija del artista, Rosalía Lasso Berki, el Cabildo de Lanzarote compró
obras que hoy se exponen una sala permanente del Museo Internacional de Arte ContemporáneoMIAC (Lanzarote).
Otro factor determinante para luchar contra el olvido de su figura fue asignarle su nombre a la
Escuela de Arte de Arrecife, hecho que ocurrió en 1987 por iniciativa de su entonces director, el pintor Santiago Alemán (GONZÁLEZ, Dolores M.: Escuela de Arte Pancho Lasso. 100 años de enseñanzas
artísticas en Lanzarote, Ayuntamiento de Arrecife, 2016, p. 123).

▲
Pancho Lasso
realizando el busto
de Blas Cabrera Felipe,
1969.
Archivo Bonmatí-Lasso.
Imagen cedida por
Fernando Ruiz.

| 91

�Lamentablemente, Pancho Lasso muere en Madrid mientras en Arrecife se preparaba la tan ansiada exposición antológica de su obra, que se inauguraría en junio
de 1973, y con la que volvería a «la tierra a donde él quiso retornar siempre, como
un guerrero clásico, al encuentro definitivo con la patria lejana»140. Desaparecía, de
manera silenciosa, tal y como siempre vivió, uno de los mejores pero también más
desconocidos artistas canarios del siglo XX, un hombre que tuvo «la gran virtud de
ser un extraordinario artista sin llegarlo a saber»141.

140  HOZ, Agustín de la (1988), op. cit., p. 34.
141  LÓPEZ, Antonio: «PANCHO LASSO: Del asombro a la tristeza», La Provincia, Las Palmas, 20 de
junio de 1973, p. 26.

▲▲
Familia campesina,
1965.
Yeso, 50 cm.
Colección Bonmatí-Lasso.
▲
Monumento
al doctor Molina Orosa,
1972.
Bronce, 200 x 73 cm.
Arrecife (Lanzarote).

| 92

�Bibliografía
ABAD GONZÁLEZ, Ángeles: La identidad canaria en el arte, Gobierno de Canarias, CajaCanarias y Centro de
la Cultura Popular Canaria, Tenerife, 2002.

ABELLA, José Antonio: «Covatelo, el escultor clandestino», en Coullaut-Valera. Tres generaciones de
escultores, catálogo de la exposición, Real Fábrica de Cristales de la Granja, Madrid, 2002.

AGUILERA CERNI, Vicente: Iniciación al arte español de la postguerra, Ediciones Península, Barcelona, 1970.

ALIX TRUEBA, Josefina: «El eje Lanzarote-Vallecas-Lanzarote», en catálogo de la exposición Pancho Lasso.
Retrospectiva, Fundación César Manrique, Lanzarote, 1997.

—, «La vía de la realidad en la escultura española del siglo XX», en el catálogo de la exposición Rumbos de la
escultura española en el siglo XX, CAAM, Las Palmas, 2001.

—, «Plácido Fleitas», Biblioteca de Artistas Canarios, Gobierno de Canarias, 2002.

ALLEN HERNÁNDEZ, Jonathan: «Imágenes para un siglo. Obrero caminando, 1929», Canarias 7, Cultura/
Espectáculos, Las Palmas, 3 de mayo de 1999.

ALMAGRO GORBEA, Martín: Medallas españolas, Real Academia de la Historia, Madrid, 2005.

ÁLVARO OÑA, Francisco Javier: «La “I Bienal Hispanoamericana de 1951”. Paradigmas y contradicciones de
la política franquista», en Memoria e identidades. VII Congreso da Asociación de Historia Contemporánea, Universidad de Santiago de Compostela, Santiago de Compostela, 2004.

ANÓNIMO: «Rosalía, hija de Pancho Lasso: “Las obras, donde deben estar”», Lancelot, Lanzarote, 10 de
octubre de 1987.

ARIAS, Laura: «Italia como referente de modernidad. El eco de la revista Valori Plastici y del grupo Novecento en el arte español de posguerra», De arte, 2007.

ARROCHA, Marco y MARTÍNEZ CURBELO, Juan: «Historia breve de los cines en Lanzarote (y Fuerteventura)»,
en CARNERO, Aurelio y PÉREZ José A. (eds.), El cine en Canarias. Una revisión crítica, T y B Editores, Las
Palmas, 2011.

ARTETA VIOTTI, Arminda: «Un icono telúrico: el callao en la escultura canaria contemporánea»,  XVII Coloquio de Historia Canario-Americana, Las Palmas, 2006.

| 93

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| 100

�Cronología
1904 	Nace el 14 de mayo de 1904 en Arrecife, en el seno de una familia humilde de
zapateros. Tuvo 8 hermanos.
Su infancia se desarrolla en torno al Charco de San Ginés, donde observa con
atención el trabajo de los carpinteros de ribera y otros oficios artesanales.
Las visitas dominicales durante su niñez a la finca de Vicente Medina, en
Tahíche, suponen un fuerte estímulo, al permitirle disfrutar del singular paisaje y agricultura insulares.
1918 	 Ingresa en la Escuela de Artes y Oficios de Arrecife, creada cinco años antes.
1920 	Fallece su padre y comienza a trabajar como peluquero para mantener a su
familia. Compagina este oficio con su aprendizaje artístico.
1922 	Su hermana María se casa con Aquiles Heitz, un fotógrafo francés que había
recorrido Canarias entre 1908 y 1913 proyectando cine con su cámara portátil. Heitz anima a Pancho Lasso a luchar por conseguir su sueño de convertirse en artista.
1925 	Es nombrado profesor interino de Modelado y Vaciado de la Escuela de Artes
y Oficios de Arrecife.
1926 	Recibe una beca del Cabildo de Lanzarote para ir a estudiar a Madrid, convirtiéndose en el primer artista pensionado de la isla.
Se matricula como alumno libre en la Academia de Bellas Artes de San Fernando y en la Escuela de Artes y Oficios. También acude al taller del imaginero Ángel Garzón y frecuenta la tertulia del Café de Oriente, donde entabla
amistad con Alberto Sánchez.
1927 	Visita el Museo del Prado, el Arqueológico y el de Reproducciones Artísticas.
Comienza a hacer sus primeras obras de corte neocubista, exponiendo dos
de ellas en el VII Salón de Otoño.
1929 	 Se le retira la beca del Cabildo, por lo que abandona los estudios de la Academia de San Fernando y comienza a trabajar como sacador de puntos del
imaginero José Fernández-Andes.
Expone en el IX Salón de Otoño.
| 101

�Pasea con frecuencia por las afueras de Madrid en compañía de Alberto
Sánchez y otros artistas, acción que será el germen de la Escuela de Vallecas.
Comienza a realizar sus primeras obras de inspiración surrealista. Las mejores piezas dentro de la Escuela de Vallecas las creará en el marco de la II
República.
1931 	Retoma su oficio de peluquero.
1934 	Se casa con Clara Berki Dudas, una joven parisina de padres húngaros dedicados a la música que habían emigrado a España en 1914.
1936	 Durante la Guerra Civil, toma partido por el bando republicano, participando
en diversas iniciativas político-sociales.
1938	 En diciembre, se adhiere a la organización Solidaridad Internacional Antifascista, como parte de la Asociación de Peluqueros.
1939 	 Regresa a Lanzarote huyendo de los horrores de la Guerra Civil. Comienza a
trabajar en la barbería de su hermano y recibe encargos funerarios.
1940 	Entabla amistad con César Manrique, al que le transmite los postulados estéticos de la Escuela de Vallecas y su pasión por las cualidades plásticas del
paisaje y el patrimonio histórico de Lanzarote.
	

Comienza un periodo de reflexión en el que se plantea la utilidad del arte
puro, decantándose finalmente por el realismo popular, al considerarlo más
fácilmente asimilable por el pueblo. A partir de entonces, los protagonistas de
su obra serán, fundamentalmente, los trabajadores y el paisaje de Lanzarote.

1941 	 Nace su única hija, Rosalía.
1944 	Participa en la II Exposición Provincial de Bellas Artes de Las Palmas y en la
Exposición de Artistas de la Provincia de Gran Canaria, en el Museo de Arte
Moderno de Madrid.
1946 	Regresa a Madrid con la esperanza de recuperar su carrera artística, pero se
encuentra con un clima de represión hacia la vanguardia.
	

Vuelve a trabajar como sacador de puntos de José Fernández-Andes.
A final de año es detenido durante un mes por un suceso del Partido Comunista en Arrecife, cuya creación habría sido propiciada por él mismo durante
su estancia en la isla.

1947 	Comienza a trabajar como ayudante en el taller de Federico Coullaut-Valera, escultor de monumentos oficiales y religiosos. Con él permanecerá
hasta 1972.
| 102

�	

Se inicia un periodo de oscuridad y tristeza, permaneciendo durante algunos
años recluido en una especie de exilio interior.

1951	 Participa en la I Bienal Hispanoamericana de Arte y en la Exposición de Arte
Sacro y del Mueble, en Madrid.
1962 	Se convierte en socio fundador de la Sociedad Española de Amigos de la Medalla (SEAM), exponiendo en diversas regiones españolas y europeas en las
muestras organizadas por la Federación Internacional del Arte de la Medalla
(FIDEM). Este género supuso su renacer como artista.
1965 	Fallece su esposa.
Recibe el primer premio de escultura de la VI Feria Internacional del Campo
por la obra Familia campesina. Se inicia en la pintura.
1969 	Expone individualmente su obra pictórica en la Galería Círculo 2 de Madrid.
El Ayuntamiento de Arrecife le encarga el busto del científico Blas
Cabrera Felipe.
1972 	 Por encargo del Ayuntamiento de Arrecife, y financiado por suscripción popular, realiza el monumento al doctor José Molina Orosa.
1973 	 El 25 de enero Pancho Lasso fallece en Madrid.
En junio se inaugura una exposición antológica de su obra celebrada en el
Gran Hotel de Arrecife.
1987	 La Escuela de Artes y Oficios, por iniciativa de su entonces director, el pintor
Santiago Alemán, pasa a denominarse Pancho Lasso.
El Cabildo de Lanzarote adquiere una importante colección de obras de
Pancho Lasso que hoy se exhiben en una sala permanente del Museo
Internacional de Arte Contemporáneo-MIAC (Lanzarote).
2004	 Pancho Lasso es nombrado Hijo predilecto de Lanzarote.
2011	 Se instala en la Avenida Coll de Arrecife una reproducción en bronce a gran
escala del Monumento a la Internacional.

| 103

�«Yo, que lo conocí y traté desde hace
muchos años, sé que él quería ser como una
piedra de Lanzarote, en cuya internidad
hay siempre una verdad y una canción
recónditas para que sean cantadas y
reveladas por el viento…, antes de ser
extraídas por las manos del escultor».

agustín de la hoz

▲

| 104

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                  <text>VARIOS.</text>
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                  <text>Aquí pondremos cosas varias que no tienen ningún tipo de colección.</text>
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en la sacristía, f'ropag{tndose al templo por
el retablo del all~r llHtyor.
La iglesia quedó tol;!!mente deslruida eu POC')
llIás de dos horas, hahiendo sido illcficact.-s
los esfuer:ws que realizaron los veduos y las
,Iutoridndes para ext ill¡;uir primero, y lu ego
para localizar el yor:,;:
elemento.
La cat ástrofe ha revestido excepdollal importancia, pues las pér.
didas ascienden á medio
millón de pesetas.
La igleSia poseía gran
cantidad de alhajas de
plata, i1llágenes valio sas, de las cu ales sólo se
salvaron tres, y cuadro!';
de grandisimo mérito,
entre ellos \1110 que representaba ti San Jo~é
con el Niño Dios, que se
atribnía al innlOrtal Leonardo de Vinci.
La catástrofe ha dejado consternados, no sólo
ti los vecinos deTeguise,
sino á los de t oda la isla
de Lanzarote_
Par a remediar los
enor mes daiios sufridos
se abrió inmediatal\leUte nna suscripcióll lHibli ca, que fué e n cabezada
por un veciuo de aquel
pueb lo con la respetable
cantidad de 25_000 peselas, y ha sido geuerosaIllente continuada por
casi todos los vecinos_
Lm; obras de reedifi-

cacióu cOllleuzaráll 10
más prouto posible, y se
confia en terminarlas ell
plazo breve, para que
no dejen de estar : atendidas como es delJido
las necesidades del culto
en la capital eclesiásticn
de I .. ullzarote.
u su deseo de ofrecer
al público representaciones de los poemas
\\-aguerianos lo más perfeclas posib l e, la empresa del teatro Real de
est a corte contrató va rios artistas gerwánicos
que ilabian de cantar la
lVat/.-J'ria, Sig/mlo y El
ocaso de los dwscs, próxima .&lt;l \:blrellarse.
Viuiel'oll la tiple Alicia Gllsaievicz, el tenor
Forchhallner y el bari
talla Schutzeudorf.
Gustó la tiple; indudablemente es la mejor
Tl'alkYl'la que se ha oido
en nuestro teatro Real.
Por el retrato que re;cient emcnte hemos publicado, han podido
nuestros lectores formar
jui~io de su arrogancia:
de sus condiciones artísti cas el aplau'o enlusiástico del público lw
uicho cuanto tellía que
decir.
El tenor sólo cantó la
p rimera noche. No fné
uel agrado de la coucurrel1ci a su voz ni s u manera de cantar.
El barítono Schutz&lt;:ndurf ya cantó en el Real
el ailO pasado, y si e11tonces agradó, estc afio
ha gustado mllcho más,
pues ha umoldaJo su
voz al gusto del público
madrHel1o, y como sus
condiciolles de Ca n t an te
son imnejorables, obtuvo en sus presentacionQs
l1I\1{'hos apl!Hlsos.

E.

r

,

EL BARiTor:o ALEMÁN AlFONSO SCH Il TZIONOORF, EN EL PAPEL oe WOTolN

�</text>
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                    <text>4iS

LA ILUSTRACIÓN

DI-GRADACIÓN DE ULLMO

ARTÍSTICA

NUESTROS GRABADOS ARTÍSTICOS

NÚMERO

I.'Í82

de la merecida consideración, hemos de referirnos i cuanto
hemos consignado repetidas veces en esta Revista.

La sentencia del Consejo de guerra celebrado en Tolón en
MUe. Liuieniie Breval tn d segundo ado de ta ópera iCarSin pan ni casa, cuadro de Ánade Carri¿. -¡Cuántas veces
fiibrero líllimo, condenando al alférez de navio francés Ullmo meu,'^ aiadro dt /piado Zukaga. - La factura de este bello hemos sido espectadores de escenas semejantes! Dios, que ená las penas de degradación
vía á las avecillas su ali&gt;' deportación perpetua en
mento, ¡cuántas veces paLina fortaleza, se cumplió,
rece dejar sin él, y aun sin
en cuanto á la primera,
hogar, á seres pnralCI más
el día 12 de los corrienqueridos que aquéllas^ y
t e s , a n t e una multitud
con loscualesnosóloquiso
enorme situada en la plaza
compartir el pan, sino tamde San Roque y que se esbién las lágrimas y ios sintrujaba junio í los muros
t-abores deesla vida! Aforde la cárcel marítima. Al
tunadamente, en sus inexaparecer Ullmo oyéronse
crutahles designios, llegi^
silbidos y rumores: el conhora en que la resignación
denado estaba abatido y
halla su recompensa, y eí-i
con la mirada fija. El esmadre y esos niños que tscribano del Consejo de
tán contemplando con enguerra maiftimo leyó al
vidia cómo la gallina y sus
reo la sentencia, y á pesar
puiluelos devoran ávidos
de que éste peimanecÉó
las mij;ajas que les han
impasible durante lalecluarrojado, tendrán á la vez
r.t, experimentó una vioquien les envidie cuando,
lenta sacudida cuando el
sonando para ellos la voz!
comandante Dutheil de La
^i Dejad que vengan á m¡
Rochere adelantóse hacia
los niños!,&amp; encuentren
él y pronunció, mirándole
una alma caritativa que les
cara á cara, l.is frases reprovea del alimento y del
filamentarias: (cEn nombre
asilo de que están necesidel pueblo francés, vos,
tados. Ana de Carrié, así
Carlos Benjamín Ullmo,
en la composición como en
sois indigno de llevar las
!a ejecución del cuadro
armas, y en nombre de la
que acabamosdedescrihir,
ley os degradamos.&amp; Acto
demuestra ser artista que a
seguido, un cabo se acercó
un sentimiento y delicadeza
á él, le quitó ia gorra de
e.\quÍ5Ítns retine cualidades
uniformeyle arrancó bruspictóricas envidiables.
camente los galones; después hizo lo propio con los
botones y los galones de
la levita, que arrojó al sueN e c r o l o g í a . — Man
lo; despojóle de las chafallecido:
rreteras, y desabrochándoLord Dcrby, presidente
le el cinturón desenvainó
de la actual Exposición
laespada que de él pendía
l'ranco-Brilánica
en Lony rompióla contra su rodiTolón.—El alférea de navio Ullmo desfilando anto las tropas después de su degradación
dres.
lla. Mientras se procedía
A su degradación, Ullmo
(De fotografía de M. Brangcr.)
Mr. Gastón Eoissier, secretario perpetuo de la
Academia francesií.
lloraba mucho, impresionando especialmente á tos reclutas. retrato es, como la de otros cuadros que de este eximio pintor
Jef Lambeauxj célebre escultor belga.
Después de arrojarle á los pies, rola, su espada, desfiló ante hemos reproducido, vigorosa y elegante, y no es extraño que
sus compañeros, siendo conducido á ta cárcel civil, vestido de desde el primer momento llame la atención de los inteligentes
pítisano. entre las manifestaciones hostiles de la muchedumbre. que acuden al Salón de la Sociedad Nacional de Bellas Artes
Dentro de breves días, el es alfére?. Ullmo ser.-l conducido A de Paiís, en donde está expueslo. Como recientemente, en el
la is'a del Diablo, lugar de deportación que se le ha señalado n." 1.37S de LA Ii-U3TRACt'')?J AR•l•í&amp;TlCJ^, nos ocupamos ya
para hacer efectiva la segunda parte de la semencia dictada con la extensión debida de este retrato y de sus compañeros
por el Consejo de guerra.
de gloria. El enano Gregorio el Bolero y Las brujas de San
Como nos ocupamos ya extensamente este mismo año, en Millán, allí remitimos ¿nuestros lectores, reiterando al ilustre
el número 1,366 de LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA, del ruidoso artista espaííol el homena-e de nuestra admiración legítima y
proceso en que ha sido protagonista el alférez Ullmo, no he- sincera.
mos de añadir una palabra másalo que allí dijimos, esperando
únicamente que el castigo será eficaz en uno de sus aspectos
Abandonada, cuadro de fnlio Lefebvrc. - Ni el asunto ni el
principalísimos, ó sea en el de evitar que se_ reproduzcan modo de tratarlo son nuevos; pero el artista francés ha sabido
chaniages tan antipatrióticos como el de referencia. ^
imprimir á su protagonista una expresión tal de sentimiento y
de resignación, al mismo tiempo, por su desgracia, que no
puede uno menos de sentirse hondamente conmovido ante su
cuadro, muy justamente admirado por los inteligentes en el
EL PUERTO DE ARRECIFE DE LANZAROTE
Salón de la Sociedad Nacional de Bellas Artes de Taris, don(CANAGIAS.)
de se exhibe.
Merienda, &lt;i¡adro de Jo¡¿ Ciisadis. - Otra ocasión nos ofrece
La sociedad constructora del puerto de Arrecife de Lanzarote, con el deseo de imprimir mayor actividad á las obras del el pintor Sr. Cusachs para que dediquemos algunos renglones
mismOj ha adquirido una locomotora, la cual fué bendecida aplaudiendo su competencia en la representación de una esce-

El marqués de Mos y de la Vega de Arnaijo
i en Madrid el día 13 del actual

Arrecife de Lanzarote (Canariae)
Bendición de la locomotora destinada á las obras del puerto
solemnemente en los piimerosdfas del presente junio. Asistieron á la ceremonia de la bendición todas las autoridades, y de
este acto, así como de la locomotora, da idea el adjunto grabado, copia de una fotografía que ha tenido la amabilidad de
enviarnos el Sr. D, Emilio Cabrera, miembro de la aludida
junta constructora.

El día 13 de los corrientes, á los ochenta y cuatro años de
edad, ha fallecido en la corte el Excmo, Sr. D. Antonio Agui"
lar y Correa, marqués de Mos y de la Vega de Armijo, con_c3e
de la Eobadilla y vizconde de Tegullal, grande de Espaníij
que había nacido en Madrid el día 30 de junio de 1S24. ^^^V
joven, á los treinta, se dio ya á conocer como político, militando al lado del general O'Donnell en el partido llaniaao
Unión liberal. Como Gobernador civil de Madrid, primf^
puesto oficial que desempefió, realizó una enérgica campa»
contra el juego y creó el cuerpo especial de higitne. ^^J , ^g
cargo para desempeñar la cartera de Fomento y después la
Gobernación. Cuando la Unión liberal fué arrojada del pooe
después de los acontecimientos de julio del 66, trabajo ptif
triunfo de la revolución, y conseguida ésta, tomó parte en
manifestación que en sentido monárquico ;bicieron V^l^
personajes políticos. En 1873 fué nombrado embajador &lt;J&lt;^í%
paíía en la República francesa. Después de la Restauracio»
reconoció la monarquía de D. Alfonso, figurando en el g''".P
llamado de los centralistas, que, andando el tiempo, se un^^
ron á los constitucionales, con los cuales ocupó el poder, o
empeñando la cartera de Estado, Intimo amigo del Sr. ^^8 -_
ta, fué en el partido liberal uno de los personajes de^más •
liosísima inllucncia. Reciente está todavía su gestión co
presidente de las últimas Corles liberales y como último ]
de gobierno de aquella situación.

na de sport, cual lo es el bonito lienzo que reproducimos en
cstag páginas, adquirido por un inteligente aficionado de esta
Ademas del ioison de Uro, el marques ae la \ (-^.^ r .^jg.
ciudad. Si el autor del cuadro no hubiese demostrado tan cum- mijo poseía las principales condecoraciones de T'^^f'^S^i;"^ . ,
plidamente sus especiales condiciones para el cultivo de este tria, Prusia, Italia, Rusia, Dinamarca, Brasil, Bélgica, i&gt;!i
género de pintura, preciáo sería emitir apreciaciones; ma? ra, Noruega, China y Siheria,
como son sus obras ventajosamente conocidas y el artista goza
¡Descanse en paz el ilustre político!

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DIARIO NOTICIOSO
UNIVERSAL.
Sefúemhre,Sábado
i'^ól.
Septiemhre "S~bAáoaa , ' iS.de
I8. de I76~.
HISTORIA GENERAL
GENERAL. DE
PE LOS
Lps VJAGES.
VJAGE,S.
ANZAROTE tiene trece leguas
/&lt;S,IÍ&lt;»
leguóls del
del Nord al Sud,
Sud, A;.T~¡(8
nueve
L ••
nune de
de ancho ,t y 40.
40. de
de circunferencia.
(irCunfe, renci~. El
El año
ano,de
~ S0
U"P Jl.·
mando de Lefl
" 1tí»6.
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la tomaron,
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Ingldc", al
a' mantáo
~(7 , MENTÓ.
M¡¡NTO.
" nidaa
nidal., Conde '.de 'OaIIbcrI.ract,
df(;tIC'S ' i«
~ fbrfotCümberlaaé, - y deffiíes
,
lificó (on
mas cuidad*^'
caidado., MartiMl,
MartMl'. en fu Ddcripcion
tüicó
con mat
Dcfcripcion
Atfiu ,• fonc
;&gt;one acjui
aqQi la Ciudad de
los
de África
de Cily¡¡~.
C^jyas &gt;q\lC:
que lo^
Argelinos faqucarorl
íaquearon con lo demás de la bla ,lIevan, llevandoíe
dore ..4&lt;S.
' 8. priíionero«.
prir~lIeros.
no .tiene
xiene mas
mas&lt;]ue
una Ciudad;
Qudad ; pero hay
dos PUt1'tos
Puercos en
~ ijLaDzaroce
Laozarote QO
que .na
hay dos
en.
la eoilaQrienul,
Cofta Oriental, llamado el unoPUlr',ullN.fll',
uno Puerto át Ifi9í, yel
y elouo
otro P""rto
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diílances cncrestaaotitodc
un tiro decañon.
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Ei primere, -queeut
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muy ,eli.;.
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Ciudad,t y el camano
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comunicaciónn "á
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Lanzarote , tn
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que es la,
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las Cananas, y cafi lmraediacamente:i
immediacamente á lal
las tres pequefias
Islas llamade las
pcqucfial I,JiI~
das Grangu
Cranges, ,laslasdexaronal
Oueft, p¡lr~
paraddcanfar
defcanfaraqudla
aquellatarde
cardeenenlala
dexaron al Oudl)
de Lanzarote. A otra dla
dta anclaron en
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otra lUd.a,
Rada &gt; qu~
que mira al
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cerca de
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Inglcfts Iban
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dos de
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Señor de
de la
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Isla, yy de
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VenlUr¡¡ pofkí;¡
100000.
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100.

© Biblioteca Nacional de España

�11.2._

ÑÍ.. 160 joo.óíoo.h(ftnbíesit&gt;a«*á*^"rIaó'm(!ad,qaediftaba*.
fOO. 6 '1)0. hdmbtu, ,a,* n'c~r Ja e¡u~ad, que dillaba ,. 66 lo,milla»
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refiíhr
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a ;tío.
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rc:wmponiaG~ mal de^ioo.
~ lOO. cafós,
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~paliencia , que de 'una
t.lbricada de
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paja.
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choza , fabricada
c" lo alto , que
qu~ mantL-nian
maot,OIan varios pedazos de lo10- .
con algunos maderos en
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sal, y'y aun
allR la 19ldia
de't'fl. mifma
mífma fofma
forma., fin
lir;' venta-'
Iglcfia 'era
er» detfta
nas,, ni otra luz
10%,, que la de la puerta.
puerta~ 'No
divi[~io!, para el Coro,
ñas
No ctnia
tenia divir&amp;ioa
lino., yy otro
otrO lado havia
hav la un banco de piedra •, que
qlle llegaba
tkgaba haíla
hafia el
yy en uno
Alear. Los
Lo~ Inglefes
Ingieres encontrarron
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dla vanas fenalrs
feñalcs de la Rdigtpn
R~jgKH~ RoAltar.
cu ella
dillancia vieron
Convento efnpetado
4 &amp;^M&gt;^&gt;
mana t, y íapoca
pcx:a diJlallcu
vlcfCJn un COIlVCht&lt;l
etnpcndo'"
,~-, un jatdiniBuy
Berkeley prohibiÓ';
prohibió , que
que-fe
4cftlü'... .
con -an
jatdin ntuy b^cultivado.
~ (:uluNado. B~kd:y
f: ~dtl1l
tC¡l1:ma1lCn los Ediñ(~
yclTen
Ediíicips.
ye6&lt;n , óóiquemsíflén
•• , ,
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. ,•
Aunque los habicalltcl
,.IoifñI;. &lt;'! habitante» eran can
tan ¡,giles.
ágiles , que ,SU!'
fetf íMpt;lMtllt
ífttptíftiWéíaklW'»
aar,
lar, ó prender á l1íll!uno
ninguno,• . obf:rv6.l.ayñel
obfervóJLay^l ,itUe
, que lI«()OlPlliiaba
acompañaba á B~r.,
B:rt
kelcy
eoos, yydedegr:md~
s {oit
keley •&gt;qu~
quefoo
ionmuy
muymor,
morenos,
grandedtacuril.
eftacura.Sus
Susarma'
armas
Ionpítn.
^itai,
piedras ;i y q~l1do
quando fefeles
les aplloca
apunta '011
con 12s
las arr11:liS
arma;' de
de fu~,
furgo, fefe echan
echan 1ü
)'y píedrlls
tierra ';i pero
pero hu:go
luígotjue
«yenel
ruido d~bcito,
dehctro, fe·
fe buelYelt
buelvet» *llevanm
4'levantar c~
co*
cierra
iJ"e trCQ
·eI ruido
fus picas.;;'
picas i y p.~dras,
pted^as, y dandobuekasal
dando buehasal ,~dor
rededor de uh
uh Bllraíltm'
Batallón , lo In-incomodan Il'IUCAO.
mucho. -s.
Sa .h~~
I&amp;lafedll(ooe
efliende¡¡¡Nord
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£ft, ,Sud
y Sud Eii, y dlá
eftá á
cornG&lt;hn
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grados':;'
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N(&gt;rié«
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cadena de'
de'montaña*
qlile
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montaña~ qllli:
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divide, ílr"iCl¡fe
firvíe de' tII.
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'quonomakratan'i
tas c:lbr;¡"
cabrat,
.,ior~·,q
.. c~adn ¡ ~'\Um~eu,j peró
i)i&lt;arnéñ)$ ique-^aíctn-a^liitambien
pero ha1
hay ~-4K-'
f^os animlllt's
animales de
de cuercuerno,
()s ' ca'v:aUos•. J-«&gt;*
1.os nlles;(en-f"cos,
de'"
no , y-aun
y aun m~o,
menos'cavallo».,
vallesíon fecos ,' yyartnof05,
arenofos , yyno
node&gt;sao-de
41gun ln~,
'd a 'erittinttl ponJ¡
«ao-de prodtJ(:ír'
prodocír^ti*!"
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lubJcaocás otrft']^»ra
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                <text>Extracto del Diario Noticioso de fecha 18/09/1762. Narra un viaje a Lanzarote. Extraído de la Biblioteca Nacional.</text>
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                    <text>- ¡MI.IIO! ¡No te rl ea! ~;fl un bogar bien reg-imentado no debe bn.ber mM que una mujer bonita; el ama

de la casa.
-Yo estoy bien segura de mi superioridad. Y en último término,!li yo creyera que mi esposo trataba de engallarme, ya sabría responder al golpe con el golpe. Soy una mujer fnerte.
-¡Malo! ¡Ualol iNadl\ de hostilidades! Un lazo bien prendido, una palabra oportuna, un suspiro A
tiempo, un rebuscado eManto que despierte la. curiosidad y tenga el atractivo del misterio y de la. va.riación, logran mlis triunfos en las batallas conyugales que las armas de la razón ó las de la ira.
-No seguiré tus conscjos; mi dignidad y mi a.ltivez me senalan otro camino.
-Pues anda. bendita de Dios; yo me lavo las manos.
SeparAronsc las amigas. CArmen siguió aferrada A su sistema , y dos meses después recogió el premio
de sus afaues; Anselmo se escapó con la planchadora.
FABRIOIO

ISLAS OANARIAS.-A,,-REOIFE
La ciudad y puerto de Arrecife se halla en la eost.a oriental de la isla de LaDzarole. El puerto esta
formado por un arrecife de la.vas, y en invierno suelen refugiarse en él las barcas pescadoras.
Exporta prineipaJmente cochinilla, guisantes, condimentos, cereales, vinos, aguardientes, etc. Es
ca.beza de partido y
su población se eleva
á. 3,000 hahitantes.
La Isla de Lanza•
rote cubre uns. super·
ficie de 2&amp; leguas ma.·
rinas cuaoradns,
cuenta unos 16,OOOha·
biumtes y es In. más
oriental y scpten·
trional del arcbipié·
lago. Despojada de
6US antiguos bosques
hállase sujeta A des·
tructoras sequias y
cuenta con cuatro
crAteresen actividad,
•
si bien no por eso
dej:\. dc crecer en
ella. ble \ la. vifta en
1as cenizas volcAni·
cas y de prodUCir tri·
go, legumbres y ce·
bada. Los indfgeuasJlamabau á Lallzarote 1'iteroygotra y reinaba en esta isla una civilización mucbo
mAa adelantada que en las islas más á Occidente, pues los habitantes vivinn en casas de piedra de lIilIería, al paso que los gllanchcs de 'l'enerife hacían vida de troglodita, es decir, que se alojaban en
cavernas.
En ella se observó
l a singular eostumbre que existe en el
Ti bet, ó sea la polian·
•
dria, en virtud de la
cual las mujeres pue·
den tenel·legalmente
mncbos msridos.
La. isla de Lanza.·
rote fné conquistada
en 017 por el francés
Juan de Betbeneourt,
por baberle cedido la
corona de Castilla A
dicbo aventnrero
todo el Archipiélago,
pero luege tuécedida
VHHA 1· ,\kC l.\l. UIt!o&lt;DB EL ll:'LOTR DEL I't/AN C·ÍI.';
por pacto de retro A
f ¡"'/ellJe""'II'.se el'" A,.e",.o ReI",j,.,.)
Fernandoel Católico.

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                <text>Extracto de la revista Iris Barcelona de 1901 que habla de Arrecife. Extraído de la Biblioteca Nacional.</text>
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                    <text>PUBII'l'O NAOS DE .dRRJiJCIF'E (TS/;A,'i CANA HlAS)
•

•

..,-...1._-+

-

Lo. isla de LanzllrOLc os la mns septentrional y oriental d'el archipiélago
canario. Su antiguo nombre era Oapraría, y 108 indígenas la. llamaban Tite
roygoLra. Lanzarote es la forma. castellanizada de La1lcelotto, nombre del
genovés 1tfalucello que tué el primer
europeo establecido en ella. y lundó un

castillo que encontraron en 1403 los
normandos de Jasn de BethencoDst.
Mide Lanzarote ñG kilómetros de
longitud má:xli.ma. por 20 de latitud media cubriendo una superficie de 741 ki·
lómetros cuadrados. Su población asciende á lG,7iO habitantes, repartidos

en 8 ayuntamientos de manera que
solo corresponden 22 habitantes por
k. c. Es de formación voleAn lea y el
\luelo 6S hastante llano;el clima. es muy
caluroso y ~racias A esto pueden criar·
se en ellA dromeda.rios. EstA crUZAda
en su longitud por una sierra que ter
mina en el Norte con el pico de la OQ

TIu, Z l.nO.DH UN CI.WINO

•

roua, volcan a.pagado de &amp;91 metros de a.l·
titud ademas del cual bay otros tres.
La cima. culminante de Lanzarote es
el monte Famara (%4 m. ), al Norte vol ·
cAn que experim entó grAndes erupciones
desde 17aO A 17:l!l y oLra, no ta n considerable, en 18:!1.
Las dos 10t.lllidanes principales son
S~n Mi~uel de Teguisa, villa. situada en el
centro de la isla, y el puerto de Arrecife
que con el de Naos con los dos mejores
del archipiélago, tan escaso de elloli. ColUunieanse por medio de una calle con dos
puentea y por aus condiciones naturales
se eneuentran al abriJ;"o de todos los vientos. Puerto N 8.01 sirve de rcrllglo 1 toda
clase de embarcaciones

�</text>
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                <text>Extracto de la revista Iris Barcelona del año 1902. Habla sobre Puerto Naos en Arrecife. Extraído de la Biblioteca Nacional.</text>
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                <text>Láminas sobre el agua en Lanzarote dibujadas para la ExpoZaragoza 2008 por Santiago Alemán.</text>
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                    <text>los volcanes

�En la constelación de estrellas c a d a sobre el
mar y que son las Islas Canarias, Lanzarote,
isla de paz, brilla con luz propia. Visitar Lanzarote es volver a lanrarote, que nos atrae desde
el primer momento porque descorre ante nosotros e! cortinaje que nos lleva hacia U n mundo
incipiente, totalmente desconocido. Unicamente
nos acercaremos a los misterios del primer
día palpando las bellezas de la isla: piedra, lava,
fuego, volcán, entrafías de la tierra, blancura
infinita de paredes blancas y la sed. Y el silencio. Todo es distinto en Lanzarote. Y Arrecife.
Capital de la isla que viene presurosa a recih i rnnv n
c
v v ,

u n ,

hlanna
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limnia

r i i i i y i u ,

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n r n i riuu
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eterna paz. Arrecife, construida de cara al mar,
~ n h ur n
,T=,r, es duefi= de
j,qte,qporal que atrae. El alma se sosiega y el cuerpo
cn a t n r n n n r a nn l a ~ r A l ; r f aIl;lGcheS
~
de Arrecife,
.2VUI

JFl

U L F l I I I p F l I u

F l l l

IUJ

bUIIUUJ

que es un balcón al mar, al cielo, a la vida serena.
Arrecife es el compendio, principio y fin, de la Isla.

�"Antepasados mitol6glcos reinan en sus estructuras y el caprldioso
forcejeo de la naturaleza con el tiempo ha creado en este rincbn
del mundo parajes que bien podrian ser el ~rometidoparalso"

Lanzarote es todo suavidad, no tiene
aristas. La suavidad de los montes,
las limpias llanuras, la riqueza cromática
de las rocas y la variedad de playas
invitan al descanso.

��lnimaginados contrastes
de color y paisaje. Y por
encima de todo la identificaci6n del hombre con
su geografía. Aqul la pe-

cuallaridad tiene su centro; en la agricultura el
hombre domina la tierra
sin vlolentarla; al mar se
entrega la i d a como una

desposada; en la arquitectura la sencillez echa
raices y hasta el silencio
tiene color en la Isla.
Lanzarote, tapir de aorpresivas amehidadea, se
vuelca sobre Arrecife. Y
al andar por sus calles,
su8 plazas y avenldas,
se palpa el espintu de la
isla y la hidalgula de sus
gentes.

����A V A N C E D E L P L A N P A R C I A L DE L A Z O N A 12
C I U D A D DE ARRECIFE

Como desarroiio del Plan General vigente de la ciudad de Arrecife, se realiza la redacción de este PI.an Parcial
previsto en el Plan de Etapas de dicho
Plan General, para la primera etapa.
ra en e¡ 2ian General sí. explicaba
como el desarrollo turístico de Arrecife podía ser uno de los motores de su
crecimiento futuro y como a la vez
este desarrollo podía inducir al desarrollo futuro de toda la isla. La base
para el lanzamiento turístico de la ciudad reside en su marina, hoy en día
Y--.-...
cusi inexp!=ted~,y !!en^ d e nncihilidades para convertirla en un centro
lleno de atractivos para el turismo nacionai y extranjero y a ¡a vez peia
crear en ella servicios, dotaciones y
toda clase de elementos de recreo de
los que carece la ciudad y que necesitará más y mas al ir creciendo.

\,-

Con esta idea y basándose en las posibilidades que presentan los fondos
que rodean ios isiotes actuaies, e¡
Plan General proponía la creación de
una red de islotes unidos entre sí por
paseos marítimos, para formar un conjunto de pequeñas bahías que podrían
tener usos diversos y a la vez pon-

drían en valor un paisaje hoy característico de la ciudad, pero que pasa
-%
casi desapercibido.
Las previsiones del Plan General para
esta zona eran los siguientes:
La zona comprende los terrenos costeros no portuarios, los islotes actuales y los terrenos que por razones de
creación de paseos marítimos resulten
de rellenos. El Plan General señalaba
aproximadamente los límites de la
zona, pero dejaba para el Plan Parcial
c~ exacta definición. (=e decir que

estas zonas tendrían un carácter de
zonas de residencia turística y de esparcimiento, con fuerte proporción d e
espacio de uso público. Se señalaban
los usos previstos, fundamentalmente
residenciales, con todos sus posibles
complementos recreativos y deportivos. Señalaba también los usos prohibidos y se fijaban- las condiciones
de volumen que daban un tope máxi-

--

IIIU

A-

u=

-Q/-O
A-A:s:--l.:l:A-A
-&amp;.....l
I IIIJ~IIIL
U= Z j u I I I b a u r I I u a u U I U L ~ .

4

Al iniciarse ahora la redacción del
Plan Parcial por encargo del Excmo.
Ayuntamiento, se han tenido en cuenta los siguientes criterios:

DELIMITACI~N
Por la zona Norte se recoge la delimitación del Plan General, incluyendo
las zonas verdes de protección de la
carretera del Aeropuerto hasta su eje
y determinación de la zona 12 por la
parje Oeste. En los frentes del mar se
ha tenido en cuenta un doble criterio.
De uha parte unos primeros esquemas
de paseos marítimos, de otra parte las
posibilidades que ofrecían los fondos
para ganar terrenos al mar sin un costo excesivo, limitándose a las zonas
cuya profundidad es menor de 1 metro
por debajo de la marea equinocciai
mínima.
iu

rutin~rí~

Si en la zona de tierra firme se respetan totalmente las condiciones actuales, en los terrenos ganados al mar,
apoyándose en la altiira necesaria de
p r ~ t e c c i c n e s qg- r ~ d e - r a n 1-.c:
costas por la parte Sur, se forman
rellenos en pendiente que cae hacia
ei iiorte dando iugar de esta ioirna a
la creación de unos anfiteatros cuyos
centros son los propios nuevos charcos que s e crean. Ello permitirá dar
interés 3opográfico a todo el planteamiento.

��SISTEMA DE ACTU'ACIÓN
Se piensa en principio en utilizar el
sistema de compensación. Ello dara
unes :epa:~r!=~i=nes que repartan equitativamente entre los propietarios las cargas y beneficios del
planeamiento.
RED VlARlA
La red viaria se basa sobre el proyectado paseo costero, que figuraba ya
en el Plan General y que arrancando
desde la carretera del Aeropuerto
recorre los actuales paseos maritimos,
La Marina y continúa cruzando la embocadura del Charco de San Gines
hasta la darsena pesquera. Sobre este
eje se articulan los paseos marítimos
de nueva creación que daran servicio
tanto a los terrenos actualmente emergidos como a los que se ganen al mar.
A esta red de trafico rodado se superpone una red de peatones que se
artlcula en toda la extensión del Plan,
buscando de una parte las posibilidades de paseo y recreo y de otra las
relaciones entre la ciudad y la zona 12.
ORDENACIÓN DE VOLÚMENES
Los criterios principales que han presidido la brdenación del volumen son
los siguientes:

Azocado de las playas
Liberación de vistas
Acentuación de la topografía
Respeto al soleamiento de las playas
De estos criterios se han deducido
cuatro tipos principales de edificación:
El primero es una edificación alta en
pantalla de unas 10 plantas; el segundo, edificación abierta de baja altura,
tres plantas; el tercero, edificación de
una sola planta y el cuarto edificaciones aisladas en altura, generalmente
de diez plantas. Las edificaciones en
pantalla se disponen como zocos de
las zonas donde es interesante proteger de los vientos dominantes. La edificación de media altura se dispone
formando escalonamientos para acentuar la topografía. La edificación baja
ocupa principalmente los terrenos situados frente a La Marina y la playa
del Reducto con el fin de no crear
obstrucciones en el paisaje. Finalmente, la edificación alta aislada se dispone en las zonas extremas y más
alejadas de la costa, formando un
cierre de perspectiva y enmarcando
asi toda ia compos~cion. Tambien se
utiliza la edificación de una planta a
io largo de las vaguadas de la zona
Oeste para usos comerciales y recrea-

tivos. Esta vaguada será la vía principal de peatones; en este sector.sigue
la actual zona terrestre marítima. que
debe ser respetada para usos phblicos.

Uno de los criterios principales de la
zonificación ha sido respetar una gran
flexibilidad. Por .ello se señalan una
gran mayoría de zonas de usos
alternativos residenciales u hoteleros,
mientras que sólo zonas muy características y determinadas se dan un uso
fijo. Así la zona Oeste es de uso
mixto, tambien lo es el islote frente a
la Playa del Reducto y la zona que
rodea al Islote del Francés, mientras
que los rerrenos situados alrededor
del actual puerto se destinan a usos
hoteleros dada su situación más alejada de centros de dotaciones mas
completas.
En cuanto a la utilización de las zonas
maritimas, es interesante observar
como se han dispuesto estos espacios
con el fin de especializarlos para distintos usos. Así las dos ensenadas
= Y ~ ~ ~ Nq
? ~uI sd U f V~SI:VUC!US
i

p8TU ?!U-

yas mientras la zona intermedia se
articula formando un complejo puerto
deportivo y de recreo. Ello permitira
mayor comodidad para cada uno de
los usos y garantizará la limpieza de
las playas.

�UTILIZACION DEL SUELO
Y PAISAJE
Uno de los criterios fundamentales
del Plan es la utilizaciC&gt;n d e 'in gran
número de espacios de uso público
que deben estar articulados entre si,
creando una red, dentro de la cual se
inserten las parcelas de uso privado.
Esta red, servida de trafico rodado,
con aparcamientos periféricos, se pondrd en forma de pequeños parques
lineales que uniran entre si playas,
zonas deportivas, puertos, etc., con el
resto de la ciudad, con el fin de no
sólo crear un centro de interés turístico atractivo para los visitantes, sino
de dotar a la ciudad de una zona de
recreo de l a que hoy en dia carece.
Sin prejuzgar soluciones futuras, los
ajaidinomientos no parecen dificiles
si se parte de la base de los materiales de origen mineral, de gran belleza,
con que cuenta la isla.
ETAPAS
En principio, el desarrollo y ejecución
del Plan Parcial se llevaría a cabo en
2 p t ~ &lt; p lQ~ n, l primer-? nlio
t-nmnrnny---.'.y3
dería la zona Oeste y la segunda la
zona Este.
Madrid, 2 de Junio de 1969

Es innecesario ponderar las posibilidades turísticas de ta Isla de Lanzarote
y, especificamente del núcleo urbano
de Arrecife.

denominación: Islote del Francés, Juan
Rejón, Castillo de San Gabriel, Islote
del Quebrado, Reducto, Punta La Lagarta y Punta La Barrilla.

Dotado de un moderno aeropuerto,
cuya ampliación se lleva a cabo en la
actualidad y de instalaciones portuarias adecuadas, recibe anualmente un
elevado contingente de turistas, cuyo
número es previsible se incremente en
el futuro.

El límite exterior de la ordenación proyectada se apoya en una cadena casl
continua de rocas que quedan al descubierto, en su mayor parte, en la
bajamar.

Las circunstancias excepcionales del
lugar han podido ser apreciadas por
el Ministerio de Información y Turismo
al promover la promulgación de la Ley
5411969, do 26 de abril, para la planificación y desarrollo turístico de la isla
de La Graciosa, en el extremo Norte
de la Isla de Lanzarote.
La zona de contacto del casco urbano
de Arrecife de Lanzarote con las aguas
del Océano Atlántico ofrece un perfil
muy movido, con unas posibilidades de
aprovechamiento turístico - paisajístico
obvias.
El perfil de las edificaciones del entorno es sensiblemente uniforme, con
volúmenes compensados adecuadamente y un elemento en altura - hotel
promovido por 'PROTUCASA', actualmente en construcción-. que no rompe la armonía estética del conjunto.
La localización física corresponde a

un- serie de cectnrec, de entr=hb!e

Por todo ello, el Ayuntamiento de Arrecife de Lanzarote, al amparo de lo
dispuesto en la Ley 197/1963 de 28 de
diciembre y Decreto 429711964 de 23
de diciembre solicitará del Ministerio
de Información y Turismo la declaración del Centro de Interés Turístico
Nacional "LOS ARRECIFES ", en término municipal de Arrecife de Lanzarote, provincia de Las Palmas de Gran
Canaria.
Los terrenos afectados por dicha declaración, con una superficie total de
noventa y cuatro hectáreas veinticinco
áreas, se hallan enclavados en la zona
12 del Plan General de Ordenación
Urbana del termino municipal.

�Arrecife. al sudeste de la isla de Lanzarote, puerto de refugio para embarcaciones, rodeada por las montañas de Zonzamas y Manejo, presidiendo la más fantástica isla de los mares atlánticos, posee todas las características necesarias a una
estación turística nata. Sus paisajes, tierra adentro, descubiertos al mundo entero
por los productores cinematográficos y ratificados por miles de turistas, han asombrado por su semejanza a los lunares.
Arrecife ha sido, a lo largo de su existencia, una ciudad próspera, dinámica, feliz
rodeada de mar y montañas. sol y llanuras. Ya en Mayo de 1975 un real decreto
promulgado por Alfonso XIII, comunicaba al Ayuntamiento de esta ciudad:
*Queriendo dar una prueba de mi real aprecio a la vida de Arrecife (Canarias) por
ei crec~entedesarroiio de su agricultura, industria y comercro y su constante adhesión a la monarquía, vengo a conceder a su Ayuntamiento el tratamiento de Excelencia. Dado en el Palacio a 18 de Mayo de 1915..
Desde entonces el mundo ha evolucionado y el turismo ha invadido todas las playas. las montañas y los valles donde el ambiente pudiera proporcionar belleza, paz,
tranquilidad y diversión. Todo ello, además de una naturaleza realmente exhuberante donde se mezclan las formas tropicales y las volcánicas. la topografía montañosa con los más suaves y placenteras playas, puede ofrecerlo Lanzarote, la isla desconocida durante miles de años que emerge explendorosa en nuestro siglo.
El 18 de Julio del presente año el Ministro de Información y Turismo, reconocien-

A r*mn;&amp;n a * m n n A ; X
-.
1
GCIIIG bu1 ICICUIU
Ayuntamiento de dicha localidad la placa de bronce al mérito turístico.

AA I n r r -\,+rrrnvA;wsmu;nm

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U1

El próximo día 25 se celebran en Arrecife las fiestas mayores dedicadas a su patrón y declaradas de interés nacional. Arrecife, en estos días revalida aun más, su
condición de ciudad turística.

�gerir un v*
de piwa o ds - d o s , conni de 68
Mitwha
extmiarrir oon baños compfetoi y Mefono.
Casi toda con vial mar, t h salones sociala,
solarium y dos betres. Cocina esmards y restaurante
am aire acondicionado.

�1

nicrar

al mar. M n a . Tenia &amp;ayas. ~amiim~ ~ i b .

���De noche todo el ano es primavera
en Arrecife, crece el silencio y las
estrellas briilan mhs.

Si lo desea las atracciones pueden
hacerle mas deliciosa la noche.

���</text>
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                <text>Lanzarote La isla de  los volcanes. Año 1969.</text>
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                <text>Promoción turística de Lanzarote del año 1969. Extraído de la Universidad de Las Palmas.</text>
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                    <text>�F--

""

EODORO MARTINEZ

LANZAROTE
LA ISLA DE LOS VOLCANES

��PROLOGO

EPOCA MODERNA
EL ABORIGEN: LOS GUANCHES
LANZAROTE NACE A L A HISTORIA
S U FIGURA GEOGRAFICA
L A LUCHA CONTRA LA NATURALEZA
EL AUXILIAR DEL HOMBRE: EL CAMELLO
ARRECIFE
POR ESOS PUEBLOS DE DIOS:
ITINERARIO 1
HACIA LA GERlA
L A GERlA
EL JANUBIO
EL GOLFO
TIMANFAYA O LA MONTANA DE FUEGO
N. SENORA DE LOS VOLCANES
ITINERARIO 11
SAN MIGUEL DE TEGUISE
GRACIOSA
L A CUEVA DE LOS VERDES
LOS JAMEOS DEL AGUA
ITINERARIO 111

��LANZAROTE

����������PROLOGO
ilanzaiote! Nombre de epopeya. Hdroe legendario de
la Tabla Redonda, tan célebre por sus haranas tsmerafias
como por sus amores con la reina Gtnebra. Caballero de
la corte del rey Arturo. le arrebata su muler y se lanza
a la mar con Percebal y otros caballeros de la Tabla Redonda en busca del Santo Grial que nunca llegará a descubrir en castigo del rapto cometido en la persona de la
reina. Termina sus dias en piadoso anacoreta, después de
haber comprobado que e l objeto de sus amores habia ves.
tido e l hábito monacal a la muerte de su esposo Arturo.
&amp;Qué reiacidn guarda esta figura de las canciones de
Gesta con el tema que nos interesa, la descripción de la
isla de Lanzsrote? Lo ignaro; pero me ha parecida intere.
sante entretejer. al amparo del mismo nombre. las proezas
rle aq el r o n in q r i w rrim ra de esta iq a Pnrqiir
+p
de ral pooemor ca iicar a farmac 6" ora óg ca ae esla
is a fasc naaora aonde e aoua
- v. el f u c m en wroienaeore
maridaje. han modelado una isla única que ofrece en su
pequeñez, 797 km.', los contrastes más impresronantes.
Pero Lanzarole no es un camenle espcctaculo coom.ca:
cs tembten nvitac on al reposo. es un remanso ae paz con
rincones d o m e e E enc O subrecoae. es icmoerar.ra or maveral. rara vez turbada por e l viento abrasador que 'sopla del Sahara. mantenida al mismo nivel par la corriente
del Golfo. que arropa el archipiélago y las vientos Alisios
La isla brinda además al turista una costa generalmente
baja y en suave declive. festoneada de un cinturón de ex-

-

�tensas playas de fina arena dorada, roja y negra. y de
calas amorosamente aprisionadas entre el acantilada.
Si par añadidura el visitante es aficionado a la pesca
de cana o submarina. sus aguas claras son una tentación
constante para su deporte favorito.
Ediciones Gasteiz. de sobra conocida en todo el Archipieiago y fuera de el por sus innumerables tarjetas postales, albumes de Lanzarote, Gran Canaria y Tenerlfe y
por la guia de reciente aparición de esta última. da a luz
hoy esta nueva guia de la -isla de los volcsnesn con la
pretensibn de popularizar y dar el mayor realce a la que.
hasta ayer. podiamos denominar .la bella desconocida* y
que hay afortunadamente ha hecho su entrada oficial en
el concierta del Turismo internacional.
Viajero el que fueres. vengas de donde vinieres. Lsnzarme te recibe can su más ameble sonrisa y t e desea
una estancia agradable en este continente en miniatura.

El Autor.

�*EL *BOOM- I'URISTICO CANARIO
Esta palabra explosiva indica a las claras lo que ha
sido y sigue siendo el feniirneno que encauza riadas de
visitantes hacia las Islas Afortunadas una avientiea explosiun En muy pocos años la faz hotelera ha dado un gita
de 180 gradas: hoteles. apartamentos. bungalaws surgen
como hongos despues de la lluvia. formando verdaderas
aureolas de construcciones en torno a las playas y caietas. casi tado el ario soleadas. y que ofrecen un suave
lecho de arena dorada o negra a la piel requemada de los
extranjeros hambrientas de sol
Las inversiones alcanzan cifras astron6mtcas y en ellas
luchan a porfia propios y extianos Punto clave en Ias ru.
.tas matitimas de América, A f m a y. despues del cierre del
canal de Suer. de Australis y Oriente. m&gt;llares de barcos
de tado tonelale y de todas las banderas del niundo recalan y Se aprovisionan en sus puertos. al paso qiie tada
una serie de líneas aéreas enlazan lar islas con l i s piiiicipales ciudades europeas. 'Cuál es la clave de este 6x1to tan espectacular? Vale en parte la dicha en el ptoiogo
sobre Lamarote: sol. playas. clima primaveral. a dos pasos de los arenales del Sahara. ya que aquella dista poco
más de 100 km. de la casta africana Pero no es esa solo
la causa. Esta bandada de gaviotas que se ha posado man-

�samente sobre el mar. pese a su común orrgen geológm,
t m e n un sello de belleza común y pecuiiar. Todas ellas
surgieron del mar por sucesivas erupciones. todas tienen
un origen valcánico, pera cada una posee un sello dfistinto y caraeterirtieo. La ley que impera es la de los contrastes. dándose el caso único de que. dentro del ámbito
de sus reducidas dtmensioner. sean éstos tan bruscos y
tan subitáneas que nos hagan pasar de las serras más
aserradas a la uniformidad de la planicie. desde los cráteres dc m c a rata y desdentada a los valles paradmíacon.
del negra u acre del rnslpair -denominación que se da a
las escorias volcánicas-.
al azul intenso del océano que
ribetea. con aria de blanca espuma. el contorno irregular
de sus costas. Cada isla es un continente en rnin~atura
donde se dan cita las plantas mas dispares de las zonas
tmpiCII. subtropical y templada.
Hasta hace poco Gran Canaria y Tenertfe se llevaban
la palma tuiistica: hay Lanzarote tercia en la c o n t m d a y
na quiere quedarse s la zaga. Un mundo nuevo e ~nsaspechado se abre ante los olor atónitos del visitante que
presagia no quedar defraudado al escogerlo como rincon
de vacaciones o lugar de segura inversión
AL PRINCIPIO EXlSTlO EL CAOS

Se ha dicho que las Islas Canarias son fruto del amor
del mar con el fuego. Su complicada orografía nos descubre de pronto un origen volcánico; pero a la hora de
dar una solución al problema de su ser. las opiniones de
los cientificos se dividen. No queremos cansar al lector
can una serie de nombres monótona y aburrida: nos I h tamos a exponer. brevemente vulgarizadas.
más en boga.

las teorias

�Unas suponen que las islas salieron a la Wperficie del
mar en virtud de un lento y milenario trabajo de crateres
submarinos formados en sucesivas erupciones. Son islas
relativamente jóvenes. y su edad no pasa de la era terciaria. Otros. en cambio. son partidarios de la tearia del continente hundido en épocas históricas. fenómeno que ha
dejado una huella imperecedera en la mente de la humanidad. En ese caso, Canarias. Madera. las Azores, así
como las Antillas del Caribe seria" sus cumbres más elevadas. Tal es el origen de la tradicidn de la Atlántida
cuya base informativa descansa en los Diálogos de Plat6n. e l Timeo y Critón. Esta teoria lanzada par el filósofo
griego ha fascinada a poetas y literatos. entre ellos a
nuestro gran *Cinto-. Mosén Jacinto Verdaguei. y ha
arrancado notas inspiradisimas s 18 vena musical del incomparable Falla que dejó inacabada su obra. Para hacerse cargo de la abundante bibliografía en torno al tema.
baste decir que se ha escrita. en tono romántico o cisntífico. más de veinte m i l libros distintos y algunos elevan
la c i h a veinticinco mil. Desde el punto de viste científico la teoris ha nacido de la necesidad de relacionar la
fauna y 1s flora de América. A f m a y Europa, asi como de
la semejanza de sus costas.
Algunos sostienen la idea de que tanta las Antillas
como las Canarias y las Azores son los vértices de una
gigantesca isla triangular que. pasado el terciarlo, se hundió como consecuencia de las contracciones de la corteza terrestre, quedando en pie tan sólo aquellos mudos
testigos de su existencia, dominados por el penacho humeante del Teide. La isla bien pudo ser el puente da comunicación de americanos. africanos y europeos.

�LA ISLA DE LOS 300 VOLCANES

iOué impresión nos causaría Lanzarote si remontáramos el vuelo por un dia claro y despejado y dirigiéramos
una mirada en vertical que abarcara toda la superficie
insular? La de un campo bombardeado por oleadas suce.
sivas de centenares de aviones que han jalonsdo el paso
de su barbarie con innumerables embudos terrestres. Si
siguiéramos ascendiendo más y mas. acaso la comparariamos a un panal de abejas. Desde luego estariamos aeoides en afirmar que se rrala de ~n trazo de tierra desgs.
ado oc ,a ~ n aElectivamente Laniarote es .n grabaoo de
nuerrio sal&amp; re Y s n embsroo no nau auc remontarse
al séptimo d i a d e la Creación&gt; a 6pocIis geoiógicas pre.
teritas para hallar la explicación. La convulsión geológica
que cambió radicalmente su faz es de fecha reciente.
como quien dice de ayer. El fenómeno aconteció en los
siglos XVlil y XIX.
La primera erupción tuvo lugar en el macizo de Timanfaya, s i oeste de la isla en 1730: treinta crziteres abrieron
sur bocas de fuego casi simultzineamente. como otros
tanlo$ caiiones. para Oamoaideai un tercio de a s n m s
capa de .ava de I U metros oc espesor s e p A a once pue
olos r cuor ó 200 km 2 de l a r tierras mar f&amp;itiles A m s a r
de ió aparatoso y repentino del suceso no se produjeron
desgracias personales. porque la gente aterrada huyó a
ocultarse a la Cueva de los Verdes de más de 6 km. de
longitud.
Nuevas erupciones siguieron a las primeras y se prolongaron hasta 1736. Después de esta sacudida. un silencio profunda hasta 1824. fecha en que se abrieron otros
tres conos: todo ello en el plazo de tres meses. ¿Se da
por vencido el coloso que sigue rugiendo en las entrañas
de la tierra? No lo sabemos: pero de hecho aún alienta

�bajo la capa negr&amp;ca del rnalpalr como puede comprobarse en la Montaña de Fuego y mas en concreto en el
Islote de Hilario. La erosión no ha tenido tiempo de m*
delar este paisaje y sólo algunos líquenes minúsculos se
agarran a la lava, apenas enfriada, en un supremo esfuerzo por subsistir.
Treinta conos desqairsdos con sus bocas abiertas en
un grito de angustia montan guardia en perfecta fila india
sobre este pa6sa.e ae desolac on apocal pt ca Si aiiadimos B e$tm volcanes apagaaos loo restantes de la isla.
e njmero se mroxima o e 10s tiescientos Y Sin ernmrao
nada más l e i o i de la realidad que convertir s ~anrar&amp;
en un sudario de muerte: la Isla es alegre y risueña con
extensas zonas de verdes cultivos que contrastan con el
malpais y le dan un aspecto inconfundible de disonanclas
que resultan armdnicas.

LNENDA

E HISTORIA

La leyenda precede a 1s historia como la aurora al sol
y 18 poesía a la prosa. ¿Qué se sabe de Lanzarole, de sus
primeros pobladores y de las restantes islas? Muy poca.
y ello envuelto en la noche de los tiempos. Cuando los
rapsadar g i egos .oan canranao de pueho en p,eolo.
o
mismo que n.estror tiovaaores me0 evales ns versos da
hornero. o o ~ uar zaban la dea o.e ae as 1s as Canarias
se había'forjado el eximio poeta, ciego por síiadidura.
Para el vate griego eran los Campos Elíreos situados en
los confines de la tierra donde una suave brisa atemp*
iaba de continua el calor para dellcia de sus moradores
que vivían en un Edén. Otros autores de la Antigijedad
las consideraban Como el iardin de las Hesp&amp;iides. perdidas en el Mare Tenabro~um. donde se guardaban las

.

�manzanas de aro. Alli se poda el sol. y el Atlas de forma
c6nic.i sastenia la b6veda celeste. Multitud de escritores
grecolatinos. después de Hornera. tales como Horacio. SlIio. Italico, Floro, Plutsrco. Tibulo. Plinio... nos descrlbiemn de memoria sus maravillas.
Mucho se ha fantareada acerca del significado del
nombre de Canarias. ;Deriva del ave canora o más bien
aquella de estas7 ,Se refiere a las ianas o verros erran.
t&amp; que viemn a l g k viajeros? Tal vez seamás sencillo
hacerlas derivar de Chernes. como las llamaban los aborigenes. En la Antigüedad fueron visitadas por fenicios y
cartagineses: los primeros les dieron el nombre de Islas
Purpurarlar por el liquida. rojo granate. que extraian de
algunos moluscos muy abundantes en sus costas o del
liquen orchilla. En cambio, no consta que !os romanos r e
calaran en ellas.
Las últimas noticias envueltas en la penumbra de la
leyenda san romanas: al desmoronarse el impepio bajo el
empuje de los barbaros caen en el olvido, salvo alguna
vaga e lrnpreclsa alusibn de San lsldoro en sus Etlmologias. En la baja Edad Media vuelven a reaparecer envueltas en las nebulosidades de las Siete Ciudades. de San
Borondón y Brarll.

EPOCA MODERNA

Los árabes las descubrieron de nuevo en 1016. dándoles el nombre de Kaledat. Hay noticia de dos expedlciones que partieron de la costa portuguasa y fueron ecogidas bendvolsmente por los caciques del pais como lo
prueban los cálidos elogios que de los habitantes hacen
los expedicionarios. Pero no es mas que un relampaguea
en la densa oscuridad que envuelve a las Islas durante
trece largos siglos.

���������Segun Zurita, el Sumo Pontifice las adjudicó a Don
Luis, conde de Clararnunt. a condición de favorecer la difusión del Evangelio. El conde trató de adueriarse de ellas
.con el apoyo de Pedro iV de Aragón, el Ceremonioso
-1336-1387-.
pero las guerras de Francia se lo impidisron. Una flotilla de naves vimcsinas las reconoció en 1393
y volvió a la peninsula cargada de esclavos y de trutos
del pais. Sus marinos fueron testigos de una de las erupciones del Teide. En este mismo siglo XIV. ya en sus postrimerias. fondean en sus playas: sevillanos. portugueses
y mallorquines. También tomaron parte en estas expediciones genoveses s las 6rdenes del rey de Portugal. La
carta de navegar del mailorquin Angelino Dulceit incluye
en ella a las Afortunadas. Asi las casas. aparece en es.
cena el conquistador de Lanzarote y Fuerteventura. el normando Juan de Bethencourt. de quien nos hemos de ocupar más en concreto al hablar de la historia de Lanzarme.
EL ABORIGEN: LOS CUANCHES
El nombre lo llevaban propiamente los naturales de T e
nerife, pero por extensión se aplicó a todos los aborige
"es del Archipiélago Parece derivar de Achineh. denomi.
nación de la isla da Tenerife: el vocablo significaria: hom.
bre de Achineh. ya que Bste parece ser el significado de
guan: hombre.
¿De dónde proceden? En la hipótesis del continente
hundido. la Atiántib. su patria de origen seria Afrlca:
el puente se tiende fácilmente. Pero esto envuelve una
d~ficuitad de no fdcil solución. Los historiadores y antrop6lagas han observado que los guanches vivieron de
espaldas al mar, limitándose a la pesca costera. sobre
todo de mariscos, pero sin arriesgarse en sus aguas. Es

�obsewar que entw los restos que han sido descubiertos en las cuevas. no se ha tropezado con nada que
asemeje a una embarcación.
A base de los cráneos descubiertos en las cuevas sepulcreles donde los aborigenes enterraban a sus mueitos, Vsrneeu nos ha legado el mejor estudia sobre este
pueblo y hace resaltar las slinidades que guarda con la
raza Cromsñón del Paleolítico. La estatura media del
hombre era de 1'80 m. en 108 hombres y varios centimetros más baja en las mujeres. Marcadamente dolicocbfalos. con frente abombado y parietales pronunciados. Aslm smo. anle la lemelanza 1 51m ar 10s gusnchci can as
rr ~ L Dereberes
S
del Afr.ca del hO se na proceom al es.
o
.t o ina.irt.co ae amoos o.eblos esr-o o o.e ha a m o r .
trado palpablemente la vinculación existente entre el bereber y los restos conocidos de lo que se l l a m idioma
guanche. Hasta la conquista española utilizaba este pueblo
utensilios y armas de piedra y vivia en cavernas cuyas
paredes adornaba con dibujos de ocre y líneas grises.
Su economia era fundamentalmente pastoril y se dedicaban a la cria de la cabra. la aveis y el cerdo. por más
que no desconocian la agricultura como lo demuestra el
gofio, hecho de harina tostada de trigo o de cebada que
constituía is base de su alimentacibn. Les eran desconocidos los metales, la vida urbana. y aunque fabricaban
ceramica muy rudimentaria. ignoraban por completo el
torno.
No faltan quienes han pretendido descubrir influencias
egbclas por el embalsamiento de sus muertos. que acul.
taban en riscos inaccesibles. sin duda para preservarlos
de los ataques de las aves de rapiña. Vivían en régimen
patriarcal sujetos a sus ieyezuelos que ilevsban el nombre de menceyer.
Tenia" una religlón puramente naturista: adoraban al
CUI~~SO

Se

�sol. a la luna. a las estrellas. a los elementos en general
y a os roques -mono¡ ros oe lavo rercrcidos como co-mnas $3 omdnicas- s 109 que ofiec an saciif cias de
eclie. miel v orssa de oveia S*. dioses eran asexuados v
nunca los iépkrentaban ni en forma pictórica ni plásticá.
razdn por la cual no se perciben en su religión vestigios
de mitologia. Como todos los pueblos primitivos cieisn
en los espiritus y en su influencia en la vida humana.

LANZAROTE NACE A

U

HISTORIA

Es una de las siete Islas del Archipidiago canario y
forma junto con Fuerteventura y Gran Canaria la provincia
civil de Las Palmas. desgajada de Tenerife el año 1927.
Está situada entre los
49' y 2 9 14' de latitud y los
9-45' y 100 1 9 de longitud oeste del Meridiano de Madrid.
Es la cuarta isla en extensidn después de Tenerife. Fuerteventura y Gran Canaria con una superficie de 797 km? y
muy cerca de los 50.000 habitantes: es la mas oriental de
todo el Archlpiéiago.
Se la conocia desde antigua con e l nombra de Capra.
ria o de Caprasia: pero los naturales la llamaban Tite-Roy
Gstra. Es curioso observar. tanto en Lsta como en las d e
mas islas, la frecuencia de nombres de poblados a montañas de su toponimia que empiezan por la letra -T..
Véase la prueba en los siguientes. Timanfaya. Tlnajo. Tinguato. Teayo. Tao, Teguise. etc. Sigue siendo un misterio
SU ~ignif~caeidn
por los escasos conocimientos que se t i e
nen de la lengua de los guanches. Algunas Iingiiistas saspechan que se trata del artículo.
El nombre actual de la isla. a juicio de la mayoria de
los historiadores. la recibió del navegante genovés que
arrib6 a la isla en 1320 o, según otros. en 1312. Lanzarono

�o Lanceiotto Malocella. Se ha propuesto otra etlmologia
que tiene más de rom6ntico que de cientifica. Sostienen
sus partidarios que. a los dos años de haber puesta pie
en tierra, una vez terminada la conquista y pacificación
de la isla. Juan de Bethencourt. en demostiación de su
alegria. rompió su lanza en varios trozos y los arrojó en
varias direcciones con estas palabras: -Lanza rota..
En 1377 vino s recalar en sus castas el marino vizcaino
Martin Ruiz de Avendaho y fue bien recibido y agasajada
por los naturales. TUYO relaciones con una de las mujeres
del harén del cacique y de ella tuva una hija que casó oon
el reyezuelo Guarafie, que mandaba en la isla a la llegada
de Juan de Bethencourt en 1402. Este caballeio normando
al servicio de Enrique 111, el Doliente, de Cestilla. en unid"
de Gadifer de Lasalle, emprendió la conquista de la isla
siendo sometida tras una larga lucha de dos años. Pasó a
depender posteriormente del conde de Niebla y de la familia española da Paraza que la gobernaran coma seíiores
feudales. Finalmente los Reyes Catdlicos acabaron con
las prerrogativas de la nobleza. incorporándola al dominio
de la Corona
Bethencoun convirtió a la isla en su base de operacie
nes para la invasión de Fuerteventura que logr6 también
COnq~iStor.
El contingente más importante de pobladores de h
isla procedia de Andalucia y Castilia, y en menor escala
de otras regiones.
Lanzarme como las demás Afortunadas. una ver incorporadas a Castilia. vivieron una temporada de paz. hssta
la aparición de piratas y corsarios que la convirtieron en
el objetivo de su ambición. Durante cerca de cuatro siglos
no cesaron de hostigadas y desembarcar en ellas a sangre
Y fuego. Florin, Saintonge, Pata de Palo, Jacques de Sores.
Cadeviiie, piratas árabes, el holandés Van der Doez y los

�ingleses Blake y Nelson son las figuras más representativas de las sucesivos ataques de que fueron victimas las

Como eterna memoria de su bandidismo
Por IDque a Lamarote afecta, en 1586 San Miguel de
Teguise -la primitiva capital de la isla- fue incendiada
por l o s Corsarios de Argel. Diez años más tarde, en 1596.
fueron los corsarios ingleses los que la saquearon cuando apenas habia surgido de sus ruinas. En 1618 cayeron
en tromba sobre la isla los berberiscos y otra vez San
Miguel de Teguise v o l v ~ ós ser pasto de las llamas. Muchas de sus habitantes fueron asesinadas y los que lo.
g w o n salvar la vida. se refugiaron en la Cueva de los
Verdes. Teguise dejó de ser entonces la capital d i la isla
para ceder el pasa a Arrecife.

Lanrsrote ofrece un aspecto irregular en su cara oeste
que la hace dificilmente abordable: por el contrario. es
de suave inclinación en su parte este Y ostenta un largo
rosario de playas y de caletas. Esta separada de la isla
de La Graciosa por el canal El Rio. al norte. y de Fuerteventura. de la que sólo dista 10 km., par el estrecho de
Bacaina al sur. Sus puntas extremas son: Fsriones frente
a La Graciosa y Pechiguera. y Papagayo frente a Fuerteventura. Pertenecen a su iurisdicción las islas: La G i m o sa, Montaña Clara y Alegranza, la más alejada. De ori;fn
volcánica. está constituida por rfos macizas basált$

y''

Q

aS,?,

,p2%:.

;:&amp;?

.!?.';.

.,:Y' ,

.

�tiguos. situados en los extremos de la isla. recubiertas
parcialmente y unidos entre s i por une serie de erupcio.
nes posteriores: son,al NE. e l de Famara. que forma una
meseta en la que destacan las volcanes Corona y Teguise:
y al SO, el de Timanfaya y los Apches. Gran parte de la
isla está recubierta de cenizas y escorias -malpaisque, junto con los innumerables conos volcánicos. constituye uno de los elementos más earscteristicos del pai.
sajc.
Mide 28 km. de longitud por 12 de anchura máxima.
Algo más montañosa que su vecina Fuerteventura. está
muy por debajo de las restantes islas del Archipiélago Su
punto más elevado es el monte Chache. de 675 metros.
Lanzaiote vive de la pesca y derivados de la agricui.
t w a que produce. cebollas. tomates. ssndias, calabazas,
patatas. ajos. trigo. cebada. centeno. habas. guisantes.
garbanzos -o gsrbanzas, como los llaman aqui-. mair y
tabaco. Posee además varias fabricas de conservas de
pescado y salazdn. Hoy sus ingresos quedan notablemente
redondeados merced a la pacifica invasidn del turismo
I~IPIWAL m a l que A v ou de soi y de a g m ext eude SUS
rpa ci par sus amplias y d iataoas paya? de f na arena
dorada o neoia. Taoa m a red ar hoie er v aoailamcntos
se reflejan &amp; sur aguas claras e impolut&amp; ¡elos de paral~zarse.la construcción va en aumento de año en año.

LA LUCHA CONTRA LA NATURALEZA

Sobre un pequeño teso, en medio de extensos viñe.
yergue un monumento abstracta erigido a la Fe-

dos. se

22

�c.na uao ooia del art sta i a r z a i a r ~ i i oCesar Manr.+e Sii
s m o o snio sa 18 a .a sla c i el m d o r ae lar viacs p a".
lada5 S U O ~ Ccaca9 de rrn zar oera ,eria .na rnanif esta
injusticia atribiir esa fertilidad's la naturaleza en exclu.
siva. El monumento de la fecundidad hay que levantarlo
a Cdrnpc%no. 31 renc O y tenaz mago y a 5.. cornpanera
ae fatigas. c l eame1.o La f e i t i oaa FP deoe a r.s erf-er.
20s a $.S SLaoreg v a tina lucha tilrnica c m t i d a naturaleza ingrata que ha arañado con los medios más primi.
tivos, el arado romano. y que ha perforado en forma de
embudo para arrancarle sus cosechas de patatas. meia"en, sandias, c e b l i a s y sobre todo de esa uva turgente
que da su deliciosa malvasfa.
Después de la catástrofe de 1730-1736. la desolacián
se extendi6 por toda la isla: pero en vez de emigrar en
busca de pan a otras regiones. el mago se doblo sobre
el suela y. a brazo partido, contra una costra refractaria a
todo cultivo convirtid la ceniza volcánica en poderoso
imán que atrajo la humedad de la atmósfera; e l Cleio vino
en su ayuda gracias a la arena pulverizada traída por e l
viento del Sshara que contribuyó a dar mayor fecundidad
a las capas de ceniza.
Los veréis en las heredades. ellos con su inseparable
sombrero de fieltro. y ellas, cubierto el rostro con blanco
panolón. levantar pacientemente sus muros de piedra. o
de trozos de lava para proteger sus cosechas del f u m e
ventarrón que reseca la tierra. Es admirable e l t e d n de
este callado campesino en su forcejeo con una naturaleza
hostil a la que ha logrado domar. Asi se explica que cuando emlgra a América sea tan estimado su trabajo El rio
de divisas que penetra en el Archipielago se debe, no
sólo al turismo y a la expartación de productos agricoias,
sino a los sudores de este abnegado trabajador que se
ha abieno paso en e l continente americano.

�EL AUXILIAR DEL

HOMBRE: EL CAMELLO

Imposible concebir a Lanrarote sin la estampa clasica
de este sufrido y docil rumiante. Su silueta desgarbada
se perfila en lontananza midiendo cadenciosamente Sus
pasos can su pareja de vialeros equilibrando el peso. en
sillmes de madera, a ambos lados de su ioroba. Los t r i w
tieos de propaganda han inmortalizado su figura en esas
largas caravanas que. en fila india. suben reposadamente
por las laderas de la Montaña de Fuego. Es e l animal in.
sustituible en el desierto. tado lo que tiene de feo y de
patoso lo compensa con creces con e l servicio que presta
al hombre. Sobrio. abstemio. se puede permitir el lujo de
pasarse hasta ocho dias sin probar alimento y sin humedeeer el marra en el agua- la despensa la lleva a todas
partes consigo en su redondeada joroba. verdadero aimacen de grasa que baja sensiblemente de volumen cuando
el animal no come Es vegetariano y se alimenta principalmente de hierbas y de brotes. Es e l animal mas utilitario
por excelencia Cargador incansable. nada contestarla.
proporciona al hombre leche. carne y piel para arneses y
zapatos. Hasta de su pelo se sirve el hambre para la confecci6n de vestidos y tiendas de campaña, como la famosa crinolina de Persia. El mismo estiercal seco es un buen
combustible.
Pera sobre tado es insustituible como animal de transporte en todas las zonas áridas del mundo. Un camello
puede recorrer un promedio diario de 43 km. con una car.
ga de 150 kg Repetidamente han sido utilizados para las
servicios militares de transporte y aun como csballeria
de combate. Recordemos que en la primera guerra mundial el general Edmund Ailemby se vaii6 de 60.000 camellos en su vtctoriosa campaiia contra el ejercito turco.

���������En Lamarote nunca ha tenido aspiraciones bélicas el
humilde dromedario. Lo mismo lo contempláis en los campos de labranza arrastrando el tipico arado romano como
girando mansamente en las eras a la hora de la trilla.
Pero sr DOSI .?a c a8 CI con- s w en ac.ri.carsc
~onrr.sus
roa 1 ds r ~ f o r z d o a soe eSPeEIS 'a 03 mdes en espera oe
a caros n m a w oam tronsfaimarse en ven c u o i v enre
~ u d u l z u r ay n k e d u r b r e , fuera de la epoca del celo.
es proverbial: un nino lo manela sin la menor dificultad.
¿De donde procede y desde cuándo aparece en la isla?
Es una pregunta que aún queda sin respuesta. Gravier
creia que su introductor fue Juan IV. apodado también rey
de Canarias Los dos capellanes franceses de Bethencaurt
sostienen que fue el m s m o conquistador quien lo trajo
ael Sdhara a r.yas cusvai e a i r d o .na tormenta c.ano0
quiso nlencar 1s conq.m:a ae Gran Canaria oeso? s. oase
dc DOCldC O ~ C S Lñnrarorr .o mas orobmlc cr aJc la 1r-ijera 'Diega Garcia de Herrers tras ius correrias'africanss.
Pero hora es ya de que el viajera vaya verificando peisonalmente el descubrimiento de la isla que le ir6 desvelando sus misterios gradualmente.
ARRECIFE

Estamos en la capital de la isla- su nombre indica a las
claras el elemento Sobre el que se asienta. A corta dis.
tancia. algunos islotes aislados siguen ateando el horizonte al acecho de una vela pirata. La ciudad se expsnsiona
9 n O O F ~ P LOS soore .m w w n i a p sn rie cerrada -1 noir?
por 09 seros juvrn es ae una n era d~ cono- V O I C ~ ~ ! L U
con a boca nrdnoeniente ao erla Ca.s.9 m a aaradaole m
presi6n con su caserío deslumbrante de blancura en cantraste con el intenso azul marino que refleja su silueta

25

��monarca quiso remediar con esta obra la crisis laboral
que ifectaba a Lanzarate por el paro obrero: de ahi el
calificativo que se le puso de -castillo del hambre..
Como detalle pintoresco. citemos una laguna interior,
en el centro de la ciudad. unida al mar. que le ha valida
e l nombre de Venecia del Atlántico y que los naturales
designan con el titulo de *El Charco*.
De Arrecife parti6 en 1478 Don Diego de Heirera para
clavar el pendón de Castilla en tierras africanas y en
AII~C f e se CuDr eion oe g u r a las mdleres ae la cap ra
que frustraran con su heroisma uno ae os ataques ael
o rata A r i a e l hacendole retroceder oroeza oJe ha sido
;nmort~l~zadaen el monumento a la 'muier 1;vantado en
Cataluna.
Tomando a Arrecife como punto de irradiación vamos
a iniciar nuestro recorrido por el interior de la isla siguiendo tres itinerarios a cuál más sugestivo.

.

POR ESOS PUEBLOS DE DIOS
ITINERARIO 1
El viajero puede seguir el recorrido del trazado del
mapa que flgura en la guía: Arrecife-San Bartolomé- Mozaga - Masdache- La Geria- Uga -Yaiza - El Janubio - El Golfo -Timanfaya. Mancha Blanca Tinajo - Veguets - Tiagua
Taa - Mazaga - Arrecife.
Dejamos a nuestra espalda a Arrecife para adentrarn o i cn el nteriur sus .yanao c aeropuerto que oista 6 r m
ue a caprta La carretera serpentea par rprrenos 6ridos.
..oladai dc lava rctnrc m motas bancas ae .os caserios
que rompen la monotonia cmmática del paisale: de vez en

-

-

27

�cuando un dromedario. al borde del camino. nos mira enigmal co ccn 8 re e n w erl .p ou y ca ir iio. a q.na q.e otra
maga. van.&gt; bnan ~n e cinipo. c o i o&lt; S c, os or. antes ?n
un rostro enmascarado &amp; r r defenueise 0-1 so
Cerca
ya, 1s torre alta y m&amp;
de San Bartalomd. campos de
labranza, huertas resguardadas par "bardosn. surcos abiertos en la entraña de la tierra. como en los trigales de Castilla, para protección de las plantas débiles contra el vient o fuerte que por añadidura seca la tierra. Atravesamos
San Bartolomé. se impone una breve escala para saborear
los platos tipieos de la localidad: paloma. perdiz y liebre.
regados con la malvasia generosa de La Geria San Bartolomé se ufana de poseer una agrupación falklórica que ha
conseguido premios internacionales y qua se denomina
*Ajeya.
La carretera atraviesa ahora una zona de smalpaism de
lava reseca y enfrente. los primeros conos volcánicos ne-

nkgruzsos que ;e perfilan en el horizonte con una nitidez
inusitada. Un viejo volcán a un lado de la carretera: Tamia. Comienza la primera experiencia del mago contra la
naturaleza: toda una serie de circulos pétreos a de lava
rodean fosas abiertos en la tierra En el fondo una cepa
que crece lozana y que da de cien a doscientos kilos de
uva. ¡Sorprendente! 'Dónde esta la clave del misterio en
esta region que mira sedlenta al cielo en requerimiento
de agua7 El campesino lo ha descifrada Ha rellenada el
embudo abierto con ceniza que atrae la humedad del ambiente durante la noche. refresca la tierra y hace crecer
la planta. Si por añadidura el viento del Sahara le trae en
suspensión arena desmenuzada. la cosecha mejora notablemente. Año de nieves, año de bienes, se dice en la

�Península: aqui se podria repetir lo mismo cambiando de
nombres año de viento, año de fertilidad.
Hacia La Geria
Van desfilando más conos volcánicos: Juan Bello. Montaña Roja, que destaca su color en medio de un mar de
lava: de ver en cuando una palmera con la copa retorcida,
al socaire del viento. como un paraguas vuelta del revés
por el viento huracanado. Sin darnos cuenta estamos pi.
sando un antiguo poblada sepultada por la lava en la trágica erupci6n. mejor dicho en una de las trágicas erupciones. de 1730 a 7736: es Testaina -siempre la famosa T como p r e f i j o - y enfrente. Voieln Negra, que tiene
distinta tonalidad de los que hasta ahora hemos contemplado.
Llegamos a una bifurcación. Vale la pena desviarse un
kilómetro más o menas para admirar la =Cueva de las Pa.
lo mas^, rica en estalactitas y en nidos de palomas. iLástima que no sean más accesibles sus varias entradas!

La Gsrls
Y henos ya en La Geria. un authntico oasis en este
mar de escoria volcánica: la Geria de las Vinos. Todos
los relatos de la época coinciden en ponderar sus prodigiosa fertilidad: aquello era un vergel. Pero un dia aciago
los habitantes comenzaron a oír, despavoridos, ruidos subterráneos, precursores de la catástrofe, hasta que treinta
conos se abrieron al unísono para dejar escapar fumsrolas y penachos de humo. Tras este preludio vino una lluvia de cenizas que cubrieron más de 200 km. cuadrados y
acta seguida una verdadera e x ~ i a s i ó nde ~iapiili., piedras
volcánicas lanzadas al espacio can una fuerza descomunal.

�y a renglón seguido. la lava incandescente que comenrb a
desbordar de la baca grandemente abierta de los cráteres
descendiendo lentamente por las laderas de las conos. sepultando todo a su paso Por fin vino la calma- los coloEOS volvieron o dormitar después de seis años de actividad La desolación y la muerte se habian aduehdo de
la región. El mago ilor6 ante sus campos. otrora exuberantes de vegetación. y ahora cubiertos de una espesa
capa de lava de varios metros de profundidad. No se desalentó: se secó las lágrimas y prefirió aferrarse a la tierra
de sus mayores en ver de ir en busca de pan a otra
parte. Rasg6 la corteza negruma. horadó. perforó hasta
dar con la tierra sepultada y plantó sus hortalizas y sus
vides. Pero desgraciadamente la tierra estaba demasiado
reseca: todo murió. Sin rendirse al desengaño y a la
desesperación se puso a excogitar cómo podría procurar
un poco de humedad s la tierra ... hasta que dio con el
invento. Abrió profundos hoyos en la corteza de la lava.
10% recubrió con la ceniza que los volcanes habian vomitado a torrentes B hizo la prueba: las vides y las plantas
brotaron iozanas denfto del embudo. pero en cuanto llegaban a is superficie el viento las abrasaba.
N? se dio por vencido. Pausadamente. can esa cachaza
caracteiistica del campesino. comenzó a levantar muros
de piedra en torno al hoyo y las vides dieron unos raclmos
de uvas turgentes en una proporción fuera de serie. hasta
doscientos kilos por cepa. La ceniza transmitió la h u m ~
dad s la planta iY qué vino produce!. el mejor de la isla.
Hasta el mismo Shakespeare se hizo lenguas de 61.
Cierra el horizonte de La Geria una hilera de volcanes.
de bocas sucias y desdentadas. que parecen no salir de
su asombro ante la ruina que ocasionaron en su tardio
despertar. Casi milagrosamente queda en pie una ermita
pequeña y blanca dedicada a la Virgen de la Caridad

�Sigue la carretera a Uga. pusbiecido que hace resaltar
su blancura en la negra escoria que lo rodea. iY pensar
que descansa sobre un cementerio! Si, el primitivo Uga
~epuitadobajo una capa de 10 metras de espesor. Una
nota ciiriosa. Los tejados sufren una inclinacidn como si
se tratara de las aldeas de El Tirol: alli para que la nieve
resbale: aqui para recoger el agua, que tanto escasea en
esta isla sedienta [de 15 a 25 cm. de lluvia caen al añol.
que vierte en un aljibe, fermenta y en ella se ctia un bicha
que los naturales llaman *saltóni: es el mejor depurador.
Cuando el animal desaparece el agua se hace potable y
sirve para todos los usos.
La carretera es ahora una recta y el paisaje continúa
en el mismo tono: volcanes y más volcanes. aunque can
distinta tonalidad, sobre todo al stardecer. Entramos en
Yaiza. un pueblo moruno con esa albura caracteiistica de
Lanzarate que deslumbra bajo un olelo entoldado de azul.
De aquí era párroco D. Andrbs Lorenzo Curbelo, el Cronista de is tragedia del siglo XVIII, que no pierde ripio
cuando se lista de alguna cosa interesante.
De Uga se impone una desviación para visitar el histórica pueblo de Femss. envuelto en el silencio y deslumbrante de blancura. Es un balcdn natural desde el que
la vista se explaya hasta alcanzar la isla de Lobos y parte
de ~uerteventura. Su iglesia encalada conserva. según la
tradiiidn. la Imagen de San Marcial del Rubicón. patrono
de la isla de Lanzarme. la primera imagen instalada en la
aue fue uiimera catedral de Canarias. en el luoareio de
San ~ a r É i a del
l
Rubicón. Aún subsisten restos i e 1; edificacidn asi como de la primera fortaleza levantada por el
conquistador Bethencoun. Y dominando el paisaje. la Torre

�de las Coloradas, fortaleza de Punta l e Aguila, construida

en 1741
Bordeamos los montes de Armucla y la Cinta; la ea.
rretera culebrea por u n mar de lava de 25 km. Pasamos
por encima de otro pueblo sepultado. Las Mesas. Cuando
más se sienta el cansancio de tanta montaña renegrida y
de tantos campos de escoria aparece sobitamente el mar
a nuestros pies y delante. el Janubio. una laguna natural
converhda en sa mas esta es otra ae as f ~ e n r e sae r
q.eza oe la sla Las sa inas se parecen a un g ganresco
tm.ero de a eorel d vid do en ncalcu ames c u d r o..as
donde pen&amp; el agua del mar y se evapora bajo la acci6n
de los rayos ardientes del sal, dejando un poso denso
blancuzco. Si el turista es aficionado a la caza, puede dlsparar a mansalva sobre los patos salvajes que abundan.
Y como complemento. una dilatada playa de arena negra.
una de las muchas que bordean la isls.
Los iior de lava, que salisn Incandescentes de los cr6teres, descendieron por las laderas de los montículos
hasta llegar al mar donde levantaban aparatosas nubes de
vapor de agua y se iban decantando en el Iltoral: de esta
manera llegaron s formar una enorme marquerina plana
que avanz6 mas de un kilbmetro sobre el mar. Aquí y allá.
roques solitarios retorcidos. como columnas salom6nicas.
en las act ,-des mds caprichosas y grotescas. resisten el
embate de lar olas q.e. al esiielarie coirtra d o s . se 0 %
curren derrotadas ooi sus I.anios oeshechas en eso-ma.
Desde este observatorto es aconsejable volver la vlsta
hacia atrás, hacia los volcanes que hemos dejado a nuestra espalda. El espectáculo es indescriptible: una autentica exposición de colores que enwdiaria la paleta de un
pintor. un arco Iris que ha bajado de las nubes a la tierra
para materializar sus tonalidades cromáticas.

���������La carretera salta el barranco por un puente tendido
encima para desembocar en Los Hervideros. El nombre lo
dice todo: es el agua marina que bate de flanco la costa y
se escurre por entre las rocas. levantando nubes de blanca espuma. Bordeamos Montatia Bermeja: abajo dos pequeñas lagunas. dos charcos. en comunicaci6n con el mar
Sin darnos cuenta nos enfrentamos con el Golfo, no me
atreva a decir que la maravilla de Lanzarote. pero s i una
de ellas.
A nuestros p1e5 se extiende una laguna verde esmeralda aislada del mar par una playa dilatada La laguna o
charco está respaldada par el acantilado de farmacion volcánica. estratificada y que adopta los matices más sor-

la laguna o la pol!ciomia del acantilado.

Timanfaya o la Mantaha de Fuego

De regreso a Ysiia nos sentimos sobrecogidos por el
s~lencioque nos envuelve, que nos penetra hasta quedar
totalmente absortos por ese mutismo que. de puro silencioso. parece hablarnos interiormente. De nuevo los campos de lava y de pronta frente a nosotros. el macizo de
Timanfaya y la Montaña de Fuego. Abandonamos la carretera para trepar a lomo de camello y detenernos ante e l
pal?.aje
más dantesco que se puede imaginar. Nos encontramas en pleno escenario de 1s tragedia que se prolongó
durante seis años y que cambió la faz de la Isla e. más

�de un tercio. para repetirse nuevamente noventa años
mas tarde.
El cronista de la catástrofe. Andrés Lorenzo Curbelo.
nos refiere que la noche del 1' de septiembre de 1730. la
tierra se resquebrajd cerca de Timanfaya y surgid. coma
por ensalmo. una enorme monta6a coronada de un penacno oc fuego que s,q.io srownoo par PIP~LOO ~e d ec ##.eve d ;S Ren.nc o n mas aescr Pc unes p s i r na reprrir &gt;S
m sino5 I L D ~ C O S v caer ~n 8 m ~ n n t ~ nE~ amonstr.0 no
duerme. d&amp;mita'nada más. con un o10 abierto porque el
fuego sigue bajo tierra. Todos los turistas repiten la exper C ~ I
C qi.e con, 51e en rir.iar i r . w r f C ? de 1s c o w a
i w aLa y 8 1~mperat.ra 3 oe a &lt;O0 nmcn l i s a. ag39 Y
se .2. cdc 04 rar a c,ni m r í a , oatataz c&lt;icci h-c,rs 5
encender el cigarrillo. En el interior de un tuba incrustado
en la tierra se puede echar agua que sale a poco canvertida en un surtidor de vapar que alcanza varias metros de
altura- un verdadero geyser.
En ningun folleto de propaganda falta la tipica estam.
pa que tanta se ha divulgado: una teoiia de dromedarios
que con su carga humana. a ambos lados de su joroba.
s.oe pi.?aaiimente nac.8 a r.mrir+ Derde e a se a v e r a o e o i u i m r n i r a traqeo a o e. ocnesrr en ."a inrnensi
mancha neola de a v r uue se rani.1 3
' en todls lar a recciones y d é l a que ernekgen los volcanes par docenas con
la boca agdnica del último esrermr Once pueblos yacen
enterrados bajo esa mancha y sóio nos queda de ellas el
doloroso recuerdo de sus nombres. Vegas de Timanfaya,
Maretas. Tingafa. Santa Catalina. Jsritas, Masdache. etc
Otro volcan nos sale al paso. el Tinguatán, el caso más
extrano que darse pueda en la primera erupcion del siglo XVlll desapareció, sepultado par la lava. para reaparecer can una violencia y fuerza eruptiva descomunales
en 1824.

�Nuestra Senota de los Volcanes
Salimos de este infierno de tuego y lava y strauesamos zonas verdes que rompen la monotonia de tanta negrura. De regreso es interesante hacer una breve parada
junto a la carretera para contemplar la ~ T a c l t ade Chocolate.. aprendiz de volcdn, llamado asi por su parecida con
una Jicaia. He aqui Mancha Blanca con su ermita de
Nuestra Señora de los Volcanes, patrona de la isla. cuya
fiesta se celebra el 15 de septiembre. Es la mds popular
de la isla por conmemorarse en ella un milagro de la
Virgen que detuvo en seco la corriente de lava ardiente
que vomitaba el volcán de Las Ouemadas Los campesinos
vieron. aterrados, cdmo avanzaba la lava amenazando a
sus casas y tierras, y entonces acudieron a la Virgen. con
f e viva la sacaron de su ermita Dara enfrentarse can ella
a la lava. y el milagro se realiz6 cambiando de rumbo la
corriente y preservando al puebla y a los cult~vasde una
catástrofe segura. En ese mismo punto plantarun una cruz
que aún sigue en pie pregonando el milagro marlano.
Y junto a la cruz. la iglesia levantada por el vecindario en
memoria de la proteccion maternal de Maria.
Por Tiagua, Taa y Mazaga. centro geogrdfico de la isla.
regresamos al punto de arranque. Arrectfe, con la retina
vibrante de ernocion ante la variedad de paisajes y de colorido que la han saturado en la ruta de los volcanes.

ITINERARIO 11
Arrecife - Tahicha - Nazaret - Teguise . Lae Valles Haria - Maguez Vista del Rio - Cueva de 10% Verdes - Ja.
meos del Agua - Mala. Guatiza - Tahichs - A t i c i f e .
El lector se ha percatado de sobre que la Qileráde

-

-

7 2'
$
$

..

. 35

.&lt;

�Lanzarate no estriba precisamente en su monumentos que
carecen de interés. sino en esa mezcla de grandiosidad y
delicadeza. de terrorifico y dulce que ofrece su incomparable paisaje: par alga la hemos definido la isla de las
contrastes. la isla del misterio que no desvela de golpe
sus secretos sino gradualmente

San Miguel de Teguise
Salimos de Arrecibe en dirección norte y. casi a sus
puertas. atravesamos el río de lava que desciende del
macizo de Timanfaya y que. tras un recorrida de 40 k m .
muere en e l Muelle de los Marmoles Dejamos atras el
pueblecito de Tahiche. media agricoia medio pescador. y
nos dirigimos a Nazaret no sin que nos llame la atención
e l color roiiza del suelo a ambos lados de la carretera:
es debida a una planta que crece en cantidad y que se
utilizó en 6pocas no lqanas en la elaboración del labón.
la barrilla.
Nazaret. otra aldea pequeña pero graciosa: blanca caserio, flores en abundancia en los patios muy bien cuidados, verde oscuio de la palmera .. Y llegamos a San Miguel de Teguise que es a Lanzarote lo que La Laguna a
Tenerife- clerical. señorial. la primera capital de la isla.
Todo en ella nos habla de su pretérita grandeza. de la historia de la isia. de sus trsaedias aeolóoicas. de sus luchas
contra la piraterla y los c&amp;arios:La
d h r e n c i a que existe
entre Teguise y La Laguna es el cielo, habitualmente encapotado di. limpia y luminoso aqui. Es agradable deambular por sus calles recoletas en las que se ha remansado
el nasado. contemolar las fachadas coloniales de sus loleS N ~ YS ermitas. SUS conventos, SUS casonas que no han renunciado a su empaque nobiliario .. Teguise. la Real Teguise, es una página arquitectónica del arte hispánico en

�su manifestacion extremena. andaluza o hispanoamericana
De aqui salen los timpler mejores de la isla avalados
par una aíieia tradición altesana. Es un instrumento parecida al guitarrillo insustituible en el folklore canario.
Vale la pena pedirle un esfuerzo si turacta para ascender al volcán apagado Guanapay coronado con el castillo
de Santa Barbara: de seguro que no se arrepentirá del sudar que le cueste a la vista del espiendido panorama que
d sii.!ara desae Is curnh'e gran PJrlP de a % a sueua
J a cance dc a v slu E cast .,O oe Snnta BII,ORI:&lt; e ? G.a
niwíi.
es un3 ant 0.a iarlo e a ae i ola XIV reformada
,
por Torriani. arquitecto de Felipe 11. Desde la torre del homenaje se divisan en diss claros Fuerteventura y las islas
menores.
Dejamos atrás la fértil vega de San José. la bucdlica
estampa de Los Valles donde se refugiaron muchos habitantes en su huida del cataclismo de 1730. llevando con.
sigo lo que pudieron salvar de imágenes, ornamentos. vasos sagrados y levantaron una iglesia dedicada a Santa
Catalina en memoria de la que sepultó la lava de su rsgión. Se encontraron can un erial que transformaron en
vergel. Dominando e l panorama. el pico de Chache con
SUS 675 metros. el más alto de la isla.
La carretera desciende suavemente hasta alcanzar el
mirador de Hsria donde un paradar nos ofrece un rato
de descansa. A ambas vertientes la vista se recrea en la
contemplación de los vallas de Temisas y. sobre todo. el
de Haria. el valle de lar diez mil palmeras, otro grao triunfo del hombre sobre el rnalpais. Hatia es un pueblo silenc o s o car nionaca Una rao oa vis ru a .a $es a n odirna
pa,d aomirrr .r a obra nirii!ir.i UF L .IS~ Pcrez e eFcr &lt;O,
in¿z ieorecenien! r o de C r n a t m i .mil t a l a aedtciaa n a
~suncaonde la Vitgen y un Cristo notable de otra artista
Canario, Borges Linares.

.

37

�En el término municipal de Haiia se merecen una rápida visita las -Queseras de Bravomb y las =Casas Hondas*
en pleno malpair de la Corona Estas últimas son las cuevas donde vivian los guanches en las que se han descubierto vestigios de vida En cuanto a las -0ueseiaS- son
enormes piedras acanaladas que debieron utilizarse con
finalidades rituales.
También deben mencionarse otras "queseras-, cerca.
nas al palacio del reyezuelo Zanzamas, en el valle del
mismo nombre. término municipal de Teguise y que se denominan de los .majos. nombre, al parecer. de los abarigenes lanraroteños Vale la pena entrar en el palacio del
rey Zonzamai y su esposa Fayna' una cueva enorme tallada en la roca a golpe de piedra -recuerdese que las
guanches no conocian los metales y vivian en plena edad
de piedra- con diferentes habitaciones y pasillos.
Pasado e l valle de las diez m i l palmeras, entramos en
el pueblecito de Maguez. eminentemente agrieola. y otra
vez una enorme colada de lava en la ladera del volcdn
Corona Ve. otro pueblecillo monosilábico, que nació del
cultiva de la orchilla. liquen que se agarra a los riscos de
Famara del que se obtenia tmtes renombrados hasta ser
desplazados por los sintéticos. Cuenta en su haber un
fuerte equipo de lucha canaria que ha acreditado su fama.
Henos ya en la punta norte de la isla. en Bateria del
Ría: su nombre es un recuerdo de una bateria artillera
que tuvo aqui su emplazamiento y cuyos cañones figuran
cama piezas de museo en el Castillo de San Gabriel de
Arrecife. La vista que desde aqui se disfruta está por encima de toda ponderación. Frente a nosotras, recortando
nitidamente su perfil en el a m i del mar. parece emerger
de las olas la isla Graciosa. un poco más alla, los roques
del Este y del Oeste. la isla de Montaña Clara y. cerrando
e l horizonte, Alegranza

�Sobre sus 27.6 km.? viven modestamente familias pes.
cadoras que explotan beneficiosamente el mar: la pesca,
práctioamente la iinica produeei6n. es abundame y proporciona piezas notables. Posee dos extensas playas de arena
dorada, la Caleta del Sebo y Las Conchas. Es recomendable una e x c u r s i b que lleva el dia entero. Conviene salir
temprano por la mafiana de Arrecife para llegar. en coche.
al Dequeño embarcadera de Ormia, al norte de la isla:
oesde esle puerlcci lo se cruza el .R'o.. maza de ma, q.e
srpara as 00s d a s . para desembarcar en Calets aei Sebo.
i i o cn ooo aoa de oesradorer con e oomooio t!lu o ae
capital de la isla. E" gran parte. ~ r a c i h s aes un desierto
del que se elevan varios volcanes apagados. pero un verdadero remanso de paz y de las más sanas costumbres y
tradiciones unidas a la natural y espontánea hidaiguia de
los pescadores. afables y acogedores.
Existe. además de 1s capital, otra agiupacibn de casas
llamada Pedro Barba. Cervantes alude en e l Quijote al
personaje que dio su nombre a este pueblecillo. despues
de haber peleado como cruzado en Tierra Santa y haber
pasado gran parte de su vida entre torneos y desafios cant i a la msyoria de los caballeros del sur de Francia: un
buen dls vino a recalar en Graciosa y tomó el titulo de
rey de Canarias. Es dificil trazar une l i m a divisoria entre
la historia y la leyenda que orlan la vida de este personaje.

.

.

Contrariamente a la cara este da la isla, la costa del
norte es abrupta: la cresteria de Famsra está cortada a
pico a 400 metros sobre el mar

�El regreso a Ye discurre entre viñedos y tunerss. Otro
ingenioso invento del mago lanraioteño: imposible que
crezca la cepa en el malpais. pera él ha discurrido para
plantarla sobre las raices de la tunera, planta xerófila. si
alguna. y de esta manera logra vivir Otra extensa mancha
de lava reseca. adoptando la forma más inverosimii. vomitada por el volcán de la Corona y que se ensancha en
más de 20 km?. Nos estamos acercando a una de las muchas maravillas que nos depara la isla de los volcanes.
El presentimiento de algo misterioso nos sobrecoge en
medio de este mar de disolación y de muerte. Vamos a
entrar en una cueva que podemos calificar de cueva de
los secretos. ¿Hasta qué limites se extiende? NO hay que
olvidar que estarnos al pie del volcán Corona que vigila
con el ojo abierto de su cráter este cúmulo de escorias
que escupió. hace Dios sabe cuántos siglos: porque no
se trata de un volcán que rompió la corteza terrestre en
las últimss erupciones. La Cueva de los Verdes es, en
realidad. un inmenso túnel de cerca de 7 kilómetros con
varias ramificaciones. no todas exploradas aún. que une
el Corona con el mar como un gigantesco tubo de escape
producido por la acumulación de gases del volcán. Imposible imaginárselo si no se le recorre y si no se siente
uno arropado por el silencio impresionante de sus entrañas.
Es un continuo descubrimiento de maravillas en la formación geotectónica Y un suspense de admiración ante
las tonalidades de color que parecen irreales, la mismo
si se trata del agua verde de las lagunas. formadas por la
filtración del agua del mar, como de las paredes y del techo del que cuelgan estalsctitas de todos los tammios y
de las formas más raras y caprichosas. La más cordial y
entusiasta enhorabuena al hombre que ha hecho posible

���������la visión completa de la Cueva de los Verdes con una instalación eléctrica fuera de serie: Jesús Sota.
¿A qué se debe su apelativo? ¿Al moho y musgo verde
que recubren SUS paredes? ¿Al color predominante que
destaca la luz eléctrica? ¿Al verde esmeralda de sus la.
gunas interiores? A m i personalmente me parece muy afinade 18 explicación que sugiere Chano Sosa. En otra ocasidn nemas alvo do a os frecuentes ataques aa p ralas y
cariarios que entraban a sanqre ) l.ego en las .ndefenras
oooiac m e s J e la 9 n La Prav aencia deoaro a Ion natumies este refugia subterráneo que les sirvM de abrigo y
proteccibn: pero según el citado autor. no fueron ellos los
únicos en utilizada. sino los judías que huian de las frecuentes persecuciones de las cristianos, sobre todo en
Cuaresma. Los ghetos en que vivían separados de la c b
munidad cristiana no les ofrecían suficiente seguridad:
eran muy significativas las Miniciooes de los reyes que
les exhanabsn a que se escondieran lelos de las ciudades. Sabido es que a los judíos se les apodaba con el
mota de "Verdes.: ahora bien. consta claramente que en
Haria existia iin barrio p d i o : la idea no deja de ser inga-

.

~

niosa.
Les lameos del Agua
Pero aún no se han desvelado todas las secretos y
oellezds de la d a d? 03 volcanes nos q.eoa otro que
viene a ser contiou3eiuo oe la Cueva de os Verdes Los
.ameos oe Anuo Se aa e i t e namoic a l i s cuevas ae or
gen volcánico. Aquí las fuerzas titánicas de la naturaleza,
asociadas s la habilidad y técnica del hombre. han canseguido transformarla en una cueva encantada de hadas
o en un abrigo de náyades. Nada falta para hacer más
atrayente la visita del turista. aun cuando sea en detrimento de la naturaleza pura y de su religioso silencio.

�Restaurante, sala de fiestas, piscinas sintonizan con el
paisaje. El suelo l o forma u n lago de aguas verdes donde
se ha conservada un crustbceo, único en la fauna actual.
resto de épocas pretéritas: es un cangrejo blanco y ciego.
sin duda alguna por degeneración del órgano visual. al
vivir en la oscuridad durante milenios: es el -munidopsis
polimorpha.. No se sabe de dónde procede. Tal vez bien
p.eoen ser os s a o r w v eiirfs oe a.g.noo e emplaies que
quedaion atrapado3 en a c.Pka en una de rolilas Conmu.
c mes aeo.oa c m ac nace m .es Y n, les oe cen!.i as Al
quedar&amp; acaso aprisionados y alii se han reproducido.
En esta cueva actúan grupos folklóricos de la isla para
regocijo de los turistas. Vuelvo a recalcar que es una pena
que el halago de la frivolidad haya mancillado la rellgiosidad de este santuario de la Naturaleza: pero el dinero es
dinero ...
Llega la hora del regreso a Arrecife y el punto final a
tanta maravilla como celosamente conserva nuestra retina. En e l camino de vuelto topamos con el pueblecito de
pescadores Punta Mujeres y Arrieta; ¿de dónde le vendrá
a este último el nombre vasco que significa .pedregal.?
Posee un pequeño muelle y una playa encantadora de
aguas transparentes.
Viene luego Mala - e l nombre completo es Tinamal+:
casitas que pregonan su albura entre el verdor de las tu"eras. Su cultivo principal es la cochinilla. animal parásit o que se cría sobre les hojas carnosas de la chumbera y
que exige cuidados exquisitos para su reproducción De
ella se extrae el tinte que lleva su nombre, bien r e m u n i
rado por ser muy apreciado. En este pueblo podemos ver
de pasada la ermita dedicada a l a Virgen de las Mercedes.
El resta del camino carece de interds después de esta
saturación de paisajes tan apuestos.

�ITINERARIO IIi
No se tiata de nuevas perspectivas paissjisticas sino
de una ruta. en parte ya oonacida. pero que los amantes
del agua apreciarán debidamente. Como en realidad muchos t u r m a 5 es lo que buscan, vamos a hacer el recorrido de las principales playas partiendo como siempre de
Arrecife en direccibn sur para dar la vuelta a la isla y recalar de nuevo en la capital. El mapa nos servirá de ayuda
en el itinerario.
Este rosario de playas de escaso declive y de arenas
doradas o negras y rojas, en algún caso. vienen por este
orden:
Playa del Reducto en Arrecife: Playa Honda; Guacimp
te: Matsgords: Pocillos. Playa Ouemsda. Bordeando Punta
de Papagayos. al sur, desembocamos en Playa Blanca. l a
más extensa de todas. Se ladea Punta Pechiguera donde
se yergeu airoso e l faro. ya en la cara oeste y nos encontramos oon el Golfo: un poca más arriba. Playa de la Madera: Playa de Famara: muy cerca de Punta Fariones, la
playa del Risco. Descendemos ahora por e l lado este y ¡legamos s la encantadora playa de La Garita de aguas transparentes. Sigue Playa Bastián y cerramos el periplo con
Las Caletas. encima de Arrecife.
Añadamos a la larga serie las dos antes mencionadas
de Graciosa. Caleta del Sebo y Las Conchas. ambas de
arena fina y dorada. En fin. que el aficionada al mar tiene
amplio campo donde solazarse.

�FOLKLORE
Suele ser en todos los paises la manifestsción e x t p
rior y espontánea del alma popular que necesita de estas
expansiones que brotan de la alegría de la vida, más acentuada cn .as f esras re g osa y profanas. Con frec.enc,a
t me m origen muy remoto q.e sc p eroe en .a nocnr de
os t emoas traomones recon das de os m smao sbor ae
nes p o r ' l o r conquistadores
colonizadores. La fusión de
éstas con los naturales fue periecte y rápida, originando
un solo puebla. el español. con las caracteristicas regionales tan acusadas aqui como en las demás regiones de
la nación. No se puede hablar mas que de una sola y única
Espaiía con el apéndice de peninsular o Insular. El mayor
agravio que se puede cometer contra el canario, al arribar
de la Peninsula. es decir que se viene de Espaíia.
Estas mdiiifestac unes populares ron un clara exponente oc lar cost~mbrcspali aica.es y pr m.t vas que luchan
denodadamente oui subsist r frente a .a ~ n i l o i m
aao v un varsaiidad de las diversiones estandarizadas aue invaden
y anegan todas los estratos sociales.
Lanrarote ha sabido conservar casi religiosamente el
ssoor t i p o , de ??lar ingenuas a vers m e s . asoeiándolas a
SUS O(. elas natuiaier. En Laorarore lo mismo que en todo
D.%$ de contraste. e. fa klore es rico v varada. No es " 8
europeo ni americano. sino algo distinto. Se expansiona
sobre todo en ios cantos, damas, deportes y fiestas. Sobre un fondo aborigen el tiempo y la Historia han ido trenzando algo típico y caracteristico que posee un saborcillo
peculiar sin dejar de pertenecer a la gran familia del foiklore hispanico.
.Los aborígenes cantaban y bailaban. sus antiguos csntos debieron de ser silábicos y sus bailes. energicos y
expandidos. fueron siempre violentos. nerviosos, a menu-

;

�do abundantes en brincos Y piruetas. El lempo canario
a s í se ha llamado a ese conjunto ritmico y melódica.
sale de la isla. invade los salones europeos del XVI. de
donde es desplazado por el ceremonioso minu6. El tanganillo, el tajarasfe. las saltonas siguen resonando en las
aldeas lo mismo que 1s lsa. la folia y 1s malagueña que
se cantan y se danzan al son de la guitarra. del timple,
de las castañuelas o del tambor. Hombres y muleres dan.
zan. giran en rueda multicolor, trazan arabescos con los
brazss. al paso que los pies marcan graciosamente el ritmos [Diega Cuscoyl
Sobre esta variedad de danzas y canciones se derrama
como fina I l w i a la voz cadenciosa y ondulada de la mujer
o el acento viril del hambre con las notas agrestes o dulces de la copla.
Las grupos folklóricos abundan más o menos en la may o r ~O?~ los pJeo os peio merecen mencion honur.i.ca el
can.Lnta .A e,. dc San B~rro'amc.qa ardonaoo c m P pr mer ommic .n:crnaranñ. en c concurso oe Santander oe
1960: en noble lid con otras agrupaciones nacionales y
extranjeras: el de Arrecife. que cuenta en su haber numerosos trofeos y e l de Tias. de pura cepa lanzarateñs
con exitos muy notables también.
NO se puede pasar por alto la agrupación =Los Campesinos.. m - y ga.3ioiinau5 en numerosos cone.rsos que
se exri DP S n c al-en00 CJlaCtel S1 co ae 09 de nas can
untas s.iiu con a .nd.nien!ar a s mo.r ael camoes no
La nota cramática y mel6dlcs de los Carnavales la da
la *Parranda Marinera de Buches-, que hace revivir las
tipicas costumbres de los antiguos marineros en las fies.
tas cainavalescas Buche se refiere al estómago de grandes peces que se infla hasta reventar y se convierte en
instrumento de percusión.

�El tiaie regional

No puede faltar en esta sección folklórica la indumentaria caracteristica Ianzarotena: forzosamente los colores
han de ser vivos como su paisaje.
La maga -el nombre auténtico que se da en Lanza.
m e al campesino es el de -campurrio.se cubre con
un gran sombrero de paja y panolón blanco anudado al
cuello: viste blusilla de calor verde y amplia falda roja
que le llega a los tobillos y por encima un delantal listada en blanco y azul
El campurrio se toca con amplio sombrero de fieltro
negro: Lleva una blusa de colar irregularmente recogida
a la cintura y ancho cuello.

FIESTAS

Y

DEPORTES

Merecen especial mención, entre las primeras, las fiestas de San Ginés, las más importantes de toda i s isla y
declaradas de interes turistico: el prestigia de que gozan
en mdo e l Archipiélago l o demuestra la afluencia de fo.
rasteros que acuden a su reclamo: la de San Juan: es
tradicional en ella el desplazamiento de los habitantes a
las playas. las de San Marcial y la Virgen de los Dolores.
Patronos de la isla, la Virgen de los Volcanes, el 15 de
septiembre, y otras de no menos interés y colorido en
diversas localidades de la isla.
La Artesania exhibe sus famosas calados y rosetas,
alfombrillas. sombreros de paja, mochilas y alforjas confeccionadas con pelo de camello.
En cuanto a los deportes, se practican todos los co.
"rientes Coma en cualquier otra provincia de España. pero
el más peculiar es la lucha canaria. que no puede dislmu-

�lar su origen guanche. J. Alvare2 Delgado nos lo describe
así: -Este ejercicio de fuerza, diversión y espectáculo. de
cuyo primitivisrno no cabe dudar, porque llamó poderosamente la stencion de los conquistadoies españoles, era
practicado igualmente por los egipcias. A quien sólo una
vez haya visto la lucha canaria no l e sera" desconocidas
las distintas suertes y peripecias de aquellos duelos o
luchas bipeisanales que en mas de 120 grupos representan los relieves de Beni Hsssamn. Están en gran predioamento los deportes náuticos y la pesca submarina. El
litoral de Lanrarote es sumamente rico en especies. La
pesca submarina puede practicarse en todo e l litoral: con
todo los lugares más adecuados son éstos:

.

Caleta de la Villa . . . . . . . . . . . . . 1 20 km de Arrecife
0
Ameta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . n 20 S
Orzola . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
40 i I
n
Escamas ......................
30 S

-

Sur:

. ..

Puerto del Carmen . . . . . . . . . . . a 15 km. de Arrecife
23 S
m
Playa Ouemada .................
El Golio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
33
39 .
B
.
Playa Blanca . . . . . . . . . . . . . . . . .
Sitios ideales para este deporte lo son, además: Graciosa, Montaña Clara y Alegranza. Goza de gran predicamento entre l a r laozaroteños la pelea de gallos. que más
que deporte lo padriamos caliiicar de espectáculo.

����������DATOS
DE

INFORMACION TURISTICA

��INFORMACION TURISTICA
Agradecemos cordialmente a la Delegación de Turismo
de Lanrarote la gentileza con que nos ha suministrado
gran parte de los datos informativos que figuran en esta
secei6n.
Fechas históricas más destacadas
1320. El genovés Lancelotto Maiocello reconoce Lanzame.
Gonzalo de Peraza arriba a la isla.
Visita de Angiolino de Tegghia.
El vizcaino Ruir de Auendaño se instala en ella.
El normando Juan de Bethencouit conquista la isla.
San Miguel de Teguise. la primitiva capital. es incendiada por las corsarios de Argel.
1596. Vuelven a saquearla los ingleses.
1618. Teguise es nuevamente incendiada por los berbe.
riscos.
1730. Violentas erupciones de los 30 volcanes que duran
hasta 1736.
1824. Vuelven a Surgir otros tres volcanes.

1339.
1341.
1377.
1402.
1586.

DATOS INFORMATIVOS
CLIMA
Al igual que en el resto de las islas el clima de Lanzsrote es primaveral todo el ano. En verano la temperatura maxima es de 25 grados, y en invierno. la media es de
17 grados Lanzarate pasa por ser el clima m&amp; seco de
toda la isla. Fíiese el lector en el cuadro siguiente:

�Enero . . . .
Febrero . . .
Marzo. . . .
Abril . . . .
Mayo . . . .
Junio . . . .

17.4C
l7.OC
19.1 C
18.7 C
20.3C
22.3 C

Julio . . .
Agosto . .
Septiembre .
Octubre . .
Noviembre .
Diciembre .

Es también Lanrarote 1s isla más soleada en todo el
ano.

EXCURSIONES RECOMENDADAS
l. Jameor del Agua.

Sitio encantador que impresiona por la amplitud extraordinaria de su cueva natural y
18 transparencia de sus lagunas subterráneas.

2. Cueva de los Verdes. Se la ha llamado la .Capilla
Sintinsn del arte abstracto dentro de una cueva única por
su extensión. Se pueden admirar los colores fascinadores
y las i l u ~ i o n e sópticas de una belleza sin igual.
3. Montaña de Fuego. El fuego alienta debajo de la
corteza de la lava seca y se pueden cocer los alimentos.
Fantástica observatorio desde el que se descubren centenares de volcanes apagados.
4. La Geria. Es un mar de lava con cultivos en embudo. La originalidad de La Geria l e ha valido una d i s t m
ción en la Enposicidn Internacional de Nueva York: "La arquitectura sin arquitecto".

�.oiC!uoq ap edlnd ap eised eun ap aseq
e u a i y as anb sevap!neu msetpnii. sal souauoi3uaw elsi
el ap $omd!l s a ~ i s o d$01 aiiu3 - a w e l i i d !!aiad uoi apmn
ssles el sa ewiqis a i u a u i w n s esles eun ' e l q e i ap osanb
la a s l a u o i alans s q u w i u a o u a 3 egaiaiezuel e q m i el
ap o a w i a l a d e smeld sol ap oun uaiquiel se 'sesles sa*io
n a!ow "03 a 6 m opawaui!puoo d o p i l a i aiuaueinwd
' u o m o -olla. 13 .aifieuin d aiiaoie u&amp; 010s epuuaw
- ( p u w ' S B U B ~ Ssns
~ s e p a uoo epssin6 Ieisaii +!Ae, sa o p e x a d olualnms a i I O eimg
ap e!sen(sw (ap
opegeduiois 'oi!s!nbxa mqes un ep a! e p e q o a esles o
.oíow- la anb le -oqwnues. la ~ 6 n i la u i ~ dua ein6y
'qs! eisa ua uemanoua
as olas snb s o ~ m n p o ~up!s!sodwoa
d
ns ua opueiiua 'saleu
- 1 6 i ~ 0I n w uas salua!paiBu! sne m d anb solla-ap a i a w y
opeuiwiaiap un ais!xs !s 'o6e!?td!qim la opoi e saunw
-03 uos soisld sol ap y o d e w el sand 'alomue,
ap en!s
-npxa e3!d!i suiaol iun ap asislqeq apand ou anbuw

�TRANSPORTES INTERURBANOS

Línea Norte
De
De
De
De

Arrecife
Msguer
Arrecife
Teguise

a Maguer. seis servicios diarios.
a Arrecife cinco servicios diarios.
a Teguise: seis servicios diarios
a Arrecife: cuatro servicios diarias.

L i m a Centro

De Arrecife a Timajo. seis servicios diarios.
De Tinalo a Arrecife: cinco servicos diarios.
De Arrecife a Soo tres servicios diarios.
De Coo a Arrecife: tres servicios diarios.
De Arrecife a San Bartolorn6: siete servicios
De San Bartolome a Arrecife: ocho servicios
De Arrecife a Montaña Blanca: tres servicios
De Montaña Blanca a Arrecife: tres servicios

diarios.
diarios.
diarios.
diarios.

Lineil Sur

De Arrecife a Yaira: cuatro servicios diarios.
Y a m a Arrecife: cuatro servicios diarios.
Arrecife a Puerto Carmen: cinco servicos diarios

De
De
De
De

Puerto Carmen a A r r e c i f e cinco servicios diarias.

Arrecife a Playa Blanca. un servicio diario
De Playa Blanca a Arecife: un servicio diario.

LINEAS AEREAS
IBERIA: Avda. Generalisirno Franco, 10. Arrecife

�CENTROS OFICIALES EN LANZAROTE
ARRECIFE
AYUNTAMIENTO DE ARRECIFE
Avda. Gral. Franco. 7 Te1 81 01 16
CABILDO INSULAR
Ledn y Castillo. 4. ~ e l .81 01 00
CORREOS Y PLEGRAFOS
Avda. Gral. Franco. 8 Tel. 81 19 17
ADMINISIRACION DE izPUERTOS FRANCOS,
Villacampa, 2. Tel. 61 11 36
CUARTEL POLlClA MUNICIPAL
Academia. 3. Tel. 81 13 17
CUARTEL GUARDIA CIVIL
Plaza Calva Sofelo. Tel. 81 1016
DeStacamento Tráfico. Te1 81 18 86
JUZGADO DE INSTRUCCION
Manuel Miranda. l.Tel. 81 0588
JUZGADO COMARCAL
JDSB Molina. 2. Te1 81 11 93
COMPAUIA TELEFONICA NACIONAL DE ESPAIA
Ledn y Castillo. 2 y Jlipiter. s/n Tels 003 y 004
DELEGACION DEL GOBIERNO
B l a ~Cabrera Felipe. 7 Tels. 81 02 06 y 81 01 88
INSPECCION DE POLICIA
Blas Cabrera Felipe. 7. Tel. 81 1302

�JEFATURA INSULAR DEL MOVIMIENTO
Blss Cabrera Felipe. 7 Tel. 81 1351
DELEGACION INSULAR DE SINDICATOS
Calle Coil. s/n. Tel. 81 1030
DELEGACION DE JUVENTUDES
J O S Molins,
~
21. Tel. 81 11 85
DlRECClON GENERAL DE COMUNICACIONES
CENTRAL DE TELEGRAFOS
General Franco, 8. Tel. 81 0241
GRUPO DE PUERTOS DE ARRECIFE
Muelle Los MBrmoles. Tel. 81 0272
DEPOSITARIA ESPECIAL DE HACIENDA
Avda Gral. Franco. 15. Tel. 81 11 81
IBERIA LINEAS AEREAS DE ESPAMA
Avda Gral Franco. 10 Tel. 81 0350
INSTITUTO NACIONAL DE PREVlSlON
Riego. 11. Tel. 81 11 02
l N S m U T 0 SOCIAL DE U MARINA
Perel Gald6s. s/n. Tel. 81 0650
MUTUALIDAD LABORAL
Manuel ir anda. 2. rel. 81 1902
REGIMIENTO INFANTERIA FUERTEVENTURA. 55 11 BATALLON
Garcis Esclmez. s/n. Tel. 81 1350
DELEGACION AGRONOMICA
Calle Coil. s/n Tel. üi 11 14

�SERVICIO EXTENSION AGRARIA
Figueroa. 15. Tel. 81 07 23
INFORMACION Y TURISMO
Parque Municipal. Tel. 81 1860

CENTROS OFICIALES EN EL RESTO
DE L A ISLA DE LANZAROTE
ARRIETA
Compañia Telelbnlca. Tel. IO
FEMES
Compañia Telef6nlca. Tel. 5
GUATIZA
Teldfono 30. conectado a Teguise
GUlME
Te1 5
HARIA
Ayuntamiento Calvo Sotelo. 1. Tel. 9
Cabildo Insular de Lanzsrote - Jrmeos del Agua. Tel. 10
Compañia Teletónica Faiardo. 3. Te1 50
C u a r l l de 1s Guardla Civil - Los Molinos. Tel. 3

.

MACHER
TBI. 10
MANCHA BLANCA
Teléfono Público Rural. conectado con el n.. 29 de Tinap
ORZOLA
C o m ~ s ñ i aTelefónica. Tel. 10

�PLAYA BLANCA
Compañia Telefónica Tel. 10

so0

Compañia Telefónica - Teléfono público rural
Conectado al 29 de Teguiae

TEGUISE
yuntam miento - Plaza Gral Franco. Tel. I
Compañia Telefdnlca - Plaza. 6. Tel. 50
TIAGUA
Compañia Telefónica
TIAS

-

Carretera. s/n. Tel. 5

~ ~ m t a m i e n -t oEl Peranguenal. s/n. Tel. 1
Compañia Telefbnlco - Pambn. s/n. Tel. 10

TINAJO
. Tel. 1
nyvntamiento - Plaza de San ~ o q u i 19.
cabildo Insular - Montaña del Fuego. Tel. 27
Compañla TelefOnica - Plaza. 5. Tel. 50
PUERTO DEL CARMEN
Compañia Telefbnlca

- Csrmteia. s/n. Tel. 5

VEGUETA
Compañia Telefónica - Teléfono Público Rural.
conectado con el 30 de Tinajo
YAIZA
Ayuntamiento-Plaza, s/n Tel. 2

�Compañia Telefbniea - Plaza de la Iglesia. s/n. Tel. lo
Cuartel de la Guardia Civil -Tel. 7
VE
Compañia TeleMnica

-

HOTELES +LA

Tel. 5

DE LANZAROTES

ARRECIFE
-ARRECIFE GRAN HOTELi'""
Avda. Mancomunidad, s/n Tel. 81 1250

..'

HOTEL U N C E L M P U Y A
Playa del Reducto, s/n Tel. 81 1400
RESIDENCIA ALESPA
Lebn y Castilla. 56 Tel. 81 1758
RESIDENCIA TINACHE
Triana. 7. Tel. 81 1763
RESIDENCIA CARDONA"*'&gt;
18 de Julio. s/n Tel. 81 0050

RESIDENCIA TAMIA
Avda. Mancomunidad, s/n. Tel. 81 0250
APARTAMENTOS *ARRECIFE PLAYAS
Avda Mancomunidad. s/n. Telr. 81 0300
APARTAMENTOS -1SLAMARi
Avda. Mancomunidad. s/n. Tel. 81 1500
APARTAMENTOS &amp;ARIA ISABELi
Francos, 6.Tel. 81 0809

- 81 0304 - 81 0358.

�APARTAMENTOS *MARISI
José Betancoir, 9. Te1 81 0638
APARTAMENTOS mRUBICONx
Avda. Mancomunidad. 16. Tel. 81 1248
APARTAMENTOS .PAROUEm
Avda. Gral. Franco. 13 Tel. 61 11 62
APARTAMENTOS -AVENiOAi
Avda. Mancomunidad. s/n
HOSTAL .ESPARA.
Gran Canaria. 2. Tel. 81 11 00
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Péiez Gaidds. 12. Te1 81 1585
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Pueno del Carmen. Tels. 81 0200 y 81 0204
HOTEL =SAN ANTONIOn""
Playa Los Pocillos Tels. 81 1925 y 81 1930
STATUR iAPARTAMENTOSn
Pueno del Carmen Tels. 81 0200 y 81 0204
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Playa Famara
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Playa de la Garlte

CENTROS DE URGENCIA

EN ARRECIFE
HOSPITAL INSULAR
Juan de Ouesada, s/n. Tel. 81 0500
CLlNlCA *VIRGEN DEL CARMEN*. CASA DEL MAR
P é w Galdós. s/n Tel. 81 0650
CUNlCA iGONZALEZ MEDINA,
Gsrcia Escámez. s/n. Tel. 81 1324
BANCO DE SANGRE
Fajardo, 16. Tel. 8118 15
SERVICIO DE INCENDIOS
Ledn Y Camllo. s/n. Tel. 81 01 09

�AGENCIA DE VIAJES

INSULAR. S.A.
A&amp;. Mammunidsd, M. Tdr. 810747.744
SOLVMAR
León y Castillo, 14 Tels 81 0750 y 81 01 12
CVRASA
Genersllslmo Franco, 12. Tel. 81 03 13
FRED OLSEN LINE, S.A.
Triana. 23. Tel. 81 11 79
VIAJES A. PAUKNER. S.A.
Avda Mancomunidad. 12. Telo. 81 0612. 262 y 266
VIAJES ALIADOS. S.A.
Luis Morote. 19. Tels. 81 00 84 y 85
VIAJES CEVASA
Avda. Mancomunidad, s/n Tel. 81 11 08
VIAJES INTERSOL. S.A.
Ruperto González Negrln. 4. Tel. 81 1687

VIAJES MELlA
Avda. Mancomunidad, s/n Edificio .Arrecife Playa.
TRANSMEDITERRANEA
Aucona- Arrecife

�BANCOS
EN ARRECIFE
BANCO BILBAO
Ledn y Castillo. 7. Tels. 81 07 00.81 03 97
BANCO CENTRAL
Ledn y Castillo. lo-Tels. 81 0450-81 1751
BANCO HISPANO AMERICANO
León y Castillo, 24 Tels. 81 11 50-81 01 31

-

CAJA INSULAR DE AHORROS
Coll. 2 lequina Ledn y Castillo]
Tels. 81 0496, 81 1081. 81 0535. 81 0538
CAJA INSULAR DE AHORROS (SANTA COLOMA)
Avda Hernbndez Vadieco, 15 -Tel. 81 3053
EN VAIZA
CAJA INSULAR DE AHORROS
Yalza - Lanzarole

PARROQUIAS EN ARRECIFE
PARROOUIA NUESTRA SEIORA DEL CARMEN
Clavilo y Falardo, 10 Tel. 81 07 71
PARROOUIA SAN ANTONIO MARIA CLARET
Comnel Capaz, 36. Tel. 81 0853
PARROQUIA SAN CINES
Plaza Las Palmas. 7. el. 81 1398

�PARROOUIA SAN JOSE OBRERO
Tilama, 3. Te1 81 1984
PARROOUIA SANTA MARIA DE LA VEGA
Uruguay. 7. Tel. 81 08 56

TALLERES REPARACION VEHlCULOS
VlRGlLlO APARICIO HERNANDEZ
El Bartolo. s/n. SANTA COLOMA .ARRECIFE.
MAMERTO CABRERA MEDINA
Cuba. l .
JOSE PERR MARTIN
Figueroa. 2.

RAFAEL BRlTO BERMUDEZ
Trisna, 9.
MARCIAL GARCIA GONZALEZ
El Dwte. 2
JUAN LORENZO QUINTANA
Aquilino Fernandez. s/n.
CONSTANTE LORENZO RODAL
Puerto de Naos.

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                <text>Promoción turística de Lanzarote del año 1974. Extraído de la Universidad de Las Palmas.</text>
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                    <text>LANZAROTE
AGOSTO 1982

-

- ---

�blicación realizada con
a ión de las
1ESTA S DE SAN GINES
rrecife de Lanz arote en
osto de 1982.
¡cion patrocinada por el
cmo. Ay untamiento ·de
rrecife.

i eño y fotografias de
Idefonso Aguilar de la Rua.

�UN HISTORIADOR ISLEÑO, PREGONERO
CIRCUNSTANCIAL, HABLA DE SUS INVESTIGACIONES
SOBRE ARRECIFE EN TESTIMONIO DE
GRATITUD Y CARIÑO
.
Un Compendio anónimo de 1776 nos dice que por entonces
la población arrecifeña apenas superaba los 300 habitantes.
Veinticinco años después, el diligente escolar contabilizó 1.393
almas en el enclave costero y en 1834 un padrón municipal recoge
ya 2.837. En poco más de medio siglo, pues, Arrecife pasó de ser
una simple aldehuela de pescadores a convertirse en el primer
núcleo poblacional compacto conejero, alcanzando una primacía
como capitalidad económica, que sólo hacia mediados de los
cuarenta va a tener su refrendo político-administrativo. ¿Qué
propició este panorama?
Desde la segunda mitad del XVIII se fue extendiendo
progresivamente un nuevo cultivo que acabó por generar una
bonancible coyuntura de precios, aunque la producción siguiese
mayoritariamente adscrita a la tradicional agricultura cerealera.
Tal cultivo fue la barrilla, utilizada por la industria europea para la
obtención de sosas y jabones. Arrecife y su valioso arrabal
colindante de Naos, canalizarán al punto las exportaciones de la
isla y buena parte de las majoreras. La primitiva función
dominante de glacis defensivo de Teguise es suplantada por esta
actividad, que revalorizó aquellos parajes e impulsó la corriente
migratoria interna y externa que hacia ellos converge. De ahí que
sea acertado definir al primer Arrecife como «el puerto de la
barrilla». Su impulso y su desarrollo inicial vienen determinados
por aquellas hierbas sometidas a cocción, que un contemporáneo
llamaria «piedrecitas preciosas».

�La conversión de este puerto en un emporio de riqueza va a
permitir que se consolide una burguesía básicamente comercial,
clase hegemónica que ampliará y remozará su estructura urbanística invirtiendo en la compra de tierras y en promocionar otros
renglones productivos: fabricación de aguardientes, pesca y
salazón, construcción naval, etc. Sin embargo, la Venecia de
Canarias tuvo que seguir dependiendo ante todo del negocio
barrillero, amenazado por una depreciación que afectaba de forma
periódica al mercado londinense y se hizo progresiva desde
mediados de los treinta. Las crisis se suceden hasta casi despoblar
la otrora arteria floreciente. Los pobres pululan hambrientos por
sus estrechas calles y la emigración irrumpe con su demoledora
secuela. Muerto el primitivo Arrecife, otro está a punto de nacer
de sus entrañas: el de los puertos francos y el de la cochinilla.
El que suscribe apenas ha · pretendido contribuir con su
modesta labor al estudio del origen de esta microciudad, que nació
alrededor de la vieja ermita de San Ginés y creció a un ritmo
trepidante, jamá s conocido en el Archipiélago. Al esclarecer
algunos de los aspectos de la evolución Arrecifeña, no hacemos
otra cosa que acercarnos a una de las temáticas más trascendentales de nuestra historia coqtemporánea, preterida e inédita hasta
hoy en tan señalados renglones. Grac ias a la bien corta da pluma y
al impagable entusiasmo de Agustín de la Hoz, ya teníamos noticia
de varias de las cuestiones que dejamos al alcance del curioso y del
erudito. Hast a donde nos ha sido posible, ampliamos lo que nos
legó en su calidad de pionero. Falta ahora que otros prosigan esta
dura y apasionante trayectoria de historiador lo que sucedió en
Arrecife. Merece la pena.
AGUS TIN MILL ARES CANT ERO
( Resumen del Pregón de las Fíes/as de San Gínés.
Arrecife de Lanzaro /e. Agos/o de 1982.)

�«En 1. o de septiembre entre nueve y diez de la noche, la tierra
se abrió de pronto cerca de Timanfaya a dos leguas de Yaiza. En la
primera noche una enorme montaña se elevó del seno de la tierra y
del ápice se escapaban llamas que continuaron ardiendo durante
diecinueve días.
Pocos días después un nuevo abismo se formó y un torrente
de lava se precipitó sobre Timanfaya, sobre Rodeo y sobre una
parte de Mancha Blanca. La lava se extendió sobre los lugares
hacia el Norte, al principio con tanta rapidez como el agua, pero
bien pronto su velocidad se aminoró y no corría más que como
miel.
... EI 7 de enero de 1731, nuevas erupciones VInIeron a
trastornar todas las precedentes. Corrientes incandescentes,
acompañadas de humos muy espesos, salieron por las aberturas
que se habían formado en la montaña. Las nubes de humo
frecuentemente eran atravesadas por brillantes relámpagos de uná
luz azul y roja seguidos de violentos truenos como en las
tempestades, y este espectáculo era tan espantoso como nuevo
para los habitantes que no conocían las tempestades en esta
comarca.»
Fragmentos del Manuscrito del
cura de Ya iz a, D. Andrés Lorenzo Curbelo, COIl
motivo de las erupciones de Timanfaya, Lanzarate, entre los años /730- /736.

��3

����El lago de J anubio es el sentimiento marino de Lanzarote
hecho realidad. U n pedazo de azul robado al Océano. La
respuesta tímida de la isla al abrazo redondo del mar.
El lago de Janubio tiene una vía ancha hacia el Océano.
Tiene patos chilladores. Tiene, además - a su espa lda- , salinas.
Por la vía ancha hacia el Océano, entra la sal nueva que necesita el
lago de J anubio, para tener salinas a su espalda. Por la vía ancha
hacia el Océano, entran también esos pescados de nombres
tan diversos -her rera s, roncadores, galanas, zaifios, catalinetas,
lebranchos, long oron es- que necesita el lago de J anubio, para
tener patos -pat os chill ador es- en su casa.
Esto podía bastarle al lago de J anubio: sus salinas, como una
ordenación -filo sófic a, pictórica, foné ticam ente- de cadinas
rubias tras de su sultán; sus patos, que imitan el claxon sobre los
crepúsculos y se miran en el espejo salado a la hora de comer.
Pero el lago de J anubio ha querido tener también su fiesta de
magia. Aliado con el viento, obtener el espectáculo perenne que
únicamente esa alianza podía traerle.
Ha llamado al viento y le ha dicho:
- Sobre mi panza, sobre la panz a redonda del mar, sabes
mover deliciosamente barquitos de una sola vela, barquitos de dos
velas. Sobre la panz a morena de la Isla, sabes mover las teclas
largas de los molinos. Probablemente, sabrás hacer otras muchas
cosas admirables. Pero yo te invito a que ensayes conmigo eljuego
de manos más estupendo que nunca hayas podido pensarte. Se
trata, sólo de que aprendas a caza r mis espumas. Aprésalas como
puedas. Llévalas donde quieras. Haci a el Norte. hacia el Sur,
hacia el Este, hacia el Oeste. Que los hombres de la Isla las vean.
Tal vez no hayan visto nunca nada semejante. Cree rán que son
pájaros blancos. Tú les dirás que son pájaros blancos, hijos del .
pato más albo y de la ola más salad a del lago.
Del libro "La ncelot ",
de Agustín Espinosa.

��9

�10

Guardaba para ti - cisterna de Lanzarote- mi elogio tercero.
Después del camello, y después de la
palmera, sólo quedabas tú por elogiar.
Tu cuerpo blanco. Tu agua honda. Tu cubo
de latón amarrado al extremo de la larga cuerda.
Tu puerta horizontal, · espejo de cielos, de
sedientos y de barbas de robador de agua.
Junto a la palmera que hace voltear sus
brazos, junto al camello que arrastra el arado,
estás tú, cisterna soleada de Lanzarote. En el
mapa integral de una isla de paramera, de alisio
y de sol.
Del L ihro "Lance/al",
de Agustín Esp inosa.
11

�El viento ha sido siempre, sobre todo, un
gran cazador de retórica. La retórica es su área
de acción. Su objeto único. Sin ella tiene que
hacerse aventador de arena -viento del desierto- o de agua -viento del mar-o Los geógrafos, eludiendo su estudio biológico, han llamado simún o tempestad marina a estos instantes de desorbitación - arretóricos- del
viento.
El viento de Lailzarote busca retórica inútilmente. Tiene unas tardes largas en las que
da vuelta a sus entusiamos inútiles de rebuscador de retórica. El viento de Lanzarote apuñetea el éter. Se descoyunta en el vacío.
Bien quisiera él árboles altos, de borrominiano ramaje; palacios de balconeria fastuosa,
patio envitrado y puntiagudo techo chinesco.
(Arboles que desnudar violentamente. Tejados
chinescos que destejar. Casas de balcones
descolgables.) Pero nada de esto tiene. Las
higueras de Ye se burlan de sus gritos dramáticos. Las casas le enseñan su arquitectura
simple. Desdibujan las azoteas 1ft decorativa
tapa piramidal.

1

De/ Libro "Lance/o!",
de A!5,usrin Espinosa.
- - - - - - - -______________________
________ 13
~

���17

+

�Continuamos, pues, silenciosamente, en soledad. U na niebla
dorada se abre y todo se aleja como en un sueño. Las pisadas
despiertan no se sabe qué sombras fugitivas y próximas, metafísicas, como si hubieran estado ahí antes que el tiempo y la creación
surgiera de la nada. Hay que pararse a escuchar... N o se oye sino
un leve y lejano rumor: más bien, un aleteo misterioso, como aquél
que percibía Pascal cuando, en la oscuridad de la existencia,
buscaba el sendero que conduce hasta Dios. Yo escucho -decía- el rumor de las alas del silencio, que vuela entre las
sombras.
... La fuerza expansiva del volcán es creadora, sugerencia y
estupor, y por 10 mismo acaba siempre más allá de su propia
naturaleza. U nos pasos más y se abre la piedra en anchas y
profundas simas: abismos incendiados que absorben súbitamente
el pensamiento y aún lo precipitan. Ritmos que ascienden igual que
águilas de fuego, como los wagnerianos, para arrebatarnos la raíz
de la emoción. El corazón se abrasa y los ojos se secan como
minerales ...
La Punta de U saje hiende el mar. Se crispan las aguas contra
las rocas, sin furia, calmosamente, aupándose sobre ellas, sin más
ambición que poseerlas en un abrazo innumerable; luego revienen,
afuera se remansan y vuelven enrollándose y embisten, se
deshacen y retornan, dejando la orilla blanquiazulada y llena de
ritmos. Todo igual que hace cinco o seis milenios, cuando todavía
luchaban aquí los dos elementos más fieros de la Naturaleza. En
cambio, la isla creció un poco y lo que fue por entonces
escenografía apocalíptica está ahora en salvaje soledad: volcán y
mar, prisioneros de ese anhelo, casi divino, que es la flor de la
creación.
Fragmentos del libro "Cueva de los verdes",
de Agustín de la Hoz.

-+-

�18

+

��20

���Mas, ¿para qué darle nuevas vueltas al Malpaís de la
Corona? Lo dicho: visión dramática y luminosa de un paisaje
genesíaco, ahito de sol, sin otra posible simiente que el bosque
enano del tabaibal. Un paisaje para ser contemplado con recogimiento, con recatada humildad, con gozosa espera: sólo así
descubre su secreto y la razón de su hermosura.
Continuamos. No vemos ya sino cosas parejas a las contadas, y en ello apreciamos que los J ameos del Agua están cerca,
como así es, en efecto, porque enseguida, apenas unos pasos, se
abren las rocas efusivas: mejor, se desploman, para mostrar un
gran socavón que, dicho prontamente, antoja y resume el más
angustiado simbolismo: parécenos que los magmas primeros
anhelan aún la anunciación de la vida. U na explosión pétrea que,
si congelada, no acaba de perder su potencia brutal. Semejante
escenografia dejaron, tras encuentro apocalíptico, volcán y mar.
El viento queda arriba y en la hondura, como en el verso de
fray Luis, el aire se serena. Alrededor, paredes encostradas,
piedras desnudas, salidizas y chorreantes en verde, ocre y rojo
cereza; el tiempo ha dejado en ellas su labor de milenios,
tallándoles formas exóticas cuando no perfiles apenas iniciados,
pero siempre sugerentes, como una música dura y pungente que
calma, por lo mismo, la contemplación de sus orígenes caóticos.
Se baja bien. Hay siempre un pensamiento que se nos impone:
Dios, recreador. Se baja bien. Más abajo y hacia el Este se abre la
tierra: un gran arco barnizado de pátina, con revuelo de aves
salvajes, tras el cual alcanzamos a ver las aguas opalescentes bajo
la umbría comba grutesca.
Del libro "Cueva de los verdes",
de Agustin de la Hoz.

��26

��¿ Qué es este mundo extraño, deformas incipientes, genesíacas, y qué
propone al espectador cuando éste, menesteroso y deslumbrado, contempla su
naturaleza ideal, de raíz y trascendencia platónica? Tras la sombra hirsuta,
el súbito pensamiento. No es otro el mudo lenguaje del misterio. El mundo de
la caverna sólo se percibe después del conocimiento de la luz, y sólo entonces
revela su secreto. Sólo lo informe se halla libre de alusiones a lo real, dijo
Ortega y Gasset.
Agustín de la Hoz:
"Cueva de los verdes".

Rivadeneyra.

s. A. - Madrid-B. - D. L. : M. 25.9B2- 19B2

�*

IN DICE DE FOTOGRAFIAS

Portada: Charco de San Ginés. Arrecife.
l. Lavas cardadas del Volcán de Tahiche.
2. Conjunto de cráteres del Parque Nacional de Timanfaya.
3. Bombas volcánicas. Ruta de los volcanes.
4. Costa del Parque Norte de Timanfaya.
5. Montaña Clara v ROQue del Oeste desde la Graciosa.
6. Detalle de Flora Insular.
7. Volcán Tremesana y mar de lava desde Caldera Rajada.
8. Recogida de sal en Janubio. Yaiza.
9. Higueras en Montaña Los Helechos. Magu ,'z,
10. Grupo de camellos en las laderas de la Montaña Miguel
Ruiz. Yaiza. ·
1/. Casa Museo del Campesino. San Bartolomé.
12. Atardecer tras montaña Tingafa. Tinaja.
/3. Castillo de San José. Museo J. de Arte Contemporáneo.
Ar¡·ecife.
/4. Cueva de Los Verdes. Concierto de Regino Sái/lz de la
Maza.
15. Viliedos de La Geria.
16. Mujer campesina del pueblo de Sao elaborando rosetas.
/7. Arquitectura popular de la isla· de La Graciosa.
18. Jameos del Agua.
19. Plava Blanci/. Tias.
20. Múelle de' la Pescaderia. Arrecife,
2/. Playa de las Mujeres. Ya iza.
22. Isla de La Graciosa l ' Mirador del Rio.
23. Las Maretas. Parque N de Tima nfaya.
24. Cráter El Golfo. Parque N de Timanfaya.
25. Jameos del Agua.
26. Pescador de La Graciosa.
27. Mercado Municipal de Arrecife.
28. Los Hervideros. Parque N de TimQl~fava.
Contraportada: Dunas de ceniza volcánica en TimQl~ra l'a.

��</text>
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                <text>Promoción turística de Lanzarote del año 1982.</text>
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